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Hemeroteca: Visión ilustrada del pasado

Tomografías 3D, fotografías microscópicas, ilustraciones a todo color, recreaciones en vídeo… En la actualidad, cualquier noticia científica viene acompañada de un apoyo gráfico riguroso, o eso se pretende. Los medios de comunicación también se esforzaban hace un siglo para ofrecer una visión lo más exacta posible de los nuevos hallazgos. Desde PANGEA queremos recordar el encanto de las estampas de diversas publicaciones antiguas:

– En agosto de 1929, la revista cultural La Esfera se hacía eco de una exposición del Museo de Chicago sobre el “hombre de Neandethal”. Las figuras de cera a tamaño natural impresionaron al redactor del artículo.

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 – Esta misma revista, seis años antes, se interesó por unos hallazgos en la gruta francesa de Pech Merle fruto del trabajo del abad Lemozi. Hoy esta cueva sigue siendo clave en el arte paleolítico. Acompañaba a la nota un dibujo de un hombre de la época chalense.

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– Otra revista ilustrada, El Centenario, hacía en enero de 1893 una comparación de los dinosaurios encontrados en Europa y los descubiertos en América. El autor entiende que estas criaturas dominaban los mares y así llegaron a todos lados, sobre todo porque no tenían como rivales a los cetáceos, que todavía no habían surgido.

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– Seguimos con dinosaurios, esta vez con motivo de un extenso reportaje sobre “los precursores de los mamíferos” en La Esfera. Así era el aspecto de en 1926 de Ankylosaurus, Doedicurus, Iguanodon, Corythosaurus Trachodon.

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– Años antes, en junio de 1896, La Vanguardia mostró el aspecto de un paquidermo primitivo, al que llamaron “dinóceras de la América Septentrional”.

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– Terminamos con unos pequeños fósiles que formaron parte de una colección arqueológica en julio de 1913, según relata El diario de Valencia. El Padre Navarro, misionero en Perú, trajo estas piezas a España junto a otras como minerales o prendas de vestir de las tribus del país americano. Se guardaron en el colegio de los Padres Franciscanos de Onteniente.

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Hemeroteca: El Diplodoco de hace seis millones de años

En la actualidad, tenemos mucha información sobre nuestros antepasados prehistóricos y animales extintos gracias a los libros, internet, televisión, etc. PANGEA quiere recordar cómo era la visión de los medios de comunicación cuando se incrementaron las investigaciones en Paleontología allá por mediados del siglo XIX y principios del XX. En esta ocasión, la hemeroteca nos indica la antigüedad que tenían los fósiles de dinosaurios según informaron los periodistas de la época.

– En diciembre de 1923, el artículo del diario ABC titulado “Los dinosaurios que existieron hace diez millones de años” (firmado por Antonio Luis) narra la expedición del profesor americano Roy Chapman Andrews (del Museo Norteamericano de Historia Natural) a Mongolia para desenterrar una hembra de dinosaurio junto a unos unos huevos fósiles (imagen superior). El texto habla de “animales horribles y antediluvianos” que son “reliquias de una época anterior a Noé”. Los doce huevos hallados “quizá fueron olvidados por alguna cocinera de aquellos tiempos, quien sabe si después de hacer la compra para la familia Noé”. La caravana constaba de dos camiones, 70 camellos, tres coches, ocho norteamericanos y 18 indígenas del desierto de Gobi. El autor lamenta que los huevos estaban ya pasados y la expedición no pudo “saborear uno de los manjares más sabrosos”.

Extraído de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Extraído de la Biblioteca Virtual de
Prensa Histórica

– El 9 de julio de 1908, el Diario de Reus detalla como el Diplodoco “o dinosaurio regalado por el millonario norteamericano Mr Carnegie” fue el centro de atención del Museo de Historia Natural de Paris. En realidad, era una reproducción que costó 500.000 pesetas. “El Diplodoco vivía, según los paleontólogos, hace seis millones de años, año más o menos”, relata la noticia. “Estaba aún lejano el día en que apareció el primer hombre en un Edén de Asia o en que un antropopiteco, más despejado que sus congéneres, inició la historia humana como piensan los incrédulos”, explica el texto. Este dinosaurio se pasaba la vida comiendo y “es una de las infinitas pruebas de que la realidad iguala, y aún supera, a las más fabulosas leyendas”.

– El 4 de enero de 1930, el Correo Extremeño afirmaba que un esqueleto de dinosaurio descubierto en Tánger tenía 300 años de antigüedad. Este descubrimiento parecía “destinado a destruir numerosas teorías referentes al origen de los terrenos del África del Norte”. El esqueleto medía diez metros de longitud y dos de ancho, pero el texto no revela más datos sobre los huesos ni la especie.