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Morelladon beltrani, nueva especie de dinosaurio ornitópodo de Castellón

De nuevo, la provincia de Castellón suma otro relevante hallazgo paleontológico en apenas una semana. En esta ocasión, la localidad de Morella es la protagonista con una nueva especie de dinosaurio: Morelladon beltrani. Este herbívoro vivió en la región hace unos 125 millones de años, durante el Cretácico Inferior. Este ornitópodo se caracteriza por tener unas espinas neurales muy altas en las vértebras dorsales, que podrían haber sustentado una especie de vela o joroba. Es el segundo dinosaurio descrito en la Comunidad Valenciana tras el Losillasaurus giganteus en 2001.

El material descrito de esta nueva especie está compuesto por los restos del esqueleto de un único individuo, en concreto de parte de la región dorsal y sacra, la pelvis y parte de la extremidad posterior. El análisis de estos fósiles, descubiertos en 2013 en la Formación Arcillas de Morella, se ha publicado en PLOS ONE bajo el título “A New Sail-Backed Styracosternan (Dinosauria: Ornithopoda) from the Early Cretaceous of Morella, Spain” y es fruto del trabajo de los investigadores José Miguel Gasulla y José Luis Sanz (Universidad Autónoma de Madrid) y Fernando Escaso, Iván Narváez y Francisco Ortega (Universidad Nacional de Educación a Distancia), quienes ya han descrito otras nuevas especies cretácicas en 2015, como el Lohuecosuchus megadontos.

Vértebra dorsal de Morelladon beltrani. JMG.

Vértebra dorsal de Morelladon beltrani. JMG.

Con sus 6 metros de longitud y 2,5 metros de altura, Morelladon beltrani podría haber usado su “vela” para regular su temperatura corporal o para almacenar grasa y así soportar períodos de escasez de alimentos. Pero no se han conservado tejidos ni grasa, por lo que son sólo conjeturas. La joroba también podría haber servido para que los carnívoros la mordieran primero en vez de atacar directamente a los órganos importantes. O quizás servía para atraer a las hembras o para marcar la jerarquía en la manada…

Lo que sí se sabe gracias a este nuevo hallazgo es que la diversidad de los iguanodóntidos (Styracosterna) de tamaño medio en el sur de Europa hace 125 millones de años era más amplia de lo que se pensaba. Previamente, en esta zona de Europa se conocían restos de Iguanodon bernissartensisMantellisaurus atherfieldensis de la misma época, con características similares.

El Ayuntamiento de Morella ha anunciado que los fósiles del dinosaurio hallado en su territorio se expondrán en la Sala del Consell a partir del próximo 3 de enero.

Nuevos dinosaurios, nuevo museo, nuevos datos sobre evolución: buena semana para la Paleontología

Esta semana ha sido muy intensa en el campo de la Paleontología: nuevos descubrimientos, especies, inauguraciones… Vamos a hacer un breve repaso de lo acontecido estos días en todo el mundo. Comenzamos en África, regresamos a España (en concreto, a Zaragoza), ponemos luego la atención en Argentina, subimos hasta Estados Unidos, volvemos a España hacia un pequeño pueblo leridano, damos la vuelta al planeta para llegar a Australia y terminamos el recorrido en China.

  • Nace African Origins, un portal sobre las investigaciones arqueo-paleontológicas actuales en el continente africano. Este portal se lanza desde del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y pretende convertirse en un sitio web de referencia en el estudio de la prehistoria africana. Arqueólogos, geólogos y paleontólogos podrán opinar, consultar las últimas publicaciones, compartir enlaces a blogs y otros sitios de interés relacionados con el tema, publicar noticias, imágenes o vídeos…
  • La Universidad de Zaragoza inaugura el Museo de Ciencias Naturales, un espacio que nace con el propósito de investigar, conservar, incrementar y divulgar el patrimonio relativo a este campo. Este espacio coloca al campus aragonés a la cabeza al convertirse en la primera universidad que aloja por sí misma un espacio como este y con esta envergadura. La exposición, situada en el Paraninfo de la universidad, guiará a los visitantes por el camino de la evolución desde el origen del universo hasta la aparición del Homo sapiens, fusionando dos colecciones: la de Paleontología de la Universidad de Zaragoza (con más de cien mil fósiles de plantas y animales vertebrados e invertebrados) y la “Longinos Navás”, depositada por la Compañía de Jesús en 1988 y que consta de más de 400 animales disecados, esqueletos, conchas y unos 7.300 insectos.
  • Un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Buenos Aires (Argentina), ha determinado que el tiempo transcurrido entre la aparición de los familiares de los dinosaurios tempranos y el origen de los primeros dinosaurios es mucho más corto de lo que se creía anteriormente. El equipo realizó mediciones de isótopos radiactivos de los sedimentos de la Formación Chañares (Argentina), famoso por sus fósiles de predecesores de dinosaurios. Los investigadores encontraron que el yacimiento y sus fósiles tenían una antigüedad de entre 234 a 236 millones de años (Triásico). Esto implica una estimación de entre cinco y diez millones más joven que la evaluación previa, es decir, los dinosaurios evolucionaron más pronto de lo que se pensaba. El estudio “The precise temporal calibration of dinosaur origins” se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

