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Formas diminutas de pterosaurios del Cretácico reescriben la historia

Sin embargo, y contradiciendo la imagen general que se tiene tanto de los dinosaurios, como de este otro  grupo de reptiles prehistóricos al que nos referimos, existieron muchas formas intermedias e incluso enanas muy diversificadas y que presentaban curiosas adaptaciones a su entorno. En concreto, se ha localizado un fósil de pterosaurio del tamaño de un gato doméstico en la isla Hornby en Canadá, cuya anatomía podemos ver tanto en la ilustración de portada como en la imagen inferior.

pterosaurio

Lo más importante de este curioso descubrimiento es que contradice la visión aceptada de que los pterosaurios del final del Cretácico que prevalecieron fueron los de gran tamaño, habiéndose extinguido las formas pequeñas. El ejemplar, de una antigüedad de 83 a 72 millones de años, obliga a reescribir lo que se conocía de este grupo de reptiles voladores y a desechar las teorías de que los pterosaurios que no alcanzaron grandes dimensiones fueron sustituidos por las aves que comenzaban a dominar el cielo.

Ha sido Elizabeth Martin, paleobióloga y principal autora del estudio, quien ha confirmado que no se trata de una cría o un ejemplar juvenil, y ha llamado la atención sobre la dificultad que existe de que los huesos de pterosaurios de pequeño tamaño se encuentren fosilizados, debido a las características especiales que esos huesos muy ligeros tenían para el vuelo.  Por ello, este ejemplar no está en buen estado de conservación, de modo que todavía no se ha podido saber con precisión a qué grupo de pterosaurios pertenecía. El estudio ha sido divulgado en el Royal Society Open Science,

Encontrado el cangrejo “moderno” más antiguo del mundo

La mayoría de cangrejos que pueblan las aguas actuales pertenecen a los crustáceos decápodos eubraquiuros, y sus características modernas distan de las primitivas fundamentalmente en los órganos reproductores que permiten la más efectiva fecundación interna. Esta característica ha sido hallada en un fósil de unos 93 millones de años en el norte de Guadalajara, España.

Este crustáceo bautizado como Eogeryon elegius vivió a comienzos del Cretácico superior en aguas poco profundas en el Canal Ibérico que conectaba lo que hoy es el Océano Atlántico con el actual Mar Mediterráneo. La morfología de este ejemplar es muy avanzada, en particular su parte ventral y se asemeja a los actuales portunoideos (como las nécoras actuales). Posiblemente provino de formas avanzadas anteriores desconocidas en el registro fósil actual y derivó en otras formas más derivadas y diversificadas. El espécimen ha sido acomodado en una nueva familia para ubicar a esta forma intermedia: Eogeryonidae.

El excepcional hallazgo, que sitúa los orígenes de los cangrejos eubraquiuros mucho antes de lo que se conocía y que aporta nuevas perspectivas sobre la evolución de este grupo de crustáceos, ha sido publicado en el Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana.

 

Espeluznante hormiga vampírica con un cuerno de metal

Durante el mesozoico, cuando los dinosaurios dominaban la tierra, existían muchas especies de animales con estrategias de adaptación fascinantes que les permitían sobrevivir ante los extraordinarios depredadores de su entorno. Es el caso de las hormigas del infierno, unos impresionantes formícidos con extrañas mandíbulas y estrategias de alimentación que difieren de las hormigas actuales.

La última de éstas en ser descubierta es Linguamyrmex vladi, encontrada en los depósitos de ámbar en Myanmar en Birmania por un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey. El ejemplar conservado en ámbar vivió hace 99 millones de años y presenta en su cabeza un cuerno reforzado con metales que tiene a la comunidad científica en vilo. Según  el doctor Phillip Barden, principal investigador del estudio, este refuerzo podría haber sido diseñado para evitar daños al animal cuando cerraba su poderosa mandíbula. Se sabe que los insectos pueden secuestrar metales si necesitan incrementar su fuerza o evitar el desgaste.

La inusual serie de caracteres morfológicos de esta hormiga indican un comportamiento depredador especializado y una estrategia adaptativa que ya no se encuentra entre los linajes de hormigas modernos. Los científicos han descrito los hábitos de caza de esta hormiga del infierno y la convierten en un animal de pesadilla. Cuando la hormiga alcanzaba a su presa, la agarraba con sus “guadañas” y probablemente la sujetaba en el aire con la ayuda de su cuerno metalizado. Sus mandíbulas se cerraban con extraordinaria velocidad, y entonces succionaba a la víctima hasta ahuecarla alimentándose de su hemolinfa.

hormiga infierno larva

En la  imagen puede verse a la hormiga tal como se ha encontrado junto a una larva de escarabajo, una posible presa.

