¿Qué fue antes: el melocotón o el ser humano?

Unas pequeñas semillas pueden cambiar la forma de ver la evolución de los melocotones. No fue el humano quien domesticó este árbol frutal, la selección natural fue quien produjo especies muy similares a las actuales. Normalmente, la intervención humana da lugar a árboles con un mejor rendimiento para el cultivo o con características deseables (sabor, tamaño, color, etc). Pero hace 2,6 millones de años ya existía esta fruta, según indican los análisis realizados a ocho “huesos” fósiles.

La investigación de estas semillas, halladas en 2010 en Kunming (al suroeste de China), revela que esta fruta es mucho más antigua de lo que se suponía. De hecho, el registro fósil más antiguo hasta ahora de una semilla de melocotón tiene unos 8.000 años. Tao Su, paleoecólogo del Jardín Botánico Tropical de Xishuangbanna (China) y uno de los autores del nuevo estudio, considera que estos fósiles confirman la hipótesis de que el melocotón se originó en China y no en Persia o Asia Central (hay que recordar que el nombre científico de la especie así lo sugiere: Prunus persica). Además, Tao Su señala que los primates y primeros homínidos contribuyeron, seguramente, a la diseminación de los melocotoneros. Más tarde, el ser humano creó nuevas variedades más grandes.

El estudio ha sido publicado en Scientific Reports con el título “Peaches Preceded Humans: Fossil Evidence from SW China”. En él, se detallan las características de esta nueva especie fósil del Plioceno: Prunus kunmingensis. Su semilla es muy semejante a la actual, pero el melocotón entero sería más pequeño, como mucho cinco centímetros de diámetro. Eso sí, los investigadores aseguran que era igual de carnoso y sabroso.

Estefanía Jiménez Solís

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