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La “piraña” jurásica marina que arrancaba la carne a mordiscos

Cuando los dinosaurios dominaban la tierra, un grupo de peces nadaba entre sus patas y arrancaba la carne de otros peces. Eran los peces óseos más antiguos con la dieta de las pirañas actuales. 

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto una extraordinaria nueva especie de pez que convivió con los dinosaurios hace unos 150 millones de años. Habitaba las aguas que hoy es el Sur de Alemania, y ha sido hallado en los depósitos de piedra caliza de la cantera de Ettling en la región de Solnhofeny, el mismo yacimiento en el que apareció Archaeopteryx.

El fósil de esta nueva especie de pez se ha encontrado en muy buen estado de conservación, lo que ha permitido un estudio detallado de su mandíbula. Junto a él, se han encontrado otros peces con aletas mordisqueadas, mostrando a depredador y víctima, algo muy poco común en paleontología. La investigacion, publicada en Current Biology, defiende que el pez presentaba un comportamiento carnívoro que le llevaba a morder a otros peces y arrancarles las aletas a mordiscos. Esta estrategia converge con la que adoptan las pirañas actuales, y es extraordinariamente inteligente, dado que las aletas vuelven a crecer, no llevando a la muerte del recurso que sirve de alimento.

Los dientes de este pez óseo eran largos y puntiagudos, tanto en la parte frontal de las mandíbulas como en el exterior del vómer, un hueso que forma el techo de la boca. También presentaba dientes triangulares con bordes de corte serrados en los huesos prearticulares que se encuentran a lo largo del lado de la mandíbula inferior. Esta morfología y patrón, acompañados con la mecánica de su mandíbula, sugieren una boca equipada para cortar carne y aletas.

El hallazgo ha permitido a los investigadores señalar que el mimetismo agresivo que hoy vemos en las pirañas ya existía en la era de los dinosaurios. “Es como encontrar una oveja con un aullido como un lobo”, explica Martina Kölbl-Ebert del Jura-Museum Eichstätt (JME-SNSB). “Pero lo que es aún más notable es que era del Jurásico. Los peces óseos no mordían la carne de otros peces en ese momento. Los tiburones podían morder trozos de carne pero a lo largo de la historia los peces óseos se han alimentado de invertebrados o se han tragado la presa entera”.

El cocodrilo gigante terrestre que rivalizaba con los dinosaurios

Uno de los hallazgos más impactantes de este verano ha sido el descubrimiento de Razanandrongobe sakalavae, un cocodrilo prehistórico gigante que presentaba una dentadura similar a la del Tyrannosaurus rex y que habitó en lo que hoy es Madagascar durante el período Jurásico Medio, siendo el carnívoro terrestre más grande de la isla, mayor que cualquier terópodo de su alrededor.

Este especímen pertenece al suborden de los Notosuchiaes y es antepasado del Sarcosuchus, el cocodrilo gigante del Cretácico que incluía en su dieta la caza de dinosaurios. Poco se sabía hasta ahora de este suborden de cocodrilomorfos, y jamás se habían encontrado restos fósiles tan antiguos, pues existía un largo linaje fantasma en el Jurásico cuya brecha evolutiva empieza a rellenarse ahora con el aporte de este ejemplar.

La investigación, publicada en la revista PeerJ aporta nuevas informaciones sobre la evolución de las mandíbulas y dentición de este grupo, que en concreto en este especímen son muy similares en tamaño y anatomía a las del Tyrannosaurus rex, y probablemente permitían al animal engullir huesos y tendones. Según Cristiano Dal Sasso y Simone Maganuco, principales investigadores del grupo que halló el fósil, “El Razana pudo haber rivalizado incluso con los dinosaurios terópodos, aquellos que se encontraban en la cima de la cadena alimenticia”. No es de extrañar que, dado su crecimiento corporal exacerbado, este cocodrilo de hábitos terrestres (a juzgar por sus poderosas y rectas extremidades y su denso cráneo) se erigiese en el mayor depredador de su territorio durante más de 40 millones de años.