El estudio ha sido publicado en la revista Systematic Entomology.

Morelladon beltrani, nueva especie de dinosaurio ornitópodo de Castellón

De nuevo, la provincia de Castellón suma otro relevante hallazgo paleontológico en apenas una semana. En esta ocasión, la localidad de Morella es la protagonista con una nueva especie de dinosaurio: Morelladon beltrani. Este herbívoro vivió en la región hace unos 125 millones de años, durante el Cretácico Inferior. Este ornitópodo se caracteriza por tener unas espinas neurales muy altas en las vértebras dorsales, que podrían haber sustentado una especie de vela o joroba. Es el segundo dinosaurio descrito en la Comunidad Valenciana tras el Losillasaurus giganteus en 2001.

El material descrito de esta nueva especie está compuesto por los restos del esqueleto de un único individuo, en concreto de parte de la región dorsal y sacra, la pelvis y parte de la extremidad posterior. El análisis de estos fósiles, descubiertos en 2013 en la Formación Arcillas de Morella, se ha publicado en PLOS ONE bajo el título “A New Sail-Backed Styracosternan (Dinosauria: Ornithopoda) from the Early Cretaceous of Morella, Spain” y es fruto del trabajo de los investigadores José Miguel Gasulla y José Luis Sanz (Universidad Autónoma de Madrid) y Fernando Escaso, Iván Narváez y Francisco Ortega (Universidad Nacional de Educación a Distancia), quienes ya han descrito otras nuevas especies cretácicas en 2015, como el Lohuecosuchus megadontos.

Vértebra dorsal de Morelladon beltrani. JMG.

Vértebra dorsal de Morelladon beltrani. JMG.

Con sus 6 metros de longitud y 2,5 metros de altura, Morelladon beltrani podría haber usado su “vela” para regular su temperatura corporal o para almacenar grasa y así soportar períodos de escasez de alimentos. Pero no se han conservado tejidos ni grasa, por lo que son sólo conjeturas. La joroba también podría haber servido para que los carnívoros la mordieran primero en vez de atacar directamente a los órganos importantes. O quizás servía para atraer a las hembras o para marcar la jerarquía en la manada…

Lo que sí se sabe gracias a este nuevo hallazgo es que la diversidad de los iguanodóntidos (Styracosterna) de tamaño medio en el sur de Europa hace 125 millones de años era más amplia de lo que se pensaba. Previamente, en esta zona de Europa se conocían restos de Iguanodon bernissartensisMantellisaurus atherfieldensis de la misma época, con características similares.

El Ayuntamiento de Morella ha anunciado que los fósiles del dinosaurio hallado en su territorio se expondrán en la Sala del Consell a partir del próximo 3 de enero.

Hallan en Cuenca una nueva especie de cocodrilo cretácico con enormes dientes

Los investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED Iván Narváez, Fernando Escaso, Adán Pérez-García y Francisco Ortega, junto a Christopher A. Brochu, de la Universidad de Iowa (EE.UU.), han definido una nueva especie de cocodrilo del Cretácico Superior gracias a los restos encontrados en el yacimiento de Lo Hueco (Cuenca). Lohuecosuchus megadontos fue un animal con un cráneo ensanchado provisto de dientes hiperdesarrollados. Miden unos cinco centímetros, el doble de lo esperado para un cráneo del tamaño de la nueva especie.

Este cocodrilo forma parte de un grupo extinto que habitó Europa durante el Cretácico y que se considera el pariente más cercano de los cocodrilos representados en la actualidad en todo el planeta. Los cocodrilos modernos están formados por tres grandes grupos: los aligatores y caimanes, los cocodrilos en sentido estricto y los gaviales. El antecesor común de todos los cocodrilos actuales convivió con los dinosaurios en algún momento del Mesozoico. “Curiosamente, la información más cercana de la que disponemos para reconstruir la historia temprana del origen de los cocodrilos actuales procede de otro pequeño grupo de cocodrilos que vivieron exclusivamente en Europa durante el Cretácico y que desaparecieron con la mayoría de los dinosaurios”, explica Francisco Ortega, coautor del artículo, publicado en la revista Plos One bajo el título “New Crocodyliforms from Southwestern Europe and Definition of a Diverse Clade of European Late Cretaceous Basal Eusuchians”.