    repaso 7 S.Claramunt

    Santiago Claramunt, investigador del AMNH. S.Claramunt

  • Una nueva investigación de científicos del Museo Americano de Historia Natural (AMNH, EE.UU.) revela que la evolución de la aves está más ligada al clima y la historia geológica de nuestro planeta de lo que creíamos. En el estudio “A new time tree reveals Earth history’s imprint on the evolution of modern birds”, publicado en Science Advances, se explica que las aves surgieron hace unos 90 millones de años en lo que hoy es América del Sur y emigraron por todo el mundo cerca de la época de la extinción que acabó con los dinosaurios no aviares. Las aves de América del Sur sobrevivieron a la catástrofe y viajaron por el planeta siguiendo los puentes de tierra. Al final, hubo una diversificación de especies en los períodos de enfriamiento global. Los investigadores han creado una línea temporal de la evolución de las aves tras combinar secuencias de ADN de aves moderna con 130 aves fosilizadas.
  • Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han descrito un nuevo espécimen de un pez actinopterigio (grupo al que pertenecen especies como el salmón, rape o atún) de la especie Colobodus giganteus encontrado en el yacimiento de Odén (provincia de Lleida). El espécimen tiene unos 230 millones de años. El hallazgo ha permitido incluir dentro del género Colobodus dos restos de peces encontrados anteriormente en Alcover (Tarragona) que habían sido erróneamente clasificados como Perleidus. El estudio se ha publicado en Neues Jahrbuch für Geologie und Palaontologie – Abhandlung con el título “Colobodus giganteus (Beltan, 1972) comb. nov. from the Upper Muschelkalk facies of Catalonia (NE Iberian Peninsula)”.
  • Australia tiene un nuevo dinosaurio: Kunbarrasaurus ieversi. Su esqueleto fue descubierto en 1989, pero un nuevo análisis de los restos por parte de expertos de la Universidad de Queensland (Australia) ha revelado que se trata de una especie distinta a la que previamente se pensaba. Es uno de los esqueletos fósiles de anquilosaurio mejor conservados del mundo. Su oído interno es enorme y se parece más al de una tortuga que al de un dinosaurio. Sus características se presentan en “Cranial osteology of the ankylosaurian dinosaur formerly known as Minmi sp. (Ornithischia: Thyreophora) from the Lower Cretaceous Allaru Mudstone of Richmond, Queensland, Australia”, publicado en PeerJ.

    Fósil de xinhua

    Fósil de Lufengosaurus. Xinhua

  • Dos fósiles de dinosaurios del periodo Jurásico han sido descubiertos en China en unas obras de una carretera. Han sido identificados como Lufengosaurus magnus (que podría haber llegado a medir nueve metros) y Lufengosaurus huenei (algo más pequeño) y tienen unos 180 millones de años de antigüedad.
  • También en China se ha descubierto una nueva especie de dinosaurio herbívoro: Hualianceratops wucaiwanensis, de 160 millones de años (Jurásico Superior). Este nuevo miembro de la familia de los ceratópsidos se erguía sobre sus patas traseras, era corpulento y tenía el tamaño de un perro mediano. Era más robusto que Yinlong downsi, otro ceratópsido muy primitivo que fue descubierto en 2002 por el mismo grupo de investigadores que el Hualianceratops. Los resultados del estudio pueden leerse en PLOS ONE bajo el título “A New Taxon of Basal Ceratopsian from China and the Early Evolution of Ceratopsia”.

