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Morelladon beltrani, nueva especie de dinosaurio ornitópodo de Castellón

De nuevo, la provincia de Castellón suma otro relevante hallazgo paleontológico en apenas una semana. En esta ocasión, la localidad de Morella es la protagonista con una nueva especie de dinosaurio: Morelladon beltrani. Este herbívoro vivió en la región hace unos 125 millones de años, durante el Cretácico Inferior. Este ornitópodo se caracteriza por tener unas espinas neurales muy altas en las vértebras dorsales, que podrían haber sustentado una especie de vela o joroba. Es el segundo dinosaurio descrito en la Comunidad Valenciana tras el Losillasaurus giganteus en 2001.

El material descrito de esta nueva especie está compuesto por los restos del esqueleto de un único individuo, en concreto de parte de la región dorsal y sacra, la pelvis y parte de la extremidad posterior. El análisis de estos fósiles, descubiertos en 2013 en la Formación Arcillas de Morella, se ha publicado en PLOS ONE bajo el título “A New Sail-Backed Styracosternan (Dinosauria: Ornithopoda) from the Early Cretaceous of Morella, Spain” y es fruto del trabajo de los investigadores José Miguel Gasulla y José Luis Sanz (Universidad Autónoma de Madrid) y Fernando Escaso, Iván Narváez y Francisco Ortega (Universidad Nacional de Educación a Distancia), quienes ya han descrito otras nuevas especies cretácicas en 2015, como el Lohuecosuchus megadontos.

Vértebra dorsal de Morelladon beltrani. JMG.

Vértebra dorsal de Morelladon beltrani. JMG.

Con sus 6 metros de longitud y 2,5 metros de altura, Morelladon beltrani podría haber usado su “vela” para regular su temperatura corporal o para almacenar grasa y así soportar períodos de escasez de alimentos. Pero no se han conservado tejidos ni grasa, por lo que son sólo conjeturas. La joroba también podría haber servido para que los carnívoros la mordieran primero en vez de atacar directamente a los órganos importantes. O quizás servía para atraer a las hembras o para marcar la jerarquía en la manada…

Lo que sí se sabe gracias a este nuevo hallazgo es que la diversidad de los iguanodóntidos (Styracosterna) de tamaño medio en el sur de Europa hace 125 millones de años era más amplia de lo que se pensaba. Previamente, en esta zona de Europa se conocían restos de Iguanodon bernissartensisMantellisaurus atherfieldensis de la misma época, con características similares.

El Ayuntamiento de Morella ha anunciado que los fósiles del dinosaurio hallado en su territorio se expondrán en la Sala del Consell a partir del próximo 3 de enero.

Nuevos dinosaurios, nuevo museo, nuevos datos sobre evolución: buena semana para la Paleontología

Esta semana ha sido muy intensa en el campo de la Paleontología: nuevos descubrimientos, especies, inauguraciones… Vamos a hacer un breve repaso de lo acontecido estos días en todo el mundo. Comenzamos en África, regresamos a España (en concreto, a Zaragoza), ponemos luego la atención en Argentina, subimos hasta Estados Unidos, volvemos a España hacia un pequeño pueblo leridano, damos la vuelta al planeta para llegar a Australia y terminamos el recorrido en China.

  • Nace African Origins, un portal sobre las investigaciones arqueo-paleontológicas actuales en el continente africano. Este portal se lanza desde del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y pretende convertirse en un sitio web de referencia en el estudio de la prehistoria africana. Arqueólogos, geólogos y paleontólogos podrán opinar, consultar las últimas publicaciones, compartir enlaces a blogs y otros sitios de interés relacionados con el tema, publicar noticias, imágenes o vídeos…
  • La Universidad de Zaragoza inaugura el Museo de Ciencias Naturales, un espacio que nace con el propósito de investigar, conservar, incrementar y divulgar el patrimonio relativo a este campo. Este espacio coloca al campus aragonés a la cabeza al convertirse en la primera universidad que aloja por sí misma un espacio como este y con esta envergadura. La exposición, situada en el Paraninfo de la universidad, guiará a los visitantes por el camino de la evolución desde el origen del universo hasta la aparición del Homo sapiens, fusionando dos colecciones: la de Paleontología de la Universidad de Zaragoza (con más de cien mil fósiles de plantas y animales vertebrados e invertebrados) y la “Longinos Navás”, depositada por la Compañía de Jesús en 1988 y que consta de más de 400 animales disecados, esqueletos, conchas y unos 7.300 insectos.
  • Un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Buenos Aires (Argentina), ha determinado que el tiempo transcurrido entre la aparición de los familiares de los dinosaurios tempranos y el origen de los primeros dinosaurios es mucho más corto de lo que se creía anteriormente. El equipo realizó mediciones de isótopos radiactivos de los sedimentos de la Formación Chañares (Argentina), famoso por sus fósiles de predecesores de dinosaurios. Los investigadores encontraron que el yacimiento y sus fósiles tenían una antigüedad de entre 234 a 236 millones de años (Triásico). Esto implica una estimación de entre cinco y diez millones más joven que la evaluación previa, es decir, los dinosaurios evolucionaron más pronto de lo que se pensaba. El estudio “The precise temporal calibration of dinosaur origins” se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