Reconstrucción de Lohuecosuchus- Javier Godoy

Reconstrucción de Lohuecosuchus- Javier Godoy

Entre estos parientes se encuentra la nueva especie hallada por el equipo de la UNED. Hasta hace unos años se consideraba que muchos de los cocodrilos del Cretácico Superior de Europa Occidental estaban relacionados con el género Allodaposuchus, que habitó la zona de Rumanía. Ahora, gracias a los restos de Lo Hueco, se ha podido definir un nuevo grupo que incluye a Lohuecosuchus megadontos y algunas otras formas del Cretácico Superior de Francia y España. La nueva especie presenta una relación cercana con el Allodaposuchus, pero también muchas diferencias y caracteres (detallados en las conclusiones del estudio) que han podido ser identificados gracias a la cantidad de restos encontrados y su buena preservación.

El pasado marzo, PANGEA se hizo eco de un estudio sobre cómo era la vida de los dinosaurios, reptiles y otros animales en el Cretácico Superior de Lo Hueco.

Un pequeño mamífero de Cuenca revela las primeras evidencias evolutivas de pelo

Los restos de un mamífero de hace 125 millones de años, encontrados en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), han revelado las primeras pruebas evolutivas del pelaje en mamíferos. Este hallazgo fósil, llamado Spinolestes xenarthrosus, lucía una melena de pelos largos y la espalda cubierta por espinas finas, como los actuales erizos. La investigación, que comenzó en 2011, culmina con un gran descubrimiento a nivel mundial: cómo era el pelo a nivel celular en un mamífero muy bien conservado del Cretácico.

Esta nueva especie pertenece a un grupo primitivo de mamíferos extintos, los triconodontos, que se caracterizan por ser pequeños, peludos, con largas colas, etc. El animal, de tamaño similar a una zarigüeya, se ha presentado en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca). “Se trata de la primera especie fósil que revela de modo inequívoco la estructura microscópica del pelo que recubre la piel de los actuales mamíferos”, ha afirmado Ángela D. Buscalioni, directora del proyecto I+D Las Hoyas y miembro de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Buscalioni es coautura del estudio “A Cretaceous eutriconodont and integument evolution in early mammals”, publicado en Nature“El hallazgo demuestra que, contrario a lo que se creía, la evolución del pelo, junto con otras estructuras de la piel, no ocurrió gradualmente sino que tuvo lugar simultáneamente en el origen del linaje”, detalló la investigadora según informa la UAM. Su evolución se realizó independientemente de especies con espinas como los erizos.

Pero Spinolestes (“ladrón de espinas”) nos brinda más datos de aquellos mamíferos ancestrales. Conserva los bronquiolos pulmonares y el contorno del hígado, marcando la ubicación del diafragma, lo que ​proporciona la huella más antigua del sistema respiratorio en mamíferos. Además, presenta la primera evidencia de pabellones auditivos en el registro fósil de este grupo. Así que aquellos pequeños animales, que convivían con los dinosaurios, ya presentaban características fundamentales de los mamíferos actuales. Los investigadores también creen que la criatura padecía tiña.

Spinolestes xenarthrosus vivió en lo que por entonces era uno de los primeros humedales tropicales del planeta, alimentándose posiblemente de insectos y larvas. Pesaba entre 50 y 70 gramos y se caracterizaba por tener el oído medio desarrollado, vértebras lumbares con múltiples articulaciones y molares con tres cúspides. También tenía melena en el cuello y una corta cresta que le recorría la espalda. Las manos, propias de los animales que se han adaptado a la excavación, sugieren un estilo de vida similar al de las actuales musarañas acorazadas.

Técnicas de microscopía electrónica de barrido (SEM), tomografía computarizada (TC) y análisis de composición mineral por energía dispersiva de rayos X (EDAX), han permitido obtener imágenes a nivel celular del tejido blando y el pelo de este pequeño excavador, incluyendo queratinas y cutículas.

Un fósil español demuestra que el vuelo de las aves primitivas era similar al de las actuales

¿Las primeras aves podían volar? ¿Lo hacían de forma similar a las actuales? Poco a poco, la Paleontología va recabando datos y formando una idea más exacta de cómo eran los antepasados de los gorriones, águilas y avestruces actuales. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo de Historia Natural de los Ángeles (Estados Unidos) describe un ala fósil con detalles inéditos de piel y tejidos blandos. En la pieza se aprecian músculos, tendones y ligamentos subcutáneos que en las aves modernas controlan las principales plumas del ala, permitiendo que las aves vuelen.