Castellón suma seis nuevos yacimientos de dinosaurios gracias a los hallazgos en Portell de Morella

El término de Portell de Morella (Castellón) alberga 17 yacimientos de dinosaurios tras el descubrimiento de seis nuevos enclaves. Entre ellos, se encuentran los restos más antiguos de la provincia de Castellón, con una antigüedad de 128-129 millones de años. Así lo dieron a conocer ayer el paleontólogo Andrés Santos y el alcalde de la localidad, Álvaro Ferrer, en una rueda de prensa donde el Ayuntamiento se comprometió a conformar una colección museográfica que permitirá exponer los fósiles (con un presupuesto de 60.000 euros de fondos propios).

Hasta ahora se conocían once yacimientos, pero los trabajos llevados a cabo por miembros del Grup Guix de Vila-real y la Universitat de València han dado como resultado la localización de seis nuevos yacimientos con huesos de dinosaurios. Portell se convierte así, tras el término de Morella con 22 yacimientos, en el territorio castellonense con más puntos donde se conservan huesos de, al menos, dos tipos de ornitópodos, dos tipos de terópodos y, seguramente, un gran dinosaurio del grupo de los saurópodos. Algunos de los restos óseos de Portell (como la mandíbula de la imagen superior) son más antiguos que los conocidos hasta la fecha en Morella o Cinctorres, que están fechados hace 125 millones de años.

Ahora queda seguir realizando excavaciones en profundidad de estos yacimientos y continuar investigando la zona en busca de nuevas pistas del pasado, siempre que la Conselleria de Cultura no se demore a la hora de dar los permisos, según comunican desde el Consistorio.

La comarca de Els Ports, que limita con Teruel, tiene ya 61 yacimientos localizados, aunque no siempre se trata a los restos paleontológicos con el cuidado que debiera, como ya expresó su preocupación el Ayuntamiento de Morella este verano.

Xenokeryx amidalae, un nuevo antepasado español de las jirafas con tres cuernos

La reina Amidala vivió en la Península Ibérica… o mejor dicho un antepasado de las jirafas cuya cornamenta en forma de “T” recuerda al peinado de este personaje de ficción de la saga Star Wars. Un equipo integrado principalmente por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha estudiado un conjunto de fósiles de un paleoméricido (en griego “rumiante antiguo”) procedente del yacimiento mioceno de La Retama (Cuenca), con unos 16 millones de años de antigüedad. Los restos de este herbívoro, bautizado como Xenokeryx amidalae (“cuerno extraño de Amidala”), han permitido determinar que el linaje de los paleomerícidos es hermano del de las jirafas y no de los ciervos, como se pensaba.

Los paleomerícidos fueron unos extraños ungulados que vivieron durante el Mioceno, hace entre aproximadamente 17 y 11 millones de años. Fueron animales exclusivamente euroasiáticos que se extendían desde la Península Ibérica hasta lo que hoy es China. Se podrían describir como una especie de mezcla entre ciervos y jirafas. “Nuestros resultados señalan que ambos grupos de rumiantes comparten un ancestro común que no lo es de ningún otro rumiante. Ambas líneas evolutivas, que juntas forman un gran grupo al que hemos llamado Giraffomorpha (los rumiantes con aspecto de jirafa), se separaron hace mucho tiempo, hace unos 27 millones de años. Xenokeryx no sólo nos ha permitido saber más acerca del grupo de rumiantes al que pertenece, los paleomerícidos, sino que además nos ha proporcionado datos de gran importancia acerca del origen y la historia temprana de la línea evolutiva de una de las familias de rumiantes más extrañas de la actualidad: las jirafas”, destaca Israel Sánchez, (investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid), según ha informado el CSIC.

Apéndice occipital de Xenokeryx. I.M.S.

Apéndice occipital de Xenokeryx. I.M.S.

Los machos de los paleomerícidos tenían grandes colmillos y un par de osiconos, un tipo especial de cuerno o apéndice craneal cubierto de pelo, sobre los ojos, igual que las jirafas actuales. Lo más extraño de su anatomía era una estructura ósea bifurcada que les sobresalía de la parte posterior del cráneo a modo de peineta. La función de este apéndice occipital sigue siendo un misterio para los paleontólogos. “A lo largo de los últimos años ha existido una tendencia a pensar que sus parientes más cercanos eran los dromomerícidos norteamericanos (ancestros de los ciervos), los otros rumiantes con moño. Un problema añadido a la complicada anatomía de los paleomerícidos es que su registro fósil es escaso y bastante fragmentario. Sus fósiles suelen aparecer en los yacimientos, pero es raro que sean abundantes”, explica el investigador.

