Un verano de saurópodos, homínidos, delfines, invertebrados y antiguos virus

Llega el final del verano y desde PANGEA queremos hacer un repaso a los hallazgos de las últimas semanas en el campo de la paleontología.

-El último titanosaurio de Europa: Dos trabajos publicados por investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont describen diversos restos óseos hallados en el Berguedà (Barcelona) que incluyen un fragmento de vértebra que corresponde al fósil más moderno de titanosaurio en Europa. El animal vivió en la cuenca pirenaica entre 220.000 y 130.000 años antes de que los dinosaurios se extinguieran del planeta. El estudio de la fauna de esta zona apoya la hipótesis de que la desaparición de los dinosaurios fue un fenómeno repentino y no gradual.

-Atapuerca, “Lugar de Valor Universal Excepcional”: La Unesco ha concedido a los yacimientos de Atapuerca la catalogación de Lugar de Valor Universal Excepcional. Es el reconocimiento máximo que puede lograr un bien que ya estaba considerado Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000. Incluye a la propia fundación y a las infraestructuras que apoyan los yacimientos, incluido el Museo de la Evolución Humana.

-El primer dinosaurio de Colombia: Padillasaurus leivaensis es un saurópodo de diez toneladas que habitó hace 130 millones de años en las planicies costeras del norte de Sudamérica. Su hallazgo es importante porque se creía que los braquiosaurios se habían extinguido para aquel entonces en todas partes menos en Norteamérica.

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-Nuevo escarabajo atrapado en ámbar: Conservada en muy buen estado dentro de una pieza de ámbar báltico, investigadores españoles han descrito una hembra de Coptodera elektra, un tipo de escarabajo que es el primero hallado de su especie y el único de su género registrado en Europa. El fósil se remonta a unos 40 millones de antigüedad y revela que el insecto era un gran depredador diurno.

-Más cerca de conocer el color de los dinosaurios: Un equipo internacional de investigadores ha encontrado pruebas químicas directas de que los restos fosilizados de un dinosaurio con algunos rasgos propios de aves (Anchiornis) todavía contienen melanosomas (pequeños paquetes de melanina que se encuentran en plumas, piel y pelaje) y el pigmento que producían. Su estudio refuerza la idea de que recurriendo a métodos científicos avanzados es posible discernir la coloración de animales desaparecidos hace mucho tiempo.

-Antiguos métodos de reproducción: Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge ha hallado el ejemplo más antiguo de reproducción en un organismo complejo a partir de fósiles encontrados en Canadá. Los rangeomorfos, que vivieron hace 565 millones de años, se reproducían mediante dos modos: podían desprenderse de pequeñas partículas orgánicas que eran arrastradas por la corriente de agua marina y les permitían colonizar nuevas zonas; y eran capaces de producir espolones, brotes laterales similares a los de algunas plantas, para extenderse por el lecho marino.

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-El mayor dinosaurio que habitó Australia: Los expertos han denominado al nuevo espécimen como Garra fulminante (Lightning Claw) ya que los restos de este carnívoro incluyen una garra de 25 centímetros. Vivió durante el periodo Cretácico hace 110 millones de años y alcanzó los siete metros de longitud.

-Nueva especie de homínido: Un equipo internacional de científicos ha descrito una nueva especie de homínido, llamada Homo naledi, cuya morfología se sitúa entre los géneros Australopithecus y Homo. Los científicos, que todavía desconocen cuándo vivió este homínido, hallaron los restos de al menos 15 individuos de esta especie en el yacimiento Dinaledi en Sudáfrica. Los individuos no sólo pertenecieron a la misma especie, sino que eran una misma población, algo no muy frecuente en paleoantropología. Se cree que los cuerpos fueron colocados deliberadamente allí por sus congéneres.

-Un lagarto de Brasil da nuevas pistas sobre la evolución de su grupo: una nueva especie de lagarto fósil, bautizada como Gueragama sulamericana,  es la primera del grupo conocido como acrodonta (cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas) hallada en América del Sur, lo que sugiere que los dos grupos de lagartos antiguos existentes del Viejo y Nuevo Mundo se distribuyeron por todo el planeta antes de la ruptura definitiva de Pangea. Gueragama habitó en los afloramientos rocosos de un desierto del Cretácico Tardío de Brasil hace aproximadamente 80 millones de años.

-Descubren fósiles de delfín de río en Panamá: El examen de fósiles de Panamá ha llevado a científicos del Smithsonian al descubrimiento de un nuevo género y especie de delfín de río que vivió hace unos seis millones de años. Se trata del Isthminia panamensis. El espécimen completo pudo haber medido más de tres metros. Hoy en día, sólo hay cuatro especies de delfines de río y estos fósiles pueden ayudar a entender la transición de habitar en agua salada a agua dulce.

-Un antiguo escorpión marino de dos metros de longitud: Una variedad desconocida de escorpión marino, que podría haber alcanzado los dos metros de longitud, fue encontrado por paleontólogos en Iowa (Estados Unidos) y ha recibido el nombre de Pentecopterus decorahensis. Hasta ahora, es el más antiguo hallado, ya que tiene cerca de 460 millones de años de edad, por lo que es diez millones de años más antiguo que el registro anterior del grupo de los euriptéridos. Este depredador tenía las extremidades traseras están cubiertas de pelos densos.

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-Resucitan un virus prehistórico: Un virus gigante hallado en perfecto estado de conservación en territorios helados de Siberia (Rusia) ha despertado de su letargo de 30.000 años tras ser introducido en una ameba por un grupo de científicos franceses. Mollivirus sibericum mató a la ameba en pocas horas. Posee más de 500 genes y tiene una cáscara oblonga de 0,6 micras de longitud. Ya son cuatro las familias de virus gigantes identificadas desde 2003 en los suelos permanentemente helados o permafrost. Ahora preocupa el calentamiento global, que podría dejar al descubierto nuevos virus de hace miles de años.

Estefanía Jiménez Solís

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