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Encuentran conservado el aceite de acicalamiento de un pájaro de 48 millones de años

Ha sucedido en Messel, Alemania. Un extraordinario fósil ha sido encontrado conservando un elemento blando durante 48 millones de años. Se trata de la glándula uropígea de un ave prehistórica, que conserva casi toda su composición química original.

Esta glándula, presente en las aves actuales, se encuentra en la base de la cola y produce un aceite que permite el correcto acicalamiento e impermeabilización del plumaje. El fósil revela que estos lípidos ya existían en tiempos remotos y permitirá reconstruir mejor el estilo de vida de estos animales. “La cadena larga de compuestos de hidrocarburos de los restos fosilizados de la glándula uropígea puede diferenciarse claramente del esquisto bituminoso que rodea al fósil”, expone Geral Mayr, coautor del estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B. Ahora la duda que asalta a la comunidad científica es si “los dinosaurios emplumados ya poseían estas glándulas uropígeas para arreglarse las plumas” concluye Jakob Vinther, de la Universidad de Bristol y coautor del estudio.

Las razones por las cuales este fósil ha conservado elementos blandos todavía es un misterio, siendo los factores claves los componentes antibacterianos o la exclusión de oxígeno. Esto abre la posibilidad a que se encuentren otros fósiles avianos en condiciones similares.

Nuevos dinosaurios, nuevo museo, nuevos datos sobre evolución: buena semana para la Paleontología

Esta semana ha sido muy intensa en el campo de la Paleontología: nuevos descubrimientos, especies, inauguraciones… Vamos a hacer un breve repaso de lo acontecido estos días en todo el mundo. Comenzamos en África, regresamos a España (en concreto, a Zaragoza), ponemos luego la atención en Argentina, subimos hasta Estados Unidos, volvemos a España hacia un pequeño pueblo leridano, damos la vuelta al planeta para llegar a Australia y terminamos el recorrido en China.

  • Nace African Origins, un portal sobre las investigaciones arqueo-paleontológicas actuales en el continente africano. Este portal se lanza desde del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y pretende convertirse en un sitio web de referencia en el estudio de la prehistoria africana. Arqueólogos, geólogos y paleontólogos podrán opinar, consultar las últimas publicaciones, compartir enlaces a blogs y otros sitios de interés relacionados con el tema, publicar noticias, imágenes o vídeos…
  • La Universidad de Zaragoza inaugura el Museo de Ciencias Naturales, un espacio que nace con el propósito de investigar, conservar, incrementar y divulgar el patrimonio relativo a este campo. Este espacio coloca al campus aragonés a la cabeza al convertirse en la primera universidad que aloja por sí misma un espacio como este y con esta envergadura. La exposición, situada en el Paraninfo de la universidad, guiará a los visitantes por el camino de la evolución desde el origen del universo hasta la aparición del Homo sapiens, fusionando dos colecciones: la de Paleontología de la Universidad de Zaragoza (con más de cien mil fósiles de plantas y animales vertebrados e invertebrados) y la “Longinos Navás”, depositada por la Compañía de Jesús en 1988 y que consta de más de 400 animales disecados, esqueletos, conchas y unos 7.300 insectos.
  • Un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Buenos Aires (Argentina), ha determinado que el tiempo transcurrido entre la aparición de los familiares de los dinosaurios tempranos y el origen de los primeros dinosaurios es mucho más corto de lo que se creía anteriormente. El equipo realizó mediciones de isótopos radiactivos de los sedimentos de la Formación Chañares (Argentina), famoso por sus fósiles de predecesores de dinosaurios. Los investigadores encontraron que el yacimiento y sus fósiles tenían una antigüedad de entre 234 a 236 millones de años (Triásico). Esto implica una estimación de entre cinco y diez millones más joven que la evaluación previa, es decir, los dinosaurios evolucionaron más pronto de lo que se pensaba. El estudio “The precise temporal calibration of dinosaur origins” se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

