¿POR QUÉ ALGUNAS ESPECIES “NO EVOLUCIONAN”?

TODAS LAS ESPECIES DE LA TIERRA TIENEN LA CAPACIDAD DE EVOLUCIONAR, SIN EMBARGO, ALGUNAS DE ELLAS PARECEN MANTENERSE INVARIABLES DURANTE MILLONES DE AÑOS. EN PANGEA NOS PREGUNTAMOS POR QUÉ

Todas las especies que existen en el planeta se transforman continuamente, pues ésta es una propiedad inherente en los seres vivos. Esta capacidad para cambiar, ha permitido que las especies se adapten a nuevos entornos, incluso bajo condiciones extremas, pero no siempre el cambio se ha producido con la rapidez y la eficiencia necesarias, de hecho, más del 90% de las especies que han existido alguna vez sobre la tierra, se han extinguido.

Hasta hace unas décadas, la creencia general era que los dinosaurios habían desaparecido completamente al final del periodo Cretácico, pero hoy, la ciencia ha descubierto que varios grupos evolucionaron hasta convertirse en las aves que surcan los cielos en nuestros días. Su éxito parece asociado a la disminución de su tamaño, y al hecho de que las alas les permitieron encontrar nuevos hábitats y mejores refugios. Mientras nosotros no éramos más que diminutos mamíferos que habitaban madrigueras, los dinosaurios ya llevaban millones de años evolucionando en formas y tamaños muy dispares. Sin embargo, la evolución anatómica de los mamíferos también vivió su momento de explosión, y fue en el período inmediatamente posterior al de la Era Mesozoica.

El trabajo que llevan a cabo paleontólogos, biólogos, geólogos o arqueólogos, nos permite ver estos cambios a través de los siglos. Sin embargo, conocemos especies que mantienen su anatomía  intacta desde hace millones de años. Animales marinos como el tiburón, insectos como las hormigas o las abejas, plantas como los helechos o las algas verdes, reptiles como los cocodrilos, o mamíferos como las musarañas y otros pequeños roedores, se han mantenido con el mismo diseño durante millones de años. Han convivido y compartido entornos con otros grupos de animales que han desaparecido o variado notablemente su anatomía, mientras estos curiosos especímenes se han mantenido invariables. ¿A qué se debe esto?

Los científicos han estudiado que todas las especies sufren mutaciones aleatorias, pero no todas las mutaciones se mantienen en el tiempo. Sólo perduran aquellas que suponen una mejora para la adaptación al entorno. ¿Esto significa que una especie perfectamente lagoalbafernandezadaptada al entorno no debería variar? Probablemente varíe poco, o sufra variaciones menos notables. Los factores que potencian el cambio evolutivo en una especie son el aislamiento geográfico, la alteración de las condiciones ambientales, o un tamaño muy reducido en un grupo. En cambio, los estudios reflejan que un entorno estable, alejado de cambios importantes, un equilibrio de los recursos (esto es, ni exceso ni carencia alimenticia) y grupos numerosos, favorecen la continuidad de un diseño. Sin embargo, no debemos olvidar otros factores de cambio inherentes al carácter de las especies. Hay cambios importantes que se producen por la necesidad de aparearse. Ser un ejemplar más llamativo puede suponer un éxito mayor en su grupo. Por esta razón, muchas especies van desarrollando complejos ornamentos que nada tienen que ver con la mejora de sus capacidades, incluso pueden llegar a estorbarles o requerir de atención y cuidados específicos. La curiosidad, y no solo la necesidad, es otro factor que ha llevado a algunas especies a variar comportamientos o explorar nuevos territorios. Muchos grupos de mamíferos, peces o aves, han adquirido hábitos migratorios, y con ello han colonizado muchos hábitats. Explorar nuevos territorios, provoca cambios importantes.

Entonces, parece claro que una vez que se encuentra el “diseño perfecto” según las necesidades de una especie, esa especie podría mantenerse apenas invariable durante millones de años. Sin embargo, ni siquiera las formas bien adaptadas están exentas de sufrir enfermedades, invasiones de otras especies, o cataclismos que las extingan. Casi podría decirse que las especies que viven hoy habiendo mantenido su anatomía sin apenas variaciones en el tiempo, lo han hecho por un grupo de casualidades que las han favorecido para permanecer así.

En la ilustración, un pequeño roedor observa una escena durante el Cretácico. De esta pintura deberían desaparecer los pterosaurios, los tyranosaurios, los pequeños terópodos y los saurópodos. Solo la hormiga en primer plano, el roedor y los pequeños terópodos alados que corretean por la pradera sobrevivirán a la extinción. La ilustración podréis encontrarla a gran tamaño en el núm. 3 de Pangea.

 

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