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Descubierto un nuevo y enigmático ser de hace 500 millones de años

Nuestro conocimiento sobre los seres que habitaron la Tierra en los albores de los orígenes de la vida está cada vez haciéndose más complejo. Si hace un mes publicábamos las noticias sobre el descubrimiento de una langosta del terror y un extraño gusano con espinas que habitaron nuestro planeta hace 500 millones de años, ahora ve la luz un nuevo y enigmático fósil de otro animal marino que compartió época con ellos.

Se trata de un filtrador de alimento con forma de tulipán, que habitó lo que hoy es el Antimony Canyon, en el norte de Utah, E.E.U.U.  El animal vivía en zonas de sedimento blando y se anclaba la sedimento con su tallo, gracias al cual filtraba el agua para obtener microplancton y otros alimentos, mientras que el cáliz o parte superior los digería con un tracto digestivo bastante primitivo y extraño.

El fósil de la nueva especie, descrita como Siphusactum lloydguntheri, es el ejemplar más temprano de un filtrador de alimento aislado que se ha encontrado en América del Norte, según ha destacado Julien Kimmig, gerente de colecciones de Invertebrate Paleontology en el Biodiversity Institute e investigador de la paleoecología de Utah e Idaho que localizó el cazador de fósiles Lloyd Gunther.

La preservación de los tejidos blandos de la pizarra cambriana está permitiendo conocer el mundo de la vida temprana, y nos revela que su diversidad era muy elevada, y que casi todos los animales que habitan hoy entre nosotros tienen un antepasado que ya se había desarrollado en estos tiempos tan remotos.

El estudio ha sido publicado en Journal of Paleontology.

La langosta del terror que vivió hace 500 millones de años

El famoso yacimiento de fósiles de Burgess Shale, en Canadá, alberga una gran riqueza de organismos invertebrados del período Cámbrico, cuando se produjo la primera explosión de vida terrestre. Miles de animales oceánicos quedaron súbitamente enterrados por flujos de arcilla y son hoy reencontrados por los paleontólogos.

Desde Pangea queremos acercaros uno de los descubrimientos más llamativos y aterradores del lugar, que se dio a conocer hace dos años. Se trata de Yawunik kootenayi, una criatura marina depredadora de hace 508 millones de años, que tenía dos pares de ojos y largos apéndices frontales que podía extender hacia delante durante el ataque y retraer hacia atrás para nadar. Estos apéndices complejos se componían de tres garras largas, dos de las cuales llevaban filas de dientes opuestas que ayudaban al animal a atrapar a sus presas, lo que le convirtió en unos de los más complejos de todos los artrópodos conocidos. En su cabeza no poseía apéndices adicionales para procesar los alimentos, lo que indica que aún no se producía una división de tareas de las funciones sensoriales o de agarre.

El resto del cuerpo tenía las características de un artrópodo: esqueleto externo, cuerpo segmentado y apéndices articulados, pero carecía de ciertas características avanzadas presentes en los grupos que sobrevivieron hasta nuestros días. Según Cedric Aria, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Toronto y principal autor del estudio, este espécimen pertenecería al “grupo madre” de los artrópodos, del cual descenderían mariposas, arañas o langostas, y dentro del linaje de los Leanchoilia.

El fósil fue la primera especie nueva encontrada en el famoso yacimiento, que fue identificado por un equipo internacional liderado por paleontólogos de la Universidad de Toronto, del ‘Royal Ontario Museum’ (ROM) de Toronto, y del ‘Pomona College’, en California, Estados Unidos.

Gracias a este hallazgo, se ha ampliado nuestra nuestra perspectiva sobre la anatomía y los hábitos depredadores de los primeros artrópodos, unos seres extraños y desconcertantes que poblaron los antiguos océanos de la Tierra.

 

Fósiles del Cámbrico dan pistas sobre la evolución de la segmentación corporal

El Cámbrico fue un período lleno de vida. Más allá de los conocidos trilobites, nos han llegado fósiles de pequeños organismos que nadaron en los mares hace 535 millones de años, como el Eokinorhynchus rarus, descubierto en el sur de China. Se trata del primer fósil hallado de un quinorrinco (Kinorhyncha, con cuerpo segmentado articulado y espinas en lugar de cilios).

Eokinorhynchus rarus, de unos dos milímetros de longitud, posee cinco pares de espinas grandes situadas de forma bilateral en su tronco y más espinas distribuidas por su cuerpo y cabeza. En los quinorrincos modernos, las espinas son de menor tamaño. Además, el fósil presenta un cuerpo más segmentado (con al menos 20 placas) que el de sus descendientes (con once).

