Miden la temperatura corporal de los dinosaurios a través de sus huevos

Una vez más, vuelve a recordarse el debate sobre si los dinosaurios eran animales de sangre fría o caliente. El pasado junio, un paleontólogo de Estados Unidos afirmó que el corazón de los dinosaurios bombeó sangre caliente. Un año antes, un equipo de investigadores estadounidenses determinó que los dinosaurios no eran ni de sangre fría ni de sangre caliente, sino que había que incluirlos en un grupo intermedio con tiburones, atunes y tortugas marinas. Ahora, un nuevo estudio apunta a que la temperatura corporal variaba mucho entre especies.

Para ello, científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, EE.UU.) han analizado huevos de dos tipos de dinosaurios: 6 de saurópodos de cuello largo hallados en Argentina y 13 de pequeños ovirraptóridos procedentes de Mongolia. El resultado de su trabajo muestra que los “cuellilargos” tenían una temperatura corporal de unos 38ºC mientras que la otra especie tenía una temperatura más fría, de menos de 32ºC. No obstante, esta temperatura era superior a la del ambiente, por lo que Oviraptoridae podría haber sido capaz de elevar su temperatura corporal usando el calor del sol, por ejemplo, pero no podría mantenerla como hacen las aves actuales. Así, estos animales podrían haber sido más activos y enérgicos que los cocodrilos actuales durante breves períodos de tiempo. Su sangre sería intermedia (mesotérmica), ni fría ni caliente siempre. Los investigadores también señalan que otros dinosaurios eran menos activos.

El estudio, titulado “Isotopic ordering in eggshells reflects body temperatures and suggests differing thermophysiology in two Cretaceous dinosaurs”, ha sido publicado recientemente en Nature Communications. En él, se detalla el análisis químico de las cáscaras de huevos, donde era importante determinar las características de su formación, como la temperatura de la madre en el momento de la ovulación. El equipo también ha medido la temperatura de huevos de aves y reptiles para hacer la comparación pertinente, según ha informado la UCLA.

 

Estefanía Jiménez Solís

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