Esta especie recién descubierta es, a todas luces, muy distinta de cualquier otra conocida en el género Notosuchia, y sugiere un linaje endémico, contribuyendo además a señalar como origen del grupo el sureste de Gondwana.

 

Nuevos dinosaurios, nuevo museo, nuevos datos sobre evolución: buena semana para la Paleontología

Esta semana ha sido muy intensa en el campo de la Paleontología: nuevos descubrimientos, especies, inauguraciones… Vamos a hacer un breve repaso de lo acontecido estos días en todo el mundo. Comenzamos en África, regresamos a España (en concreto, a Zaragoza), ponemos luego la atención en Argentina, subimos hasta Estados Unidos, volvemos a España hacia un pequeño pueblo leridano, damos la vuelta al planeta para llegar a Australia y terminamos el recorrido en China.

  • Nace African Origins, un portal sobre las investigaciones arqueo-paleontológicas actuales en el continente africano. Este portal se lanza desde del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y pretende convertirse en un sitio web de referencia en el estudio de la prehistoria africana. Arqueólogos, geólogos y paleontólogos podrán opinar, consultar las últimas publicaciones, compartir enlaces a blogs y otros sitios de interés relacionados con el tema, publicar noticias, imágenes o vídeos…
  • La Universidad de Zaragoza inaugura el Museo de Ciencias Naturales, un espacio que nace con el propósito de investigar, conservar, incrementar y divulgar el patrimonio relativo a este campo. Este espacio coloca al campus aragonés a la cabeza al convertirse en la primera universidad que aloja por sí misma un espacio como este y con esta envergadura. La exposición, situada en el Paraninfo de la universidad, guiará a los visitantes por el camino de la evolución desde el origen del universo hasta la aparición del Homo sapiens, fusionando dos colecciones: la de Paleontología de la Universidad de Zaragoza (con más de cien mil fósiles de plantas y animales vertebrados e invertebrados) y la “Longinos Navás”, depositada por la Compañía de Jesús en 1988 y que consta de más de 400 animales disecados, esqueletos, conchas y unos 7.300 insectos.
  • Un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Buenos Aires (Argentina), ha determinado que el tiempo transcurrido entre la aparición de los familiares de los dinosaurios tempranos y el origen de los primeros dinosaurios es mucho más corto de lo que se creía anteriormente. El equipo realizó mediciones de isótopos radiactivos de los sedimentos de la Formación Chañares (Argentina), famoso por sus fósiles de predecesores de dinosaurios. Los investigadores encontraron que el yacimiento y sus fósiles tenían una antigüedad de entre 234 a 236 millones de años (Triásico). Esto implica una estimación de entre cinco y diez millones más joven que la evaluación previa, es decir, los dinosaurios evolucionaron más pronto de lo que se pensaba. El estudio “The precise temporal calibration of dinosaur origins” se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

    repaso 7 S.Claramunt

    Santiago Claramunt, investigador del AMNH. S.Claramunt

  • Una nueva investigación de científicos del Museo Americano de Historia Natural (AMNH, EE.UU.) revela que la evolución de la aves está más ligada al clima y la historia geológica de nuestro planeta de lo que creíamos. En el estudio “A new time tree reveals Earth history’s imprint on the evolution of modern birds”, publicado en Science Advances, se explica que las aves surgieron hace unos 90 millones de años en lo que hoy es América del Sur y emigraron por todo el mundo cerca de la época de la extinción que acabó con los dinosaurios no aviares. Las aves de América del Sur sobrevivieron a la catástrofe y viajaron por el planeta siguiendo los puentes de tierra. Al final, hubo una diversificación de especies en los períodos de enfriamiento global. Los investigadores han creado una línea temporal de la evolución de las aves tras combinar secuencias de ADN de aves moderna con 130 aves fosilizadas.
  • Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han descrito un nuevo espécimen de un pez actinopterigio (grupo al que pertenecen especies como el salmón, rape o atún) de la especie Colobodus giganteus encontrado en el yacimiento de Odén (provincia de Lleida). El espécimen tiene unos 230 millones de años. El hallazgo ha permitido incluir dentro del género Colobodus dos restos de peces encontrados anteriormente en Alcover (Tarragona) que habían sido erróneamente clasificados como Perleidus. El estudio se ha publicado en Neues Jahrbuch für Geologie und Palaontologie – Abhandlung con el título “Colobodus giganteus (Beltan, 1972) comb. nov. from the Upper Muschelkalk facies of Catalonia (NE Iberian Peninsula)”.
  • Australia tiene un nuevo dinosaurio: Kunbarrasaurus ieversi. Su esqueleto fue descubierto en 1989, pero un nuevo análisis de los restos por parte de expertos de la Universidad de Queensland (Australia) ha revelado que se trata de una especie distinta a la que previamente se pensaba. Es uno de los esqueletos fósiles de anquilosaurio mejor conservados del mundo. Su oído interno es enorme y se parece más al de una tortuga que al de un dinosaurio. Sus características se presentan en “Cranial osteology of the ankylosaurian dinosaur formerly known as Minmi sp. (Ornithischia: Thyreophora) from the Lower Cretaceous Allaru Mudstone of Richmond, Queensland, Australia”, publicado en PeerJ.