Así, este pequeño invertebrado detectado en 2o13 por primera vez puede proporcionar pistas a los investigadores sobre la evolución de la segmentación corporal en artrópodos y otros animales, tal y como afirman los autores del estudio “Armored kinorhynch-like scalidophoran animals from the early Cambrian”, publicado recientemente en Scientific Reports. Un equipo internacional de científicos han sido los responsables de analizar este antiguo animal acorazado utilizando microtomografía computarizada (micro-CT) y microscopios electrónicos, con los que incluso han estudiado el estómago del Eokinorhynchus rarus.

Ahora queda seguir investigando la relación de esta especie con la fauna coetánea y sus parientes actuales. Por ejemplo, E. rarus es un ejemplo de cómo surgió a la vez la segmentación en animales con placas tan distintos como los quinorrincos y los artrópodos.

Zaragoza recibe a uno de los trilobites más antiguos del mundo… que nadó por Salamanca hace 520 M.a

Hace 520 millones de años, un pequeño trilobite habitaba en un mar que hoy ocupa el paraje salmantino de La Rinconada de la Sierra (en el Parque Natural de Las Batuecas). En la actualidad, su fósil, de unos pocos milímetros de tamaño, se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza y podría tratarse del fósil de trilobite más antiguo del mundo. Se trata del Lunagraulos tamamensis.

Eladio Liñán (Universidad de Zaragoza), José Antonio Gámez (Universidad Tecnológica Petronas) y Rodolfo Gozalo (Universidad de Valencia) publicaron un avance de las conclusiones de su análisis en Geological Magazine bajo el título “The middle lower Cambrian (Ovetian) Lunagraulos n. gen. from Spain and the oldest trilobite records”.

El hallazgo del Lunagraulos tamamensis se produjo recientemente durante una investigación sobre los límites del período Cámbrico inferior llevada a cabo por la UNESCO. En su artículo, los descubridores del nuevo fósil explican que los primeros trilobites seguramente vivieron en ambientes marinos con una energía alta, por lo que no es sencillo encontrarlos preservados.

Ahora toca comparar a Lunagraulos con otros fósiles e icnofósiles (rastros dejados) encontrados en España para poder proponer una correlación intercontinental. Hasta la fecha, se habían hallado trilobites de una antigüedad similar en Marruecos, Siberia o la frontera entre México y Estados Unidos.

Un antiquísmo cerebro fósil da pistas sobre cómo evolucionaron las cabezas de animales primitivos

Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha identificado uno de los cerebros fósiles más antiguos jamás descubiertos, de más de 500 millones de años de antigüedad, el cual se ha empleado para ayudar a determinar cómo evolucionaron las primeras cabezas en los animales primitivos. Los resultados identifican un punto clave en la transición evolutiva desde los cuerpos suaves a duros en los primeros antepasados de los artrópodos, el grupo que incluye a los insectos modernos, crustáceos y arañas.

Javier Ortega-Hernández, de la Universidad de Cambridge, es el autor de la investigación, que se ha publicado recientemente en Current Biology bajo el título “Homology of Head Sclerites in Burgess Shale Euarthropods”.

El estudio se centró en dos tipos de antepasados de los artrópodos procedentes de Canadá: un trilobite de cuerpo blando y una extraña criatura parecida a un submarino (Helmetia expansa y Odaraia alata, respectivamente). El autor encontró que el esclerito (una cobertura dura) y los ojos laterales estaban conectados a través de vestigios nerviosos procedentes de la parte delantera del cerebro, lo que se corresponde con cómo se controla la visión en los artrópodos modernos.

“El esclerito anterior se ha perdido en los artrópodos modernos, probablemente fusionándose con otras partes de la cabeza durante la historia evolutiva del grupo”, explica Javier Ortega-Hernández, según ha difundido la Universidad de Cambridge. “Lo que estamos viendo en estos fósiles es uno de los mayores pasos de transición entre las criaturas como los gusanos con cuerpos blandos y los artrópodos con exoesqueletos duros y extremidades articuladas. Éste es un periodo de transformación crucial”, afirma el investigador, quien considera que estos antiguos cerebros procesaban la información como ocurre en los artrópodos actuales y fueron cruciales para la interacción con el medio ambiente, la detección de los alimentos y escapar de los depredadores.

Durante la explosión cámbrica, un período de rápida innovación evolutiva hace unos 500 millones de años, comenzaron a aparecer los primeros artrópodos con exoesqueletos duros y extremidades articuladas. Antes de este período, la mayoría de la vida animal en la Tierra consistía en criaturas de cuerpo blando que se parecían a las algas o las medusas.