    repaso 7 S.Claramunt

    Santiago Claramunt, investigador del AMNH. S.Claramunt

  • Una nueva investigación de científicos del Museo Americano de Historia Natural (AMNH, EE.UU.) revela que la evolución de la aves está más ligada al clima y la historia geológica de nuestro planeta de lo que creíamos. En el estudio “A new time tree reveals Earth history’s imprint on the evolution of modern birds”, publicado en Science Advances, se explica que las aves surgieron hace unos 90 millones de años en lo que hoy es América del Sur y emigraron por todo el mundo cerca de la época de la extinción que acabó con los dinosaurios no aviares. Las aves de América del Sur sobrevivieron a la catástrofe y viajaron por el planeta siguiendo los puentes de tierra. Al final, hubo una diversificación de especies en los períodos de enfriamiento global. Los investigadores han creado una línea temporal de la evolución de las aves tras combinar secuencias de ADN de aves moderna con 130 aves fosilizadas.
  • Investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) han descrito un nuevo espécimen de un pez actinopterigio (grupo al que pertenecen especies como el salmón, rape o atún) de la especie Colobodus giganteus encontrado en el yacimiento de Odén (provincia de Lleida). El espécimen tiene unos 230 millones de años. El hallazgo ha permitido incluir dentro del género Colobodus dos restos de peces encontrados anteriormente en Alcover (Tarragona) que habían sido erróneamente clasificados como Perleidus. El estudio se ha publicado en Neues Jahrbuch für Geologie und Palaontologie – Abhandlung con el título “Colobodus giganteus (Beltan, 1972) comb. nov. from the Upper Muschelkalk facies of Catalonia (NE Iberian Peninsula)”.
  • Australia tiene un nuevo dinosaurio: Kunbarrasaurus ieversi. Su esqueleto fue descubierto en 1989, pero un nuevo análisis de los restos por parte de expertos de la Universidad de Queensland (Australia) ha revelado que se trata de una especie distinta a la que previamente se pensaba. Es uno de los esqueletos fósiles de anquilosaurio mejor conservados del mundo. Su oído interno es enorme y se parece más al de una tortuga que al de un dinosaurio. Sus características se presentan en “Cranial osteology of the ankylosaurian dinosaur formerly known as Minmi sp. (Ornithischia: Thyreophora) from the Lower Cretaceous Allaru Mudstone of Richmond, Queensland, Australia”, publicado en PeerJ.

    Fósil de xinhua

    Fósil de Lufengosaurus. Xinhua

  • Dos fósiles de dinosaurios del periodo Jurásico han sido descubiertos en China en unas obras de una carretera. Han sido identificados como Lufengosaurus magnus (que podría haber llegado a medir nueve metros) y Lufengosaurus huenei (algo más pequeño) y tienen unos 180 millones de años de antigüedad.
  • También en China se ha descubierto una nueva especie de dinosaurio herbívoro: Hualianceratops wucaiwanensis, de 160 millones de años (Jurásico Superior). Este nuevo miembro de la familia de los ceratópsidos se erguía sobre sus patas traseras, era corpulento y tenía el tamaño de un perro mediano. Era más robusto que Yinlong downsi, otro ceratópsido muy primitivo que fue descubierto en 2002 por el mismo grupo de investigadores que el Hualianceratops. Los resultados del estudio pueden leerse en PLOS ONE bajo el título “A New Taxon of Basal Ceratopsian from China and the Early Evolution of Ceratopsia”.

Un fósil español demuestra que el vuelo de las aves primitivas era similar al de las actuales

¿Las primeras aves podían volar? ¿Lo hacían de forma similar a las actuales? Poco a poco, la Paleontología va recabando datos y formando una idea más exacta de cómo eran los antepasados de los gorriones, águilas y avestruces actuales. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo de Historia Natural de los Ángeles (Estados Unidos) describe un ala fósil con detalles inéditos de piel y tejidos blandos. En la pieza se aprecian músculos, tendones y ligamentos subcutáneos que en las aves modernas controlan las principales plumas del ala, permitiendo que las aves vuelen.

La investigación, publicada en Scientific Reports bajo el nombre de “Soft-tissue and dermal arrangement in the wing of an Early Cretaceous bird: Implications for the evolution of avian flight”, detalla la morfología completa del ala de una pequeña ave enantiornita, especie representativa de las primeras etapas de la transición dinosaurios-aves, de una antigüedad de 125 millones de años. Los elementos anatómicos estudiados son prácticamente idénticos a los de las aves actuales.

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Ala del ave enantiornita. Scientific Reports

“El hallazgo refuerza la idea de que las aves primitivas podían volar de manera similar a las aves actuales, mediante un sistema de fibras musculares y tendinosas que mantiene las plumas rígidas frente a la presión del aire, permitiendo movimientos sutiles necesarios para maniobrar”, asegura Jesús Marugán Lobón, coautor y profesor de la UAM. La preservación de este tipo de tejidos es muy infrecuente, por lo que este fósil, procedente del yacimiento de Las Hoyas (que fue un humedal en el Cretácico de Cuenca) supone una gran oportunidad para analizar el vuelo de las aves primitivas.