    Fósil de xinhua

    Fósil de Lufengosaurus. Xinhua

  • Dos fósiles de dinosaurios del periodo Jurásico han sido descubiertos en China en unas obras de una carretera. Han sido identificados como Lufengosaurus magnus (que podría haber llegado a medir nueve metros) y Lufengosaurus huenei (algo más pequeño) y tienen unos 180 millones de años de antigüedad.
  • También en China se ha descubierto una nueva especie de dinosaurio herbívoro: Hualianceratops wucaiwanensis, de 160 millones de años (Jurásico Superior). Este nuevo miembro de la familia de los ceratópsidos se erguía sobre sus patas traseras, era corpulento y tenía el tamaño de un perro mediano. Era más robusto que Yinlong downsi, otro ceratópsido muy primitivo que fue descubierto en 2002 por el mismo grupo de investigadores que el Hualianceratops. Los resultados del estudio pueden leerse en PLOS ONE bajo el título “A New Taxon of Basal Ceratopsian from China and the Early Evolution of Ceratopsia”.

Chilesaurus diegosuarezi, un extraño terópodo herbívoro del Jurásico de Chile

Ayer se presentó en Chile a un extraño dinosaurio herbívoro del Jurásico que ha sido calificado como “mosaico evolutivo”. Se trata del Chilesaurus diegosuarezi, cuyo curioso nombre pertenece a una criatura que tiene una mezcla de los tres linajes principales en que se dividen los dinosaurios: terópodos, como el Tyrannosaurus rex; sauropodomorfos, como el Brontosaurus; y los ornitisquios, como el Triceratops.

Hay que tener en cuenta que los terópodos eran los depredadores principales en la mayor parte del Mesozoico. Sólo unos cuantos terópodos se conviertieron en vegetarianos, pero esto ocurrió a finales del Cretácico, como pudo ser el caso del Therizinosaurus. Así que esta nueva especie chilena se adelantó millones de años y modificó su dieta.

Las piezas de este extraño espécimen de hace 148 millones fueron halladas en 2004 por Diego Suárez, un niño de siete años, cerca del Lago General Carrera (Chile) durante un trabajo de campo de sus padres, dos geólogos chilenos. Al principio, parecía que era un yacimiento con varias especies, pero una investigación en profundidad descubrió que los fósiles pertenecían a un único espécimen.

Un extraño terópodo hervíboro. Gabriel Lío.

Un extraño terópodo hervíboro. Gabriel Lío.

El Chilesaurus diegosuarezi fue presentado por el equipo de paleontólogos liderado por Fernando Novas, investigador principal de CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y por Manuel Suárez, director de la Carrera de Geología de la Universidad Andrés Bello (Chile) y padre del niño que descubrió los restos y en cuyo honor fue bautizado este nuevo dinosaurio.

