Entradas

Domingo de documentales: 300 Millones de años

Hoy os presentamos este maravilloso documental alemán que recorre la vida de la Tierra a través de dos entregas que recorren yacimientos y devuelven a la vida a sus criaturas desaparecidas. La primera parte, explora el período más antiguo antes de la llegada de los humanos; la segunda parte, se introduce en los orígenes del dominio de los humanos del planeta. El documental, dirigido por Stefan Schneider, se centra en la evolución del continente europeo a lo largo de todo su proceso de creación. A pesar de estar centrado en un continente en concreto, nos ayuda a comprender una parte del mundo, y las reflexiones y explicaciones sobre los cambios y las adaptaciones de los seres vivos que en él se reflejan son universales.

https://www.youtube.com/watch?v=0S6tFsHuw-U

Se adelanta la llegada de la industria achelense al norte de Europa en cien mil años

Un equipo internacional de científicos ha publicado en la revista especializada Journal of Quaternary Science un artículo que presenta las primeras dataciones radiométricas obtenidas de 17 yacimientos situados en Francia y Reino Unido que demuestran que la llegada de la tecnología achelense (cultura del Paleolítico que introdujo las herramientas bifaces) en el norte de Europa tuvo lugar hace 600 mil años, unos cien mil años antes de lo registrado hasta ahora.

Durante años, el momento de aparición de la cultura Achelense en Europa ha sido objeto de un intenso debate entre aquellos que defendían una llegada temprana, hace menos de 500.000 años y, los que sugerían que, en realidad, este fenómeno era mucho más antiguo de lo que se pensaba. La aparición de nuevos yacimientos en Italia, España, Francia y Reino Unido con este tipo de industria lítica puso de manifiesto la necesidad de precisar su cronología para clarificar este debate. En este marco, se decidió crear el proyecto franco-inglés llamado “Emergence of Acheulian in North-West Europe: chronology, environment, technologies”, según informa el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

Y ahora se da a conocer la publicación titulada “New chronological data (ESR and ESR/U-series) for the earliest Acheulian sites of north-western Europe “, uno de los primeros trabajos fruto de este proyecto. En el estudio se han analizado 46 muestras de sedimento y 14 dientes. Los resultados sugieren que los conjuntos achelenses más antiguos en el Reino Unido tienen una edad de entre 500-600 mil años, mientras que, en Francia, los bifaces (herramientas con punta y base redondeada, filos laterales y talladas por ambas caras) del yacimiento de La Noira presentan edades en torno a 700 mil años. Así, estas dataciones han reducido en, al menos, 100 mil años la diferencia de la llegada del Achelense entre el norte y el sur de Europa, aunque los utensilios achelenses más antiguos del sur de Europa son considerablemente más antiguos que los del norte.

El hallazgo permitirá seguir investigando si la industria achelense en nuestro continente es un desarrollo autóctono o si surgió como consecuencia de la llegada de nuevos pobladores que introdujeron esta tecnología, además de intentar comprender qué significa esa diferencia cronológica entre el Achelense septentrional y meridional.

Madrid albergaba la tortuga mayor que habitó en Europa entre el Mioceno y Pleistoceno

Gracias al análisis de los fondos de las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), investigadores de la UNED y la Aristotle University of Thessaloniki (Grecia) han descrito un nuevo género de tortuga terrestre que vivió en Europa entre el Mioceno y el Pleistoceno (desde hace unos 20 millones de años hasta hace menos de dos millones). Los investigadores han estudiado el material paleontológico encontrado durante el primer tercio del siglo XX en Madrid, que permanecía sin revisar en el MNCN desde la Guerra Civil española.

Caparazón de Titanochelon bolivari hallado en Vallecas en 1906

Caparazón de Titanochelon bolivari hallado en Vallecas en 1906. MNCN.

Titanochelon es el nombre del género descrito, que engloba a todas las tortugas terrestres de gran tamaño que poblaron Europa y la región occidental de Asia. Su caparazón medía entre uno y dos metros y era relativamente bajo pero ancho, según ha informado hoy el MNCN. Las extremidades de este animal eran muy robustas y estaban cubiertas por grandes escamas osificadas, a modo de coraza protectora. “No se trata de una tortuga cualquiera sino de la mayor que habitó en Europa, con un tamaño que podía exceder de manera notoria al de las tortugas terrestres que actualmente habitan en las Islas Galápagos”, comenta el miembro del grupo de Biología Evolutiva de la UNED e investigador de la Universidad de Lisboa Adán Pérez- García.

“Este trabajo ha permitido establecer la tortuga española, Titanochelon bolivari, de la que conservamos abundante material, como la especie tipo que sirve para describir a todas las especies que forman parte del nuevo género”, comenta Patricia Pérez Dios, conservadora de la colección de paleontología de vertebrados del MNCN. Los científicos han podido establecer, gracias al análisis de caparazones, cráneos y extremidades, que en España habitaba una tortuga diferente a la registrada en otros países europeos. Asimismo, el estudio, que se publica en Zoological Journal of the Linnean Society, aporta datos para conocer la relación de parentesco, origen y distribución de las tortugas terrestres gigantes europeas y facilita la clasificación del resto de ejemplares.

El investigador Adán Pérez-García junto a  Titanochelon. MNCN

El investigador Adán Pérez-García junto a Titanochelon. MNCN

El género Cheirogaster, que supuestamente englobaba a las tortugas terrestres medianas y gigantes europeas, ha quedado restringido a una única especie, de menor tamaño (40 centímetros de longitud), que vivió en Francia hace unos 35 millones de años. “Las tortugas gigantes que habitaron Europa y Asia occidental, hace entre unos 20 y dos millones de años, tienen poco que ver con esa tortuga primitiva y pertenecen al nuevo género de tortugas ‘titánicas’, Titanochelon”, ha explicado Pérez-García.

En Madrid hay restos fósiles de tortugas en numerosos yacimientos, algunos de ellos de gran relevancia histórica, como los situados en Vallecas, Ciudad Universitaria o Alcalá de Henares. “Hoy podemos imaginar, con gran precisión anatómica, cómo hace varios millones de años, manadas de tortugas gigantes paseaban por lo que actualmente es la Gran Vía”, concluye el investigador Pérez-García.