Para analizar los datos anatómicos de Xenokeryx y comprobar cuál de las hipótesis evolutivas propuestas hasta ahora era la más acertada, los científicos han utilizado un análisis que compara la morfología de Xenokeryx y otros paleomerícidos con la de todos los grupos de rumiantes conocidos. Además, han añadido información de secuencias de ADN de los grupos actuales al modelo. El trabajo, publicado en PLOS ONE bajo el título “Systematics and Evolution of the Miocene Three-Horned Palaeomerycid Ruminants (Mammalia, Cetartiodactyla)”, propone que los apéndices craneales de los rumiantes aparecieron mucho antes del registro más antiguo. Otra novedad es que el pariente más cercano de los paleomerícidos, que sólo vivieron en Eurasia, es un rumiante africano llamado Propalaeoryx. “Por tanto, la relación histórica de los jirafomorfos con África es profunda y compleja, además de antigua”, concluye López Cantalapiedra, investigador en el Museo de Historia Natural de Berlín.

Hallan en Cuenca una nueva especie de cocodrilo cretácico con enormes dientes

Los investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED Iván Narváez, Fernando Escaso, Adán Pérez-García y Francisco Ortega, junto a Christopher A. Brochu, de la Universidad de Iowa (EE.UU.), han definido una nueva especie de cocodrilo del Cretácico Superior gracias a los restos encontrados en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca). Lohuecosuchus megadontos fue un animal con un cráneo ensanchado provisto de dientes hiperdesarrollados. Miden unos cinco centímetros, el doble de lo esperado para un cráneo del tamaño de la nueva especie.

Este cocodrilo forma parte de un grupo extinto que habitó Europa durante el Cretácico y que se considera el pariente más cercano de los cocodrilos representados en la actualidad en todo el planeta. Los cocodrilos modernos están formados por tres grandes grupos: los aligatores y caimanes, los cocodrilos en sentido estricto y los gaviales. El antecesor común de todos los cocodrilos actuales convivió con los dinosaurios en algún momento del Mesozoico. “Curiosamente, la información más cercana de la que disponemos para reconstruir la historia temprana del origen de los cocodrilos actuales procede de otro pequeño grupo de cocodrilos que vivieron exclusivamente en Europa durante el Cretácico y que desaparecieron con la mayoría de los dinosaurios”, explica Francisco Ortega, coautor del artículo, publicado en la revista Plos One bajo el título “New Crocodyliforms from Southwestern Europe and Definition of a Diverse Clade of European Late Cretaceous Basal Eusuchians”.

Reconstrucción de Lohuecosuchus- Javier Godoy

Reconstrucción de Lohuecosuchus- Javier Godoy

Entre estos parientes se encuentra la nueva especie hallada por el equipo de la UNED. Hasta hace unos años se consideraba que muchos de los cocodrilos del Cretácico Superior de Europa Occidental estaban relacionados con el género Allodaposuchus, que habitó la zona de Rumanía. Ahora, gracias a los restos de Lo Hueco, se ha podido definir un nuevo grupo que incluye a Lohuecosuchus megadontos y algunas otras formas del Cretácico Superior de Francia y España. La nueva especie presenta una relación cercana con el Allodaposuchus, pero también muchas diferencias y caracteres (detallados en las conclusiones del estudio) que han podido ser identificados gracias a la cantidad de restos encontrados y su buena preservación.

El pasado marzo, PANGEA se hizo eco de un estudio sobre cómo era la vida de los dinosaurios, reptiles y otros animales en el Cretácico Superior de Lo Hueco.

Pliobates cataloniae, un nuevo primate del Mioceno con un nexo común entre gibones y humanos

Un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) ha descrito un nuevo género y especie de primate, Pliobates cataloniae, a partir de un esqueleto procedente del vertedero de Can Mata (en Cataluña). Los restos corresponden a una hembra adulta a la que los paleontólogos han llamado “Laia”. Pesaba unos 4-5 kilos, se alimentaba de frutos blandos, trepaba por las copas de los árboles y podía colgarse de las ramas. Tiene 11,6 millones de años y, en términos de parentesco, apenas precede la divergencia entre los homínidos (grandes simios antropomorfos y humanos) y los hilobátidos (gibones), por lo que tiene importantes implicaciones para reconstruir el último ancestro común de ambos grupos.

