Jurassic Park pierde a John Hammond. En Pangea nos preguntamos si es hoy posible devolver la vida a animales extintos

 TRAS EL FALLECIMIENTO DEL ACTOR QUE ENCARNÓ AL MEMORABLE JOHN HAMMOND, ANALIZAMOS A ESTE PERSONAJE Y NOS PREGUNTAMOS SI LA CIENCIA QUE CREÓ EL PARQUE, REVIVIENDO DINOSAURIOS, ESTARÍA HOY EN CONDICIONES DE RECREAR ESTA FANTASÍA

Los fieles seguidores del cine de aventuras y ciencia ficción, hemos perdido esta semana a uno de los más memorables personajes creados por Michael Crichton: el excéntrico John Hammond, ideólogo del costosísimo y sorprendente parque temático de dinosaurios Jurassic Park. El actor que le dio vida, Richard Samuel Attenborough (oscarizado por su impecable dirección en la película Gandhi), ha fallecido a la edad de 90 años, dejándonos en  el recuerdo aquella inolvidable actuación.

La película, estrenada en 1993, proponía una inquietante cuestión: El avance en la ciencia, sin límites ni control, podría traer consecuencias tan paradójicas como peligrosas. John Hammond, gerente de InGen, avanzaba en su proyecto de revivir criaturas extintas en una isla, y lo estaba intentando con nada menos que dinosaurios. Para revivir estas especies tan antiguas, sus científicos extraían ADN de la sangre de mosquitos prehistóricos fosilizados en ámbar después de picar a dinosaurios. Veintiún años después del estreno de Jurassic Park, nos preguntamos si esto sería posible hoy en día.

La clonación de especies vivas es un hecho. La ciencia anunció al mundo en 1996 que había sido capaz de crear a la oveja Dolly, “copiando” a una oveja ya desarrollada. A partir de ese momento, la ciencia ha clonado centenares de animales y ha perfeccionado su método. Hoy en día existen rebaños enteros de animales clonados en granjas.

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Pero, ¿se podría revivir a un ser extinguido a partir de la clonación? Podría hacerse, y de hecho, científicos rusos han anunciado este año que están muy cerca de clonar el primer Mamut. Basta con secuenciar el ADN del animal a clonar. Sin embargo, la gestación debería producirse en el vientre de una especie viva, y esto complicaría las cosas. Para el mamut, la opción más evidente es emplear a una hembra de elefante, pero no está claro que el cuerpo acepte el embrión en un primer momento.

¿Y qué sucede con animales extinguidos muchos millones de años atrás, como los dinosaurios? En este caso, los científicos no lo ven nada fácil, y la mayoría lo descarta sin dudar, como la profesora Mary Higby Schweitzer, de la North Carolina State University, a quien Pangea planteó estas cuestiones en el primer número.  Los restos fósiles tan antiguos no conservan una secuencia completa de su ADN y por tanto, no se podría conseguir.

APATOSARIOSin embargo, nuestro peculiar Hammond en Jurassic Park ya se enfrentó a este vacío, y sus científicos lo resolvieron “cortando y pegando” secuencias genéticas de especies vivas similares. En esta fantasía, optaron por extraer ADN de anfibios, aunque si tuviese que intentarse hoy en día, lo más probable es que usaran aves de aspecto primitivo.

Indudablemente, la clonación de un dinosaurio está en la imaginación colectiva como un deseo, y aunque los científicos actuales lo descartan, los amantes de los dinosaurios no dejamos de soñar con esta posibilidad. Es por ello que no hace mucho se filtró en las redes sociales la imagen de “Spot”, un supuesto apatosaurio clonado gracias a científicos de la Universidad de Liverpool. Esta imagen (izquierda) dio la vuelta al mundo, avivando este deseo. En realidad, se trataba de un montaje, pero el alcance que tuvo demostró el gran interés general en este tema.

Entonces, si no es posible clonar un dinosaurio, ¿qué otras opciones les quedan a los científicos para poder revivirlos? Jack Horner, el paleontólogo que inspiró el personaje de Alan Grant en Jurassic Park, cree que sería más factible recrear un dinosaurio utilizando otra vía alternativa. Este investigador defiende que sería posible intervenir a un embrión de un ave actual mientras se está gestando, para frenar el desarrollo de su memoria evolutiva, y que mantenga aspectos primitivos, como la larga cola o un pico dentado antes de que su desarrollo lo elimine. Parece ser, que todos los embriones de animales conservan la información genética de sus estados más primitivos, y que en su desarrollo lo sustituyen por nuevas características. ¿Y qué animal emplearía Jack Horner para lograr recrear un dinosaurio? Ni más ni menos que una gallina. En la actualidad, se está insistiendo mucho en que las gallinas y los dinosaurios como el Tyrannosaurus rex, tienen un pasado común, y que estudiando genéticamente a estas simpáticas compañeras de nuestras granjas, se podría retroceder hasta reconstruir a un dinosaurio. Pero, aunque se logre crear una gallina con aspecto primitivo, faltaría mucho para recrear a uno de los grandes dinosaurio conocidos.

Como vemos, los científicos están encontrando nuevas pistas para traer de vuelta al mundo a estos seres extinguidos y poder ver al fin el aspecto real que tenían, su pigmentación, su olor y su comportamiento. ¿Será alguna vez el mundo testigo de esta maravilla? Para el soñador solo hay una respuesta. Para el científico, solo un largo camino por delante.

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