Nueva reconstrucción de los tetrapodos cambia su aspecto

Los primeros tetrápodos que se desarrollaron en la tierra vivían en hábitats de entornos de agua dulce y pantanosos hacia el final del Devónico, hace poco más de 380-360 millones de años, durante una de las grandes transiciones evolutivas de la historia de la Tierra.

La revista PLoS ONE ha publicado hoy los resultados de una investigación liderada por la doctora Laura Porro de la Universidad de Bristol (Reino Unido), que muestra la reconstrucción de un cráneo de Acanthostega gunnari, uno de estos primigenios vertebrados cuadrúpedos. El estudio demuestra que este animal y posiblemente otros similares, se parecían más a los cocodrilos modernos de lo que se pensaba anteriormente.

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Imagen: Vista lateral (A) y medial (B) de la parte derecha de MGUH -VP- 8160 (” Grace”); Vista lateral ( C) y medial (D) del lado izquierdo de MGUH -VP- 8160.

La nueva reconstrucción en 3D de el cráneo de Acanthostega, sugiere que era más alto y algo más estrecho de lo que se interpretó anteriormente. Después de pasar millones de años enterrado bajo el suelo, el cráneo había sido dañado y deformado, del mismo modo en que ha sucedido con otros cráneos de épocas similares. La doctora explica que “debido a que los primeros cráneos de tetrápodos han sido a menudo “aplastados” durante el proceso de fosilización, estos animales suelen ser reconstruidos con cabezas muy aplanadas” sin que la imagen que nos hemos formado coincida con el aspecto que haya tenido el animal en vida.

Para tratar de reconstruir el cráneo de esta especie que cuenta con numerosas piezas, los autores del estudio han aplicado alta resolución de rayos X de tomografía computarizada (TC) a varios ejemplares de Acanthostega gunnari recogidos en el este de Groenlandia.

Los investigadores encontraron que el cráneo reconstruido tuvo una región ya postorbital y una mandíbula inferior más fuertemente enganchada de lo que se pensaba. También encontraron pistas sobre reconstrucción_cráneocómo esta especie se alimentaba. El tamaño y la distribución de sus dientes y la forma de los contactos entre los huesos individuales del cráneo (llamados suturas) sugieren que Acanthostega podía haber atrapado inicialmente a sus presas en la parte delantera de sus mandíbulas, habiendo utilizado para ello sus dientes delanteros grandes y en forma de gancho de la mandíbula inferior.

El estudio de esta especie es crucial para la comprensión de la anatomía y la ecología de los primeros tetrápodos. Los investigadores planean aplicar estos métodos a otros fósiles aplastados de los primeros tetrápodos para entender mejor cómo las modificaciones de los huesos y dientes de estos primeros animales ayudaron a enfrentar los desafíos de vivir en la tierra.

En la imagen de la izquierda puede verse la reconstructon del cráneo de Acanthostega gunnari con los huesos individuales en diversos colores. El cráneo articulado con la mandíbula inferior se muestra en vista lateral derecha oblicua (A). Techo del esqueleto y el cráneo facial derecho mostrado para ilustrar la naturaleza de los contactos de suturas (B); el lado izquierdo del cráneo (caja craneana omitida) se muestra en la vista interna (C). La mandíbula inferior derecha de la vista está desplegada para ilustrar la morfología de las suturas (D).

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