Hace 17 millones años, los hominoideos se separaron en dos ramas evolutivas. En una, los gibones; y en otra, los grandes simios: gorilas, chimpancés, orangutanes y humanos. La zona del vertedero catalán de Can Mata era hace 12 millones de años un bosque cerrado con un clima cálido y húmedo y temperaturas subtropicales, más elevadas que las actuales. Este ecosistema favoreció una gran diversidad faunística, como lo atestiguan las más de 75 especies de mamíferos encontrados en la zona y los 70.000 restos fósiles registrados de 2002 a 2014, según informan desde ICP.

Húmero, radio y cúbito de Pliobates cataloniae.ICP

Húmero, radio y cúbito de Pliobates cataloniae.ICP

Los análisis filogenéticos de los fósiles de “Laia”, entre los que destacan buena parte del cráneo y la dentición, y una parte del brazo izquierdo que incluye articulaciones del codo y la muñeca, revelan en Science (en el artículo Miocene small-bodied ape from Eurasia sheds light on hominoid evolution”) que la especie es posterior a la separación entre monos y antropomorfos, pero anterior a la separación entre gibones y homínidos.

El hallazgo cambia radicalmente el modelo aceptado hasta ahora sobre el ancestro de los hilobátidos y los homínidos, además de proporcionar pistas muy sólidas sobre el origen de los gibones actuales. “El origen de los gibones es un misterio debido a la falta de registro fósil, pero hasta ahora la mayoría de científicos pensaban que su último antepasado común con los homínidos debía ser de gran tamaño, ya que todos los hominoideos fósiles indudables encontrados hasta ahora lo eran”, explica David M. Alba, el investigador del ICP. Hasta la descripción de Pliobates, todos los simios fósiles de tamaño pequeño (entre 5 y 15 kilos) que se habían encontrado tenían una estructura corporal demasiado primitiva para tener una relación de parentesco estrecha con los hominoideos actuales. “Este hallazgo lo trastoca todo”, afirma. Así, sugiere que el último ancestro común de los hominoideos actuales podría haber sido más similar a los gibones que a los grandes antropomorfos actuales.

Hemeroteca: Visión ilustrada del pasado

Tomografías 3D, fotografías microscópicas, ilustraciones a todo color, recreaciones en vídeo… En la actualidad, cualquier noticia científica viene acompañada de un apoyo gráfico riguroso, o eso se pretende. Los medios de comunicación también se esforzaban hace un siglo para ofrecer una visión lo más exacta posible de los nuevos hallazgos. Desde PANGEA queremos recordar el encanto de las estampas de diversas publicaciones antiguas:

– En agosto de 1929, la revista cultural La Esfera se hacía eco de una exposición del Museo de Chicago sobre el “hombre de Neandethal”. Las figuras de cera a tamaño natural impresionaron al redactor del artículo.

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 – Esta misma revista, seis años antes, se interesó por unos hallazgos en la gruta francesa de Pech Merle fruto del trabajo del abad Lemozi. Hoy esta cueva sigue siendo clave en el arte paleolítico. Acompañaba a la nota un dibujo de un hombre de la época chalense.

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– Otra revista ilustrada, El Centenario, hacía en enero de 1893 una comparación de los dinosaurios encontrados en Europa y los descubiertos en América. El autor entiende que estas criaturas dominaban los mares y así llegaron a todos lados, sobre todo porque no tenían como rivales a los cetáceos, que todavía no habían surgido.

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– Seguimos con dinosaurios, esta vez con motivo de un extenso reportaje sobre “los precursores de los mamíferos” en La Esfera. Así era el aspecto de en 1926 de Ankylosaurus, Doedicurus, Iguanodon, Corythosaurus Trachodon.

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– Años antes, en junio de 1896, La Vanguardia mostró el aspecto de un paquidermo primitivo, al que llamaron “dinóceras de la América Septentrional”.

