La endogamia predominaba entre los neandertales asturianos

Los neandertales vivían en pequeños grupos, relativamente aislados, con una baja diversidad genética, según indica un nuevo análisis de restos óseos hallados en la cueva de El Sidrón (Asturias). La alta incidencia de anomalías congénitas en la primera vértebra cervical, llamada atlas, junto con la retención de caninos de leche, se interpreta como resultado de la endogamia en el grupo de neandertales que habitó en la cueva asturiana, según un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Dichas conclusiones se suman a los datos paleogenéticos previos que perfilan el comportamiento grupal de esta especie humana extinta.

El trabajo se ha publicado en la revista PLOS ONE con el título de “Possible Further Evidence of Low Genetic Diversity in the El Sidrón (Asturias, Spain) Neandertal Group: Congenital Clefts of the Atlas”. Las anomalías congénitas han sido halladas en dos de los tres atlas recuperados en el yacimiento de un grupo compuesto por un total de 13 neandertales. El atlas forma un anillo de hueso donde descansa el cráneo y los investigadores han encontrado anomalías relacionadas con el cierre de los arcos en la parte posterior (presentes en los humanos modernos con una frecuencia de 0,73% a 3,84%) y en la parte anterior (todavía más infrecuente, de 0,087% a 0,1%).

¿Cómo se explica la presencia de dos de estas anomalías congénitas de baja frecuencia en un grupo neandertal tan reducido? “Hay tres posibles explicaciones”, según señala Antonio Rosas, uno de los responsables del estudio. La primera es que ésta anomalía congénita tenga una base genética y la alta frecuencia indique que estos dos individuos neandertales son familiares. Esta interpretación casa con los estudios genéticos realizados en El Sidrón, en los que se deducen relaciones de parientes entre los individuos del grupo, según informa el CSIC.

La segunda explicación se superpone a la primera, y apunta a la endogamia. Precisamente, el escenario demográfico dibujado para los humanos del Pleistoceno consiste en grupos de pequeño tamaño y dispersos, lo que favorecería el emparejamiento dentro del mismo grupo y, a largo plazo, dentro de la misma familia. La endogamia puede generar un aumento en la frecuencia de pequeñas variantes y anomalías congénitas del esqueleto.

Una tercera explicación vincula posibles deficiencias congénitas (por ejemplo, defectos en el cierre del tubo neural) con condiciones ambientales adversas durante los periodos tempranos de gestación, como tener una alimentación deficiente de algunos nutrientes. Aunque la acumulación de datos genéticos y osteológicos señala un escenario demográfico de endogamia, la contrastación de esta hipótesis solo vendrá de nuevos estudios de restos neandertales, según concluyen los investigadores.

Estefanía Jiménez Solís

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