¿Cómo ocurrió un proceso de fosilización capaz de preservar incluso detalles de tejido blando durante millones de años? En un intento por responder a esta pregunta, investigadores de la UAM y del Instituto de Mineralogía, Física de Materiales y Cosmoquímica de París han simulado los procesos que afectan a cadáveres de peces en condiciones acuáticas controladas. El experimento, publicado en Frontiers in Earth Sciences con el título “Preservation in microbial mats: mineralization by a talc-like phase of a fish embedded in a microbial sarcophagus”, describe por primera vez la participación de un silicato de magnesio en la preservación de tejidos de un vertebrado y su posterior fosilización. “Un proceso de biomineralización análogo explicaría la preservación excepcional de los tejidos de los fósiles de Las Hoyas, como el ala del ave primitiva recientemente descrita”, según Anabel López-Archilla, profesora de la UAM y una de las investigadoras responsables del estudio.

Descubierto el pariente más antiguo de las aves modernas

Dos fósiles bien conservados de Archaeornithura meemannae hallados en China sugieren que los ancestros de las aves modernas aparecieron de cinco a seis millones de años antes de lo que se pensaba.  Los ejemplares son los registros más antiguos conocidos de Ornithuromorpha, la misma rama evolutiva que dio origen a todas las especies de aves que viven actualmente.

Min Wang, de la Chinese Academy of Sciences, encabeza la investigación en la que se describe esta nueva especie. Junto a otros expertos de diversas instituciones chinas y australianas, Min Wang analiza los fósiles desenterrados en la provincia china de Hebei (al noreste del país). Archaeornithura meemannae presenta un plumaje conservado casi por completo y su anatomía refleja características de un estilo de vida adaptado al vuelo.

Holotipo de Archaeornithura. Wang/Nature

Holotipo de Archaeornithura. Wang/Nature

Además, la ausencia de plumas en la parte superior de la pata, en el tibiotarso, indica que pudo tener hábitos similares a los de las aves zancudas actuales. Este hecho parece confirmarse con otras especies fósiles de aves halladas en yacimientos similares.

La estratigrafía y la datación radiométrica de las capas geológicas de donde se extrajeron estos fósiles indican que Archaeornithura vivió durante el período Cretácico Inferior hace 130’7 millones de años, una fecha anterior a los últimos ejemplares conocidos de esta rama evolutiva de hace 125 millones años.

Los datos de la investigación pueden consultarse en el estudio “The oldest record of ornithuromorpha from the early cretaceous of China” publicado por Nature este semana.

Nueva especie de dinosaurio imitador de aves descubierta en México

El pasado jueves la Coordinación de Paleontología de la Secretaría de Educación-Museo del Desierto presentó al mundo un nuevo dinosaurio llamado Saltillomimus rapidus, cuyo esqueleto articulado se considera único en en el mundo, pues comparte rasgos primitivos y avanzados de otros terópodos de Asia y Canadá.

El extraordinario ejemplar fue hallado en el año 1998 por la paleontóloga Martha Carolina Aguillón en la zona geológica identificada como Cerro del Pueblo, en el límite de Saltillo con General Cepeda (México).  “Fue una hallazgo fortuito, se encontró en superficies algunas vértebras que en aquel entonces no sabíamos distinguir honestamente si eran de cocodrilo o de qué, unas vertebras de la cola, y principalmente unas garras o uñas de la mano” comentaba. Los restos fósiles hallados correspondían a un dinosaurio adulto, e incluían huesos de la cadera, la pata derecha y algunos elementos de la mano. Junto a este ejemplar, aparecieron restos del pubis, la pata izquierda y la extremidad anterior de una posible cría. A la izquierda, los huesos recuperados del Saltillomimus rapidus que permanecerán resguardados en la colección paleontológica del Museo del Desierto.

saltilomimusDurante 17 años el equipo de especialistas trabajó en la preparación de las piezas que se hallaron y en la identificación del animal. Con ello se pudo concluir que pertenecía a un nuevo género y nueva especie de dinosaurio carnívoro del grupo de los ornitomimus, por la combinación de características similares a las de las aves. “La terminación (mimos) significa imitador de aves, por el parecido de este grupo de dinosaurios a las aves”, explicó Martha Aguillón. Saltillomimus rapidus era similar a un avestruz. Tenía cola y cuello largos y ligeros, así como las patas, con lo que se estima que tenía la capacidad de correr velozmente para escapar de sus depredadores. Se ha señalado que podría alcanzar una velocidad de hasta 80 kilómetros por hora sobre las playas cretácicas de Coahuila. Han aparecido, además, huellas fosilizadas de este animal en tres localidades de la zona que ayudan a comprender su modo de locomoción. Saltillomimus presentaba, como es habitual en los ornitomimus, una pequeña cabeza. No tenía dientes, por lo que podía tener una dieta omnívora y cazar pequeñas presas tales como moluscos, salamandras y mamíferos menores.

Se estima que Saltillomimus rapidus vivió hace unos 72,5 milllones de años, en lo que fue el Cretácico superior, muy cerca del límite que marcó el fin de la era de los dinosaurios. Medía aproximadamente 1,50 metros de altura y alcanzaba los 3 metros de longitud.