Entradas

Castellón suma seis nuevos yacimientos de dinosaurios gracias a los hallazgos en Portell de Morella

El término de Portell de Morella (Castellón) alberga 17 yacimientos de dinosaurios tras el descubrimiento de seis nuevos enclaves. Entre ellos, se encuentran los restos más antiguos de la provincia de Castellón, con una antigüedad de 128-129 millones de años. Así lo dieron a conocer ayer el paleontólogo Andrés Santos y el alcalde de la localidad, Álvaro Ferrer, en una rueda de prensa donde el Ayuntamiento se comprometió a conformar una colección museográfica que permitirá exponer los fósiles (con un presupuesto de 60.000 euros de fondos propios).

Hasta ahora se conocían once yacimientos, pero los trabajos llevados a cabo por miembros del Grup Guix de Vila-real y la Universitat de València han dado como resultado la localización de seis nuevos yacimientos con huesos de dinosaurios. Portell se convierte así, tras el término de Morella con 22 yacimientos, en el territorio castellonense con más puntos donde se conservan huesos de, al menos, dos tipos de ornitópodos, dos tipos de terópodos y, seguramente, un gran dinosaurio del grupo de los saurópodos. Algunos de los restos óseos de Portell (como la mandíbula de la imagen superior) son más antiguos que los conocidos hasta la fecha en Morella o Cinctorres, que están fechados hace 125 millones de años.

Ahora queda seguir realizando excavaciones en profundidad de estos yacimientos y continuar investigando la zona en busca de nuevas pistas del pasado, siempre que la Conselleria de Cultura no se demore a la hora de dar los permisos, según comunican desde el Consistorio.

La comarca de Els Ports, que limita con Teruel, tiene ya 61 yacimientos localizados, aunque no siempre se trata a los restos paleontológicos con el cuidado que debiera, como ya expresó su preocupación el Ayuntamiento de Morella este verano.

Investigadores de Castilla y León reivindican la protección legal de los yacimientos y fósiles de la región

El equipo científico del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha aprovechando su presencia en la XI Reunión Nacional de la Comisión de Patrimonio Geológico, celebrada hace unos días en Zumaya (Guipúzcoa), para exponer el problema existente en Castilla y León respecto a la protección legal de los yacimientos y fósiles de dinosaurios.

La legislación autonómica no recoge de forma clara ni suficiente la identificación de los fósiles no humanos o sin relación directa con la evolución humana como un tipo de patrimonio. Este vacío legal –al menos teórico, según informan desde la institución- es un obstáculo importante a la hora de fomentar y promover actuaciones necesarias para la protección y conservación de ese tipo de yacimientos fósiles. Este hecho provocó varias intervenciones de los asistentes al congreso, quienes se mostraron preocupados ante esta situación.

En el congreso, organizado por la Sociedad Geológica de España del 9 al 13 de junio, han participado más de 160 expertos procedentes de España. Portugal, Brasil, Ecuador, Colombia y Grecia. Entre las ponencias, estaba “Dinosaurios en la Sierra de la Demanda (Burgos). Un ejemplo de gestión paleontológica”, realizada por investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. Los expertos explicaron las intervenciones realizadas en diversos yacimientos con fósiles de dinosaurios burgaleses (principalmente huellas), las actuaciones de consolidación, protección y divulgación de los yacimientos, así como el papel que cumple el Museo salense como centro de interpretación de dicho patrimonio.

El congreso se celebró en el Geoparque de la Costa Vasca, que contiene un estrato del límite K-T (Cretácico-Terciario) correspondiente al final del Cretácico, hace 66 millones de años. El geoparque vasco es ejemplo de cómo el patrimonio geológico es un recurso turístico, científico, didáctico y divulgativo. Se trata de una buena referencia para el proyecto de geoparque Sierra de la Demanda que impulsa la Diputación de Burgos.

Descubrimientos de fósiles por paleontólogos improvisados

Mario Modesto Mata

Excavación de un yacimiento fósil

El anuncio de un nuevo descubrimiento del mundo prehistórico, un yacimiento fósil, siempre va acompañado por un equipo de investigadores que intentan dar cabida y razón de los ejemplares encontrados, sin embargo la persona que realiza el hallazgo no siempre es un paleontólogo.

A lo largo de la historia, desde principios del siglo XIX, los yacimientos fósiles han aparecido en distintos lugares del mundo, en ocasiones no en zonas tan remotas, lo cual permite que personas ajenas al mundo científico den con estas localizaciones sin saber a qué se enfrentan.

Uno de los primeros descubrimientos paleontológicos, el Mosasaurus (lagarto del río Mosa) hallado en torno a 1760, fue realizado por un grupo de campesinos que vivían en la localidad francesa. Del mismo modo ocurrió en Argentina a principios del 2013 cuando el dinosaurio más grande hasta ahora registrado en el mundo, un saurópodo aún no identificado, fue encontrado por un granjero en su propiedad.

Descubrimiento

A la izquierda: Descubrimiento de Mosasaurus en Francia, 1799. A la derecha: Dinosaurio más grande encontrado en Argentina, 2013

Es importante destacar que estas personas, al encontrarse con estas piezas milenarias, supieron ver su enorme valor e importancia científica, acudiendo directamente a expertos o representantes de la materia para que transportaran con seguridad y adiestramiento los fragmentos a sitios más seguros como museos o universidades.

Hoy en día aún se realizan descubrimientos de ésta manera, y es una forma viable y hasta productiva para avanzar en la paleontología, pero es primordial que exista una base cultural que inste a las personas a identificar y valorar lo que encuentran para no ignorarlo o dañarlo. En este sentido destacamos la necesidad de una mayor difusión y más fondos para llevar a cabo las investigaciones de estos restos.

Recientemente, en Bolivia, la erosión de la tierra dejó a la vista restos de incalculable valor pertenecientes a la era Cenozoica, donde se localizaron especies tan diversas como liptodontes, gonfotéridos (mastodontes o antecesores de los elefantes) y milodones (una especie de perezosos) además de todas las piezas que faltan por identificar. Lamentablemente, no existen paleontólogos en la zona, ni fondos adecuados para realizar profesionalmente la excavación del yacimiento.

Bolivia2

En el yacimiento, los fósiles están a disposición pública sin una debida seguridad

A pesar de la importancia del hallazgo, no hay protección estatal del lugar y cuando la persona a cargo de la seguridad (un profesor escolar de informática) debe retirarse, el yacimiento queda a disposición de niños curiosos, cazadores de fósiles y cualquier persona que sencillamente desee pasar por el sitio.

En estas zonas del este de Bolivia no hay políticas que protejan estas reservas fósiles, lo cual dificulta aún más el cuidado del sitio, sin embargo no toda latinoamérica se encuentra en esta situación.

En Venezuela es ilegal realizar cualquier tipo de búsqueda fósil sin permiso gubernamental, incluso los mismos paleontólogos deben pedir permiso al estado para realizar sus investigaciones en campo. De esta manera el país protege sus tesoros prehistóricos de ladrones que intentan vender importantes piezas del rompecabezas del mundo antiguo a museos.

Es necesario recordar que las únicas personas preparadas para mover los fósiles son los paleontólogos que utilizan técnicas muy cuidadosas para evitar el deterioro de la pieza o la fracturación de la misma mientras es trasladada a un sitio más seguro, ya que un fémur de más de 65 millones de años puede no ser precisamente férreo.