“La combinación de una cabeza pequeña, dientes de hoja o espátula (para cortar hojas) y las patas robustas son todos rasgos inusuales para los terópodos”, explica Novas. “Nadie esperaba descubrirlo, en ninguna parte del mundo”, asegura el paleontólogo, según ha informado el CONICET.

“An enigmatic plant-eating theropod from the Late Jurassic period of Chile” es el título del estudio, publicado en Nature, donde se detallan todas las características del esqueleto del Chilesaurus diegosuarezi. 

Las características placas de los estegosaurios diferían entre hembras y machos

Los machos y hembras de Stegosaurus pudieron haber tenido distintas placas óseas a lo largo de su cuerpo. Se trata de un caso de dimorfismo sexual en dinosaurios que ha estudiado Evan Thomas Saitta de la Universidad de Bristol (Inglaterra).

Las diferencias anatómicas entre machos y hembras de la misma especie son habituales en los animales de hoy en día, pero es complicado determinar el dimorfismo sexual en los dinosaurios. El autor de “Evidence for Sexual Dimorphism in the Plated Dinosaur Stegosaurus mjosi (Ornithischia, Stegosauria) from the Morrison Formation (Upper Jurassic) of Western USA”, estudio publicado en PLOS ONE, ha analizado a un grupo de Stegosaurus mjosi y concluye que los ejemplares con placas óseas anchas y redondeadas son machos mientras que las hembras pudieron tener placas más largas y estrechas. Las placas de algunos machos llegaban a ser un 45% más grandes que las de sus compañeras femeninas.

Dimorfismo sexual (macho a la izquierda). Saitta

Dimorfismo sexual (macho a la izquierda). Saitta

La familia de los estegosáuridos (Jurásico Superior) es conocida por estar compuesta por pesados herbívoros con un par de filas de placas óseas sobre su espalda, además de espinas en la cola. A través de TACs y análisis en microscopio, Evan Saitta determina que las diferencias entre las placas no son resultado del crecimiento, ya que en ambas variedades el tejido óseo había dejado de crecer. Tampoco eran especies distintas ni los individuos presentaban una combinación de ambas placas, ya que el investigador ha estudiado también ejemplares solitarios de Stegosaurus que sólo presentaban un tipo de placas.

Este nuevo conocimiento permitirá concebir una imagen más clara del comportamiento de este grupo de dinosaurios. Saitta especula, además, sobre el motivo de las diferencias: los machos, con placas más grandes y anchas, dependían de su ornamentación para atraer a las hembras; éstas pudieron usar sus “espinosas” placas para disuadir a posibles predadores.

El Brontosaurus vuelve a ser un dinosaurio

Regresa la guerra entre los “cuellilargo” Brontosaurus y Apatosaurus. Un nuevo estudio afirma que el Brontosaurus es un género y especie distinta al Apatosaurus, algo que se puso en entredicho hace un siglo. Los fósiles encontrados se atribuyeron por aquel entonces al Apatosaurus, siendo un recurrente tema de debate que podría zanjarse con esta nueva investigación.

En el extenso estudio, publicado en PeerJ bajo el título “A specimen-level phylogenetic analysis and taxonomic revision of Diplodocidae (Dinosauria, Sauropoda)”, un grupo de paleontólogos de Portugal y Reino Unido hace un repaso a las diferencias que tiene el Brontosaurus excelsus respecto a sus parientes de la familia Diplodocidae. Sus análisis de fósiles de distintas especies también incrementan el conocimiento filogenético de estos dinosaurios.

A finales del siglo XIX y principios del XX, en Estados Unidos se descubrieron infinidad de fósiles. Entre ellos, el paleontólogo Othniel Charles Marsh halló partes de este gigante del Jurásico en 1877, el cual se hizo muy popular con el tiempo, sobre todo tras completarse una reconstrucción de su esqueleto en 1883. Pero en 1903, Elmer Riggs concluyó que el Brontosaurus, una criatura de 39 toneladas, sólo era una versión más grande (adulta) del Apatosaurus.