La investigación, publicada en Scientific Reports bajo el nombre de “Soft-tissue and dermal arrangement in the wing of an Early Cretaceous bird: Implications for the evolution of avian flight”, detalla la morfología completa del ala de una pequeña ave enantiornita, especie representativa de las primeras etapas de la transición dinosaurios-aves, de una antigüedad de 125 millones de años. Los elementos anatómicos estudiados son prácticamente idénticos a los de las aves actuales.

ala

Ala del ave enantiornita. Scientific Reports

“El hallazgo refuerza la idea de que las aves primitivas podían volar de manera similar a las aves actuales, mediante un sistema de fibras musculares y tendinosas que mantiene las plumas rígidas frente a la presión del aire, permitiendo movimientos sutiles necesarios para maniobrar”, asegura Jesús Marugán Lobón, coautor y profesor de la UAM. La preservación de este tipo de tejidos es muy infrecuente, por lo que este fósil, procedente del yacimiento de Las Hoyas (que fue un humedal en el Cretácico de Cuenca) supone una gran oportunidad para analizar el vuelo de las aves primitivas.

¿Cómo ocurrió un proceso de fosilización capaz de preservar incluso detalles de tejido blando durante millones de años? En un intento por responder a esta pregunta, investigadores de la UAM y del Instituto de Mineralogía, Física de Materiales y Cosmoquímica de París han simulado los procesos que afectan a cadáveres de peces en condiciones acuáticas controladas. El experimento, publicado en Frontiers in Earth Sciences con el título “Preservation in microbial mats: mineralization by a talc-like phase of a fish embedded in a microbial sarcophagus”, describe por primera vez la participación de un silicato de magnesio en la preservación de tejidos de un vertebrado y su posterior fosilización. “Un proceso de biomineralización análogo explicaría la preservación excepcional de los tejidos de los fósiles de Las Hoyas, como el ala del ave primitiva recientemente descrita”, según Anabel López-Archilla, profesora de la UAM y una de las investigadoras responsables del estudio.

‘Hulki’, un robusto cocodrilo leridano con un excelente oído

Un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y la Universidad de Barcelona han descrito una nueva especie de cocodrilo del Cretácico que convivió con los últimos dinosaurios del Pirineo. Allodaposuchus hulki es el nombre que se ha dado a la nueva especie en homenaje al superhéroe de Marvel “Hulk”, ya que se trata de un animal muy robusto, con una musculatura muy desarrollada y, posiblemente, con mucha fuerza en las extremidades.

Hulki fue descubierto en 2003 cerca del pueblo de Orcau (Lleida). Los restos incluyen diversas partes del cráneo, la columna vertebral, la cintura escapular y las extremidades anteriores de un mismo individuo. Presentan una serie de características anatómicas únicas que han permitido a los investigadores describir la nueva especie de crocodiliano en un artículo publicado en la revista científica PeerJ bajo el título “A new species of Allodaposuchus (Eusuchia, Crocodylia) from the Maastrichtian (Late Cretaceous) of Spain: phylogenetic and paleobiological implications”, que puede leerse de forma gratuita al completo.

La especie destaca, especialmente, por el desarrollo de la musculatura que permitía al animal mantener las patas extendidas y así mantener su voluminoso cuerpo separado del suelo. Su masa muscular es muy superior incluso en comparación con otras especies del género Allodaposuchus, según informan desde el ICP. Esta configuración posiblemente indicaría que el cocodrilo tenúa un andar semierguido y no reptante.

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Tomografía del cráneo de Hulki.ICP

Una de las características del género Allodaposuchus es la presencia de unas aberturas óticas (sus orejas) muy amplias, de las que se desconocía su función. En este estudio, los investigadores han obtenido imágenes radiográficas con un aparato de tomografía computarizada que ha permitido observar un complejo circuito de cavidades y senos en el interior del cráneo conectados directamente con la apertura ótica y que probablemente están relacionados con un agudo sentido del oído. Además, estas cavidades aligerarían el peso del cráneo. La combinación de un cráneo ligero, buen oído y una postura semierguida a la hora de andar parecen indicar que Allodaposuchus hulki era de hábitos preferentemente terrestres, con capacidad de realizar largas incursiones por los ambientes de ríos que dominaban el paisaje de los Pirineos hace 69 millones de años. En la zona donde se han recuperado los restos de esta nueva especie también se han hallado numerosos restos de dinosaurios y no se deben descartar posibles interacciones depredador‐presa entre los dos grupos de animales.