    repaso 7 S.Claramunt

    Santiago Claramunt, investigador del AMNH. S.Claramunt

  • Una nueva investigación de científicos del Museo Americano de Historia Natural (AMNH, EE.UU.) revela que la evolución de la aves está más ligada al clima y la historia geológica de nuestro planeta de lo que creíamos. En el estudio “A new time tree reveals Earth history’s imprint on the evolution of modern birds”, publicado en Science Advances, se explica que las aves surgieron hace unos 90 millones de años en lo que hoy es América del Sur y emigraron por todo el mundo cerca de la época de la extinción que acabó con los dinosaurios no aviares. Las aves de América del Sur sobrevivieron a la catástrofe y viajaron por el planeta siguiendo los puentes de tierra. Al final, hubo una diversificación de especies en los períodos de enfriamiento global. Los investigadores han creado una línea temporal de la evolución de las aves tras combinar secuencias de ADN de aves moderna con 130 aves fosilizadas.
  • Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han descrito un nuevo espécimen de un pez actinopterigio (grupo al que pertenecen especies como el salmón, rape o atún) de la especie Colobodus giganteus encontrado en el yacimiento de Odén (provincia de Lleida). El espécimen tiene unos 230 millones de años. El hallazgo ha permitido incluir dentro del género Colobodus dos restos de peces encontrados anteriormente en Alcover (Tarragona) que habían sido erróneamente clasificados como Perleidus. El estudio se ha publicado en Neues Jahrbuch für Geologie und Palaontologie – Abhandlung con el título “Colobodus giganteus (Beltan, 1972) comb. nov. from the Upper Muschelkalk facies of Catalonia (NE Iberian Peninsula)”.
  • Australia tiene un nuevo dinosaurio: Kunbarrasaurus ieversi. Su esqueleto fue descubierto en 1989, pero un nuevo análisis de los restos por parte de expertos de la Universidad de Queensland (Australia) ha revelado que se trata de una especie distinta a la que previamente se pensaba. Es uno de los esqueletos fósiles de anquilosaurio mejor conservados del mundo. Su oído interno es enorme y se parece más al de una tortuga que al de un dinosaurio. Sus características se presentan en “Cranial osteology of the ankylosaurian dinosaur formerly known as Minmi sp. (Ornithischia: Thyreophora) from the Lower Cretaceous Allaru Mudstone of Richmond, Queensland, Australia”, publicado en PeerJ.

    Fósil de xinhua

    Fósil de Lufengosaurus. Xinhua

  • Dos fósiles de dinosaurios del periodo Jurásico han sido descubiertos en China en unas obras de una carretera. Han sido identificados como Lufengosaurus magnus (que podría haber llegado a medir nueve metros) y Lufengosaurus huenei (algo más pequeño) y tienen unos 180 millones de años de antigüedad.
  • También en China se ha descubierto una nueva especie de dinosaurio herbívoro: Hualianceratops wucaiwanensis, de 160 millones de años (Jurásico Superior). Este nuevo miembro de la familia de los ceratópsidos se erguía sobre sus patas traseras, era corpulento y tenía el tamaño de un perro mediano. Era más robusto que Yinlong downsi, otro ceratópsido muy primitivo que fue descubierto en 2002 por el mismo grupo de investigadores que el Hualianceratops. Los resultados del estudio pueden leerse en PLOS ONE bajo el título “A New Taxon of Basal Ceratopsian from China and the Early Evolution of Ceratopsia”.

Investigadores de Castilla y León reivindican la protección legal de los yacimientos y fósiles de la región

El equipo científico del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes ha aprovechando su presencia en la XI Reunión Nacional de la Comisión de Patrimonio Geológico, celebrada hace unos días en Zumaya (Guipúzcoa), para exponer el problema existente en Castilla y León respecto a la protección legal de los yacimientos y fósiles de dinosaurios.

La legislación autonómica no recoge de forma clara ni suficiente la identificación de los fósiles no humanos o sin relación directa con la evolución humana como un tipo de patrimonio. Este vacío legal –al menos teórico, según informan desde la institución- es un obstáculo importante a la hora de fomentar y promover actuaciones necesarias para la protección y conservación de ese tipo de yacimientos fósiles. Este hecho provocó varias intervenciones de los asistentes al congreso, quienes se mostraron preocupados ante esta situación.