Alusión al regreso del Brontosaurus en Twitter. @ben_cameron

Alusión al regreso del Brontosaurus en Twitter. @ben_cameron

Los avances técnicos han resucitado al “Bronto”, un dinosaurio que se resistió a marcharse de nuestra memoria y cuyo regreso ha sido celebrado en las redes sociales. Esperemos que no vuelva a confundirnos…

Hallan en China la que podría ser la flor más antigua del mundo

La historia de las angiospermas (o plantas con flores) podría ser más antigua de lo que se creía. Así se desprende del hallazgo de una flor en China: Euanthus panii, de 162 millones de años (Jurásico Tardío). El fósil podría representar a la flor más antigua del mundo.

Los investigadores chinos Zhong-Jian Liu y Xin Wang describen los resultados de su estudio, titulado A perfect flower from the Jurassic of China, en Historical Biology: An International Journal of Paleobiology (que puede consultarse al completo de forma gratuita).

Hasta ahora, había consenso en aceptar a la Callianthus dilae, también hallada en China, como la flor más antigua. Pero este espécimen data del Cretácico, aproximadamente de hace 125 millones de años. Aunque se conocen algunas flores procedentes del Jurásico, no tienen los elementos identificativos de las angiospermas, como sí ocurre en Euanthus panii. 

Euanthus es la primera flor típica, con sus pétalos, ovario cerrado, tetrasporangio y demás características. Por lo tanto, cabría esperarse un replanteamiento de la historia evolutiva de las angiospermas, cuyo modelo triunfó sobre las gimnospermas.

Fósiles de microbios del Jurásico aparecen en el sur de España

Durante la Era Jurásica, hace unos 170 millones de años, el fondo oceánico que rodeaba en el sur de España en el límite provincial entre Noalejo (Jaén) y Campotéjar (Granada) tuvo actividad volcánica. Hoy es uno de los pocos lugares de afloramiento de lavas submarinas de Andalucía.

Científicos del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén (UJA) han descubierto restos fósiles de comunidades microbianas. El Dr. Matías Reolid (quien ha realizado dos artículos para Pangea)  ha sido el responsable del hallazgo, junto con la mineralogista María Isabel Abad.

Reolid explica que el hallazgo se ha producido en “los restos de una plataforma marina que según fue avanzando el Jurásico se fue rompiendo por una serie de fallas, algunas de las cuales favorecieron la salida de lavas en el fondo del mar, que tienen forma redondeada, por lo que se las denomina lavas almohadilladas”. Los huecos entre los cuerpos redondeados, fueron ocupados por distintas composiciones minerales, y es precisamente en una de estas composiciones donde se han encontrado los fósiles de los microbios.

Estas mineralizaciones fueron estudiadas y han resultado ser mica verde y glauconita que contenía filamentos muy finos de comunidades microbianas del Jurásico. María Isabel Abad comenta que “nadie antes las había analizado desde el punto de visto petrográfico, mineralógico o químico”.

No es habitual encontrar este tipo de fósiles, a aún menos preservados en glauconita. Ello revela que, vinculada a la actividad volcánica, hubo circulación de fluidos hidrotermales que alcanzaron los 100º – 200º.

Tachiraptor, el primer dinosaurio carnívoro descubierto en Venezuela

El “ladrón de Táchira” o Tachiraptor es el nombre del primer dinosaurio carnívoro descubierto en Venezuela. Los huesos de esta nueva especie han sido analizados por paleontólogos de Brasil, Venezuela, Estados Unidos y Alemania, quienes han dado a conocer los resultados de su estudio en la publicación científica Royal Society Open Science

En “New dinosaur (Theropoda, stem-Averostra) from the earliest Jurassic of the La Quinta formation, Venezuelan Andes”, los científicos describen al Tachiraptor admirabilis como un dinosaurio pequeño, bípedo y carnívoro que vivió hace 200 millones de años en lo que ahora es el estado venezolano de Táchira. Teniendo en cuenta que su tibia mide unos 25 centímetros, esta criatura podría haber alcanzado el metro y medio de longitud desde la cabeza al extremo de su cola, tal y como se detalla en la publicación.

