La muñeca de dinosaurio que propició el ala de las aves

Pasar de tener hasta nueve huesos en la muñeca a sólo cuatro es la adaptación clave para que las aves pudieran volar. Las alas de las aves modernas fueron evolucionando durante millones de años desde los primeros dinosaurios, de forma que las muñecas pasaron de ser duras y rectas a doblarse y convertirse en hiperflexibles (permitiendo que las alas se plieguen contra el cuerpo de los animales cuando no están volando).

Este es el objeto de estudio de un grupo de expertos de la Universidad de Chile que ha publicado recientemente su trabajo “New Developmental Evidence Clarifies the Evolution of Wrist Bones in the Dinosaur–Bird Transition” en la revista especializada Plos Biology.

Existe controversia entre los biólogos y paleontólogos sobre la correspondencia entre los huesos de dinosaurios y los de las muñecas de las aves. En este estudio, se analiza con detalle su evolución y se revelan varios procesos no detectados previamente como la formación del hueso semilunar tras la fusión de dos huesos de dinosaurios (confirmando la teoría que planteó Yale John Ostrom en los años 70) o la aparición de nuevo del hueso pisiforme en las aves (involucrado en el proceso de volar) tras haberse perdido en un momento dado de la evolución.

La investigación ha seguido dos líneas: el laboratorio dirigido por Alexander Vargas de la Universidad de Chile ha examinado fósiles almacenados en varias colecciones del museo a la par que han recogido nuevos datos evolutivos de siete especies de aves modernas. Además, Joao Botelho ha desarrollado una nueva técnica que permite estudiar en 3D las proteínas específicas en esqueletos embrionarios. Al combinar estos datos de fósiles y embriones, los científicos han dado un gran paso en evidenciar  cómo evolucionó la muñeca de las aves.

ala

La evolución del linaje que llevó a las aves. Botelho JF.

Estefanía Jiménez Solís

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