En el congreso, organizado por la Sociedad Geológica de España del 9 al 13 de junio, han participado más de 160 expertos procedentes de España. Portugal, Brasil, Ecuador, Colombia y Grecia. Entre las ponencias, estaba “Dinosaurios en la Sierra de la Demanda (Burgos). Un ejemplo de gestión paleontológica”, realizada por investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes. Los expertos explicaron las intervenciones realizadas en diversos yacimientos con fósiles de dinosaurios burgaleses (principalmente huellas), las actuaciones de consolidación, protección y divulgación de los yacimientos, así como el papel que cumple el Museo salense como centro de interpretación de dicho patrimonio.

El congreso se celebró en el Geoparque de la Costa Vasca, que contiene un estrato del límite K-T (Cretácico-Terciario) correspondiente al final del Cretácico, hace 66 millones de años. El geoparque vasco es ejemplo de cómo el patrimonio geológico es un recurso turístico, científico, didáctico y divulgativo. Se trata de una buena referencia para el proyecto de geoparque Sierra de la Demanda que impulsa la Diputación de Burgos.

Hitos de la ciencia: Stensen y los dientes de tiburón

En la costa italiana de Livorno durante el S. XVII dos pescadores lograron capturar un tiburón gigante. El extraordinario ejemplar no sirvió para el alimento pues, a juicio del duque de la ciudad, debía ser enviado a algún anatomista para examinarlo. En aquél entonces la ciencia anatómica estaba en auge y era muy prestigiosa, y en Florencia existía un grupo de científicos protegidos por Fernando II de Medici que trabajaban con cadáveres humanos y animales, y asombraban al mundo con nuevos descubrimientos sobre el funcionamiento del cuerpo. Fue uno de ellos, el médico y anatomista danés Niels Stensen, quien trabajó con el escualo de Livorno.

En el mes de octubre de 1666, durante la disección, fue cuando cambió la historia. Stensen descubrió que era cierta la afirmación del médico Rondelet que escribió que los dientes de tiburones gigantes eran iguales a unas rocas triangulares que se habían ido encontrando desde la antigüedad y que se denominaban  “lenguas de piedra”. Stensen conocía esas piedras muy bien, pues su tutor Bartholin, tenía una buena colección que había recolectado en Malta.

Stensen observó detenidamente los dientes del tiburón y las rocas y se enfrentó a importantes preguntas. Si aquello era un diente ¿Cómo se convertía la materia orgánica en piedra? ¿Cómo esa piedra podía quedar encajada en las rocas? ¿Qué proceso la había llevado a coronar una montaña y no permanecer sobre un fondo marino? Entonces surgió la necesidad de comprender la erosión y el proceso de fosilización para dar respuesta a aquellas incipientes cuestiones. Pero, Stensen, un hombre profundamente religioso que terminó sus días como obispo misionero, no podía contradecir las escrituras que explicaban que el mundo había permanecido inalterable desde su Creación, hacía unos 4.000 años. Además, era impensable imaginar que en ese corto espacio de tiempo, unas rocas encontradas muy por encima del nivel del mar y alejadas de la costa pudieran haber formado parte de organismos orgánicos marinos. Lo admitido era suponer que los caprichos de la naturaleza habían creado esas rocas de formas extrañas. Stensen se enfrentaba a un problema de difícil entendimiento.

Stenoshark

Dedicó parte de su tiempo en buscar estratos con lo que hoy sabemos que son fósiles y finalmente asumió la evidencia que tenía ante sí para pronunciar ante el mundo que las famosas “lenguas de piedra” eran en realidad dientes de tiburones del pasado. “Aquellos que adoptan la posición de que las glossopetrae son dientes de tiburón petrificados, pueden estar no lejos de la verdad”.  En la ilustración, la comparativa hecha por Stensen en 1667.

Pero todavía era necesario explicar cómo se habían transformado de aquella manera y cómo se habían incrustado en la roca. Tuvo que elaborar una teoría que sería la base del entendimiento de la fosilización: los restos del organismo se van sustituyendo por minerales y esto permite que la forma anatómica se  mantenga en el tiempo. Lo que hoy llamaríamos moléculas era llamado por los naturalistas de aquél entonces como “corpúsuclos”. Así pues, Stenson argumentó que los corpúsculos diminutos que componían la materia se sustituían gradualmente por corpúsculos minerales en un proceso largo en el tiempo, y que las rocas sobre las que se posaban no eran sólidas tampoco hasta mucho tiempo después. De este modo, terminaban formando parte las unas con las otras del mismo espacio.

Stensen se pronunciaba con cuidado, evitando enemistades, pero defendiendo lo que había descubierto. “Si alguien pudiera creer que partes del suelo de aquellos lugares en los que dichos fósiles han sido excavados, han cambiado su situación en algún momento, no se le puede imputar que piense algo contrario a la razón y la experiencia”.

Stensen se convirtió en el padre de la Geología.

Para saber más: Leer en las rocas con Nicolás Steno, de Leandro Sequeiros San Román.