Tibia e isquión de 'Tachiraptor'. Max C. Langer

Tibia e isquión de ‘Tachiraptor’. Max C. Langer

Sin embargo, el Tachiraptor no es la estrella de La Quinta Formation, el yacimiento donde fueron encontrados sus fósiles (tibia e isquión). Hace un par de meses, los paleontólogos dieron a conocer al que sería el primer dinosaurio de Venezuela: Laquintasaura venezuelae, nombrado así por su lugar de procedencia. Laquintasaura era un ornitisquio herbívoro (aunque podría haberse alimentado también de insectos) del tamaño de un perro. Se encontraron cuatro ejemplares juntos de este dinosaurio, por lo que se cree que vivía en manadas. Por el contrario, Tachiraptor sería un cazador solitario.

Quizás el “ladrón de Táchira” pasaba sus días intentando atrapar al “lagarto de La Quinta” mientras Gondwana, que viajaba a la deriva, se resquebrajaba.

Descubierta una nueva especie de dinosaurio del Jurásico ibérico

Eousdryosaurus nanohallucis, así ha sido nombrada esta nueva especie hallada en la localidad portuguesa de Porto das Barcas. El hallazgo lo ha hecho un aficionado coleccionista de fósiles, y el dinosaurio se ha convertido en el primer ornitópodo driosaurio  encontrado del Jurásico en la Península Ibérica, con una datación fósil de 152 M. a.

La historia de este accidental descubrimiento, comienza cuando Jose Joaquim dos Santos, quien estaba caminando entre los acantilados de Porto das Barcas (costa de Portugal), dio con los restos de este especímen, en 1999. Una vez avisado el equipo de investigación con el que venía colaborando, y tras estudios posteriores, se ha determinado que es una nueva especie, a la cuál han bautizado como Eousdryosaurus nanohallucis (que significa el driosaurio de oriente con el pulgar diminuto).

El Grupo de Biología Evolutiva de la UNED (España) y la Sociedade de História Natural de Torres Vedras (Portugal) han llevado a cabo el estudio conjuntamente y acaban de publicar el descubrimiento recientemente en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.

El hallazgo consiste en un conjunto de fósiles en buen estado de conservación, destacando la presencia de un pie completo que tras cuatro dedos, muestra un pulgar diminuto. Éste hecho ha permitido conocer mejor la evolución de los ornitópodos quienes fueron perdiendo el dedo progresivamente. “En el caso de Eousdryosaurus existen tres dedos funcionales y un pulgar diminuto, mostrando un estadio intermedio en la secuencia de transformación hacia la adquisición de pies con tres dedos que es tan característica en ornitópodos derivados” ha afirmado Francisco Ortega, investigador de la UNED y coautor de la publicación.

Eousdryosaurus aún conservaba un diminuto pulgar en el pie.

Eousdryosaurus aún conservaba un
diminuto pulgar en el pie.

Fernando Escaso, también de la UNED y primer autor del estudio, ha señalado que “los driosaurios tienen un fémur muy característico sobre todo por la zona de inserción de la musculatura implicada en la carrera. Eousdryosaurus comparte ese tipo de fémur, que nadie más tiene, con los driosaurios”. Cabe destacar que esta nueva especie ha mostrado características exclusivas haciendo así más fácil su diferenciación con respecto a otros ejemplares de la misma familia.

De 1,60 m de longitud y un altura de medio metro, Eousdryosaurus nanohallucis era realmente pequeño en un mundo lleno de gigantes. Se piensa que era ágil y rápido, características que le permitirían escapar de depredadores más grandes y lentos que él. Como todos los demás driosaurios, era herbívoro y caminaba con sus cuartos traseros.

La región centro-oeste de Portugal ha presentado una gran riqueza fósil, ayudando a ampliar el conocimiento de la Península Ibérica hace millones de años. “Existe un magnífico registro de rocas del Jurásico Superior que se depositaron en entornos habitados por dinosaurios y que, en la zona de acantilados, gracias a la acción erosiva del mar, exponen los restos fósiles con relativa frecuencia”, concluye Fernando Escaso.

En la imagen principal puede verse una interpretación de Eousdryosaurus nanohallucis, realizada por Raún Martín.