Semana fructífera para los paleontólogos de Sudamérica

Agosto acaba de comenzar y ya hemos podido conocer varios hallazgos realizados por paleontólogos e instituciones de América del Sur: el primer reptil volador del hemisferio sur, un pingüino gigante en la Antártida, una nueva posible especie de cocodrilo en Brasil, un gran caparazón de Glyptodon y un Astrapotherium en Argentina y, además, los restos de los mamíferos más antiguos del continente antártico.

En el primer caso, un grupo de investigadores del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan de (UNSJ) de Argentina han hallado en Mayares fósiles de Pterosauria, siendo los reptiles voladores más antiguos encontrados en el hemisferio sur. Estos animales, que vivían en costas marinas, eran conocidos en los Alpes, Italia y Austria. Sin embargo, los huesos ahora registrados pertenecen a reptiles continentales, que tenían el tamaño de una paloma. “Suponemos que son norianos, es decir, del período Triásico Superior. Salvo un noriano descubierto en Brasil hace cuatro años, y que está en dudas sobre si realmente es un pterosaurio, éste que hallamos sería el primer registro de un pterosaurio triásico en todo el hemisferio sur”, explica Ricardo Martínez, doctor y jefe de Paleontología de Vertebrados del Instituto y Museo de Ciencias Naturales (IMCN) de la UNSJ en la revista de la Universidad. Las excavaciones sacaron a la luz un total de 113 especímenes del periodo Triásico, como tortugas o Sauropodomorpha.

Extracción de  Glyptodon. Diario La Capital

Extracción de Glyptodon. Diario La Capital

Por otra parte, Carolina Acosta Hospitaleche, paleontóloga del Museo de la Plata de Argentina, ha revelado que unos huesos encontrados en la isla Marambio (o isla Seymour), situada al norte de la península Antártica, pertenecieron a un pingüino gigante de dos metros, el más alto y pesado de todos los descritos: el Palaeeudyptes klekowskii. Se trata de un tarsometatarso (de la parte inferior de la pata) y un húmero fragmentado del Eoceno Tardío, según se detalla en su estudio recientemente publicado “New giant penguin bones from Antarctica: Systematic and paleobiological significance“.

Mientras, investigadores brasileños han anunciado el hallazgo de un fósil que posiblemente pueda ser una nueva especie de cocodrilo que habitó la actual región sudeste de Brasil hace 90 millones de años, en el Cretácico Superior, cuando la zona estaba llena de ríos y lagos. Según informan medios locales, es un trabajo realizado por la Universidade Federal do Triângulo Mineiro (UFTM) y del Complexo Cultural e Científico de Peirópolis cerca del municipio Campina Verde. Todavía hay que realizar más análisis del cráneo, las dos vértebras y los cuatro huevos hallados para confirmar que este fósil pertenece a una nueva especie de cocodrilo de 4 metros.

Lo que sí está confirmado es el descubrimiento de un prehistórico Glyptodon en Álvarez, un pueblo de Sante Fe (Argentina). El caparazón de este enorme armadillo, de la variedad Neosclerocalyptus, tiene una una antigüedad de unos 40.000 años y fue descubierto accidentalmente por dos poceros el pasado febrero. Ahora, un grupo de la Universidad Nacional de La Plata ha rescatado la pieza ante la curiosa mirada de los vecinos, que vivieron la extracción como una fiesta, según informa La Capital. También por casualidad se encontró un fósil de Astrapotherium en Comallo. Quienes divisaron los huesos pensaron que eran de una vaca, pero expertos de la Universidad del Comahue indicaron que se trataba de un mamífero herbívoro ungulado que vivió hace 15 millones de años en la zona. Se espera encontrar más fósiles interesantes en el yacimiento. 

Investigador en la Antártida. Agencia CTyS

Investigador en la Antártida. Agencia CTyS

Por último, investigadores del Museo de la Plata, el CONICET y el Instituto Antártico Argentino han registrado restos fósiles de dos mamíferos de tamaño semejante a una oveja en las inmediaciones de la Base Marambio de la Antártida, según ha informado la agencia CTyS (y puede leerse en el estudio “The oldest mammals from Antarctica, early Eocene of the La Meseta Formation, Seymour Island“). Se trata de un diente y una falange de 55,3 millones de años de Litopterna, que representan la evidencia más antigua sobre la presencia de mamíferos terrestres en el continente antártico, aunque está previsto buscar restos aun más primitivos en la próxima campaña de verano. Cuando estos animales vivían, la Antártida llevaba cerca de cinco millones de años separada del resto de los continentes, aunque conservaba un clima tropical. El objetivo de los estudios en esta zona del mundo es conocer la evolución de los animales nativos de América del Sur.

Estefanía Jiménez Solís

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