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– Terminamos con unos pequeños fósiles que formaron parte de una colección arqueológica en julio de 1913, según relata El diario de Valencia. El Padre Navarro, misionero en Perú, trajo estas piezas a España junto a otras como minerales o prendas de vestir de las tribus del país americano. Se guardaron en el colegio de los Padres Franciscanos de Onteniente.

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Un pequeño mamífero de Cuenca revela las primeras evidencias evolutivas de pelo

Los restos de un mamífero de hace 125 millones de años, encontrados en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), han revelado las primeras pruebas evolutivas del pelaje en mamíferos. Este hallazgo fósil, llamado Spinolestes xenarthrosus, lucía una melena de pelos largos y la espalda cubierta por espinas finas, como los actuales erizos. La investigación, que comenzó en 2011, culmina con un gran descubrimiento a nivel mundial: cómo era el pelo a nivel celular en un mamífero muy bien conservado del Cretácico.

Esta nueva especie pertenece a un grupo primitivo de mamíferos extintos, los triconodontos, que se caracterizan por ser pequeños, peludos, con largas colas, etc. El animal, de tamaño similar a una zarigüeya, se ha presentado en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca). “Se trata de la primera especie fósil que revela de modo inequívoco la estructura microscópica del pelo que recubre la piel de los actuales mamíferos”, ha afirmado Ángela D. Buscalioni, directora del proyecto I+D Las Hoyas y miembro de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Buscalioni es coautura del estudio “A Cretaceous eutriconodont and integument evolution in early mammals”, publicado en Nature“El hallazgo demuestra que, contrario a lo que se creía, la evolución del pelo, junto con otras estructuras de la piel, no ocurrió gradualmente sino que tuvo lugar simultáneamente en el origen del linaje”, detalló la investigadora según informa la UAM. Su evolución se realizó independientemente de especies con espinas como los erizos.

Pero Spinolestes (“ladrón de espinas”) nos brinda más datos de aquellos mamíferos ancestrales. Conserva los bronquiolos pulmonares y el contorno del hígado, marcando la ubicación del diafragma, lo que ​proporciona la huella más antigua del sistema respiratorio en mamíferos. Además, presenta la primera evidencia de pabellones auditivos en el registro fósil de este grupo. Así que aquellos pequeños animales, que convivían con los dinosaurios, ya presentaban características fundamentales de los mamíferos actuales. Los investigadores también creen que la criatura padecía tiña.

Spinolestes xenarthrosus vivió en lo que por entonces era uno de los primeros humedales tropicales del planeta, alimentándose posiblemente de insectos y larvas. Pesaba entre 50 y 70 gramos y se caracterizaba por tener el oído medio desarrollado, vértebras lumbares con múltiples articulaciones y molares con tres cúspides. También tenía melena en el cuello y una corta cresta que le recorría la espalda. Las manos, propias de los animales que se han adaptado a la excavación, sugieren un estilo de vida similar al de las actuales musarañas acorazadas.

Técnicas de microscopía electrónica de barrido (SEM), tomografía computarizada (TC) y análisis de composición mineral por energía dispersiva de rayos X (EDAX), han permitido obtener imágenes a nivel celular del tejido blando y el pelo de este pequeño excavador, incluyendo queratinas y cutículas.

Un fósil español demuestra que el vuelo de las aves primitivas era similar al de las actuales

¿Las primeras aves podían volar? ¿Lo hacían de forma similar a las actuales? Poco a poco, la Paleontología va recabando datos y formando una idea más exacta de cómo eran los antepasados de los gorriones, águilas y avestruces actuales. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo de Historia Natural de los Ángeles (Estados Unidos) describe un ala fósil con detalles inéditos de piel y tejidos blandos. En la pieza se aprecian músculos, tendones y ligamentos subcutáneos que en las aves modernas controlan las principales plumas del ala, permitiendo que las aves vuelen.

La investigación, publicada en Scientific Reports bajo el nombre de “Soft-tissue and dermal arrangement in the wing of an Early Cretaceous bird: Implications for the evolution of avian flight”, detalla la morfología completa del ala de una pequeña ave enantiornita, especie representativa de las primeras etapas de la transición dinosaurios-aves, de una antigüedad de 125 millones de años. Los elementos anatómicos estudiados son prácticamente idénticos a los de las aves actuales.

