Adiós a la datación del carbono 14. Dejará de ser fiable por el calentamiento global

Desde la década de 1940 los científicos han utilizado la datación por carbono para determinar la edad de los fósiles. La técnica se utiliza en campos como la arqueología, la paleontología, la geología y la ecología, utilizando el isótopo carbono-14 (14C) para determinar la edad de artefactos orgánicos de hasta unos 50.000 años de antigüedad.

Sin embargo el calentamiento global podría alterar este sistema de medición hasta el punto de volverlo inservible en las próximas décadas. A esta conclusión ha llegado Heather Graven, profesora de Física Climática y Observación de la Tierra del Imperial College de Londres. El estudio, publicado este mes en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, avecina que la datación por carbono como la conocemos hoy en día ya no será fiable en el año 2030 debido a la gran cantidad de dióxido de carbono que habrá en la atmósfera, que hará que el nuevo material orgánico parezca tener distinta antigüedad en base a los modelos de carbono de hoy.

Para el año 2100, la atmósfera tendrá una edad radiocarbónica “equivocada”, pues mostrará que tiene 2.000 años de antigüedad. Esta paradoja temporal se deberá a las constantes emisiones de combustibles fósiles que están sesgando la polucioncarbono14-2proporción de carbono que los científicos utilizan para determinar la edad de un objeto. Así, en la actualidad, ya se está diluyendo la fracción de dióxido de carbono en la atmósfera que contiene radiocarbono, haciendo que la atmósfera actual parecezca como si tuviera una edad ligeramente anterior, pues el radiocarbono perdido por la desintegración radiactiva que ocurre con el tiempo ya se está presenciando.  Las implicaciones de esta previsión harán poco fiable la distinción entre los nuevos materiales y los fósiles que tengan cientos o miles de años de antigüedad.

Las conclusiones están extraídas teniendo en cuenta “las actuales tendencias de las emisiones, la emisión impulsada por combustibles fósiles que envejecen artificialmente la atmósfera”. Según ha explicado Graven  “es probable que se produzca mucho más rápido y con una magnitud mayor de la esperada”.

Este hallazgo tiene implicaciones importantes para muchas aplicaciones de radiocarbono en varios campos y sin duda alerta sobre una futura desaparición de la medición que revolucionó la arqueología y la paleontología el siglo pasado, y que llevó a Willard Libby a ganar el Premio Nobel por el hallazgo.

Antonio Gutierrez

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