El género Allodaposuchus es uno de los crocodilianos (grupo que incluye los actuales gaviales, cocodrilos, caimanes y aligatores) más primitivos del mundo y se originó en la Península Ibérica. A pesar de que este género es endémico y de los más comunes en Europa hace entre 70 y 65 millones de años, la mayoría de fósiles recuperados hasta ahora correspondían exclusivamente a restos craneales.

El hadrosaurio que “pastaba” en la nieve de Alaska

El norte de Alaska (Estados Unidos) no ha sido siempre una zona polar con inviernos muy crudos. Hace 69 millones de años, presentaba un clima más templado, aunque era el terreno más septentrional del planeta. Y en aquella época vivían dinosaurios que sobrevivieron a largos periodos de oscuridad durante el invierno, bajas temperaturas y, posiblemente, a la nieve. Es el caso del Ugrunaaluk kuukpikensis, una nueva especie de hadrosaurio de más de siete metros de longitud.

Sus fósiles descansaban en una parte remota de Alaska, en la formación Prince Creek, un enclave donde se han encontrado más de 6.000 huesos de hadrosaurios en los últimos 25 años. Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Alaska Fairbanks y la Universidad Estatal de Florida han concluido que los restos no son de Edmontosaurus, como se pensaba (ya que es una especie habitual de Canadá y Estados Unidos). La mayoría de fósiles del yacimiento pertenecen a ejemplares jóvenes, de menos de tres metros de longitud, lo que hace pensar que una gran manada de estos animales murió a la vez en este lugar, según ha explicado Pat Druckenmiller, investigador del Museum of the North de la Universidad de Alaska.

Los resultados de la investigación sobre las características del Ugrunaaluk kuukpikensis (que significa “antiguo pastador de Colville River” en idioma inuit de Alaska) se detallan en “A new Arctic hadrosaurid from the Prince Creek Formation (lower Maastrichtian) of northern Alaska”, estudio publicado ayer en Acta Palaeontologica Polonica.

Los paleontólogos afirman que todavía quedan huesos que identificar y nuevas especies que descubrir en este área. De momento, no han encontrado evidencias de cocodrilos, tortugas o lagartos, algo lógico ya que estos animales dependen del sol para regular su temperatura corporal.

Aquí os dejamos un vídeo sobre el trabajo realizado para recuperar los dinosaurios que escondía la inhóspita Alaska:

Hallan en China un nuevo dromeosáurido con avanzadas plumas pero incapaz de volar

La paleontología cuenta con un nuevo raptor en la lista de los dinosaurios descubiertos: Zhenyuanlong suni. Esta especie, de origen chino,  presenta las alas y las plumas más complejas vistas hasta la fecha. Pero no podía volar.

A pesar de poseer plumas similares a las de las aves actuales en las alas y la cola, este nuevo dromeosáurido no podría volar debido a sus brazos cortos y su peso, o al menos no podría volar de la misma forma que las aves ni usando los potentes músculos que actúan hoy en día en el vuelo. Zhenyuanlong suni alcanzó los 1,65 metros de longitud y los 20 kilos de peso (según las estimaciones de los investigadores) y sus alas eran cortas en comparación con otras especies de la familia.

En el estudio “A large, short-armed, winged dromaeosaurid (Dinosauria: Theropoda) from the Early Cretaceous of China and its implications for feather evolution”, publicado de forma abierta en Scientific Reports, los paleontólogos Junchang Lü (Chinese Academy of Geological Sciences) y Stephen L. Brusatte (Universidad de Edimburgo) sugieren que las plumas de este dinosaurio de hace 125 millones de años eran usadas al estilo de los pavos reales actuales.

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Ilustración de Zhenyuanlong suni. Chuang Zhao/ SINC

Fueran para cortejo o para incubar huevos, las plumas de esta nueva especie se disponen en forman capas a partir de un eje central y no son de tipo filamentoso (parecido al pelo), como tienen otros dinosaurios con plumas. Los autores señalan que su investigación indica que existe una enorme diversidad en el linaje de los dinosaurios con plumas.

El esqueleto casi completo del ejemplar de Zhenyuanlong suni fue hallado en la región china de Liaoning, donde se han encontrado numerosos fósiles de dinosauros con plumas en las últimas dos décadas. Son piezas que van encajando poco a poco en la transición de los dinosaurios carnívoros a las aves.