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Ala del ave enantiornita. Scientific Reports

“El hallazgo refuerza la idea de que las aves primitivas podían volar de manera similar a las aves actuales, mediante un sistema de fibras musculares y tendinosas que mantiene las plumas rígidas frente a la presión del aire, permitiendo movimientos sutiles necesarios para maniobrar”, asegura Jesús Marugán Lobón, coautor y profesor de la UAM. La preservación de este tipo de tejidos es muy infrecuente, por lo que este fósil, procedente del yacimiento de Las Hoyas (que fue un humedal en el Cretácico de Cuenca) supone una gran oportunidad para analizar el vuelo de las aves primitivas.

¿Cómo ocurrió un proceso de fosilización capaz de preservar incluso detalles de tejido blando durante millones de años? En un intento por responder a esta pregunta, investigadores de la UAM y del Instituto de Mineralogía, Física de Materiales y Cosmoquímica de París han simulado los procesos que afectan a cadáveres de peces en condiciones acuáticas controladas. El experimento, publicado en Frontiers in Earth Sciences con el título “Preservation in microbial mats: mineralization by a talc-like phase of a fish embedded in a microbial sarcophagus”, describe por primera vez la participación de un silicato de magnesio en la preservación de tejidos de un vertebrado y su posterior fosilización. “Un proceso de biomineralización análogo explicaría la preservación excepcional de los tejidos de los fósiles de Las Hoyas, como el ala del ave primitiva recientemente descrita”, según Anabel López-Archilla, profesora de la UAM y una de las investigadoras responsables del estudio.

‘Hulki’, un robusto cocodrilo leridano con un excelente oído

Un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y la Universidad de Barcelona han descrito una nueva especie de cocodrilo del Cretácico que convivió con los últimos dinosaurios del Pirineo. Allodaposuchus hulki es el nombre que se ha dado a la nueva especie en homenaje al superhéroe de Marvel “Hulk”, ya que se trata de un animal muy robusto, con una musculatura muy desarrollada y, posiblemente, con mucha fuerza en las extremidades.

Hulki fue descubierto en 2003 cerca del pueblo de Orcau (Lleida). Los restos incluyen diversas partes del cráneo, la columna vertebral, la cintura escapular y las extremidades anteriores de un mismo individuo. Presentan una serie de características anatómicas únicas que han permitido a los investigadores describir la nueva especie de crocodiliano en un artículo publicado en la revista científica PeerJ bajo el título “A new species of Allodaposuchus (Eusuchia, Crocodylia) from the Maastrichtian (Late Cretaceous) of Spain: phylogenetic and paleobiological implications”, que puede leerse de forma gratuita al completo.

La especie destaca, especialmente, por el desarrollo de la musculatura que permitía al animal mantener las patas extendidas y así mantener su voluminoso cuerpo separado del suelo. Su masa muscular es muy superior incluso en comparación con otras especies del género Allodaposuchus, según informan desde el ICP. Esta configuración posiblemente indicaría que el cocodrilo tenúa un andar semierguido y no reptante.

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Tomografía del cráneo de Hulki.ICP

Una de las características del género Allodaposuchus es la presencia de unas aberturas óticas (sus orejas) muy amplias, de las que se desconocía su función. En este estudio, los investigadores han obtenido imágenes radiográficas con un aparato de tomografía computarizada que ha permitido observar un complejo circuito de cavidades y senos en el interior del cráneo conectados directamente con la apertura ótica y que probablemente están relacionados con un agudo sentido del oído. Además, estas cavidades aligerarían el peso del cráneo. La combinación de un cráneo ligero, buen oído y una postura semierguida a la hora de andar parecen indicar que Allodaposuchus hulki era de hábitos preferentemente terrestres, con capacidad de realizar largas incursiones por los ambientes de ríos que dominaban el paisaje de los Pirineos hace 69 millones de años. En la zona donde se han recuperado los restos de esta nueva especie también se han hallado numerosos restos de dinosaurios y no se deben descartar posibles interacciones depredador‐presa entre los dos grupos de animales.

El género Allodaposuchus es uno de los crocodilianos (grupo que incluye los actuales gaviales, cocodrilos, caimanes y aligatores) más primitivos del mundo y se originó en la Península Ibérica. A pesar de que este género es endémico y de los más comunes en Europa hace entre 70 y 65 millones de años, la mayoría de fósiles recuperados hasta ahora correspondían exclusivamente a restos craneales.