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Tortuga gigante que existe desde hace 100 millones de años aparece en una playa española

Una extraordinaria tortuga se ha encontrado varada en una playa de Calella, en Barcelona, midiendo aproximadamente 2 metros y pesando unos 700 kg. La tortuga, que ha aparecido muerta, pertenece a la especie Dermochelys coriacea, la mayor tortuga marina del mundo en la actualidad, que suele vivir en aguas tropicales y subtropicales.

Este hallazgo es sorprendente ya que en 2.000 años se han registrado menos de diez en todo el Mediterráneo, y ésta es la segunda en un mes que puede verse en la zona, por lo que su presencia, según afirma el biólogo Pere Alzina, podría podría significar que la región está siendo un lugar de nidificación de tortugas laúd.

Antes de mostraros el vídeo que recoge el traslado de los restos de la tortuga para su investigación científica, queremos mostraros algo más sobre este especie, su recorrido en el tiempo y recordaros la importancia de mantener los ecosistemas para la perduración de las especies.

Las tortugas Dermochelys existen en nuestro planeta desde hace más de 100 millones de años, teniendo una larga historia evolutiva que se remonta al Cretácico superior de América del Norte y Japón, lo que las hizo convivir con los dinosaurios. Fue durante el Eoceno medio (hace entre 56 y 34 millones de años) cuando estas tortugas fueron reduciendo drásticamente su caparazón, que fue reemplazado por una coraza dérmica formada por osículos de naturaleza epitecal.  A pesar de que la familia Dermochelydae fue un grupo próspero y altamente adaptado a la vida marina, en la actualidad tan sólo queda como estandarte la especie Dermochelys coriacea. En ella aún perviven algunos caracteres primitivos y su tasa metabólica es apróximadamente 3 veces mayor que los reptiles de su tamaño actuales, siendo más similar a los reptiles prehistóricos. La manera en que regula su temperatura también se ha asociado a otros reptiles de gran tamaño, que a pesar de ser ectotermos, se consideran gigantotermos, teniendo una mejor capacidad para mantener una temperatura constante.

Esta tortuga sólo se acerca a las playas a poner huevos, el resto de su vida permanece bajo el mar, a gran profundidad, mucho más que el resto de tortugas marinas. Se alimenta principalmente de medusas, regulando desde la prehistoria la población de estos Cnidaria y permitiendo así la expansión de los peces.

Ahora sí, os dejamos el vídeo del hallazgo de este extraordinario reptil que hoy está en peligro de extinción, sobretodo por la asfixia, al confundir las bolsas de plástico con medusas que son su fuente de alimento, y también por la extracción de petróleo que destruye sus nidos y por la utilización de las playas por los humanos.

Encuentran un dinosaurio acorazado en perfecto estado de conservación

Las placas características de los dinosaurios con armadura han sido encontradas en muchos fósiles, pero fragmentadas, incompletas o aisladas. Normalmente se desprendían cuando el animal comenzaba a descomponerse, de modo que las reconstrucciones científicas no tenían la completa certeza de ser exactas. Ahora, gracias al impresionante hallazgo en Canadá de este nodosaurus en perfecto estado de conservación, los científicos pueden profundizar en sus conocimientos sobre el aspecto de estos dinosaurios y su locomoción de manera precisa.

Pocas son las veces en las que un equipo de paleontólogos descubre un animal prehistórico tan bien conservado, y todas ellas han sido noticia a nivel mundial. Casi siempre, este “milagro” se produce por un fin trágico del animal, que es sepultado mientras aún vive de una forma rápida y letal, bien por hundimientos en aguas, lodo o lava; por tormentas de arena; o por congelación. En este caso, el dinosaurio herbívoro fue arrastrado por el desbordamiento de un río en el que probablemente acostumbraba a beber. Según Caleb Brown, autor principal del estudio, las aguas llevaron al nodosaurus a mar abierto y el animal, ahogado, quedó flotando hasta que comenzó a descomponerse y se hundió en el océano hace unos 110 millones de años. El animal quedó en posición horizontal, con el caparazón sobre él, lo que, al ser la parte dura, permitió, gracias a la gran cantidad de minerales del lugar, protegerle en su totalidad.

Seis años de trabajo han sido necesarios para poder mostrar al mundo a este genuino ejemplar fósil que pesa alrededor de 1,1 toneladas y que tanto va a ofrecer al avance de la ciencia paleontológica. En las imágenes inferiores de Robert Clark (National Geographic), pueden verse detalles del ejemplar, con la armadura fielmente conservada, la cuenca ocular perfectamente definida, así como la forma de su costillaje, o restos de piel, tejidos e incluso su última comida.

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