Identificado el “eslabón perdido” entre los dinosaurios herbívoros y carnívoros

Hasta ahora la ciencia paleontológica había identificado a los primeros dinosaurios como carnívoros bípedos de pequeño tamaño, que en algún momento habían evolucionado generando también las formas herbívoras. Sin embargo, no se habían podido identificar especímenes en transición entre los dinosaurios herbívoros y los carnívoros.

Ha sido un minucioso estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge y el Museo de Historia Natural lo que ha permitido descubrir al fin este “eslabón perdido”.  Para ello, se han analizado más de 450 características anatómicas de los primeros dinosaurios y se ha concluido que chilesaurus diegosuarezi, el dinosaurio nombrado en 2015, cubre la brecha entre dos de los principales grupos de dinosaurios.

Chilesaurus era un dinosaurio peculiar, un herbívoro del Jurásico Superior que aunaba características de ambos grupos, como una cabeza similar a la de un carnívoro pero con dientes planos para moler vegetales. En un primer momento, tal como informamos en Pangea, se ubicó a este dinosaurio en el grupo theropoda, un grupo que incluye al Tyrannosaurus rex. Investigaciones posteriores sugieren que en realidad fue un miembro muy temprano del grupo ornithischia, que incluye a dinosaurios como el Triceratops. Esta nueva ubicación de Chilesaurus tiene implicaciones importantes para comprender los orígenes de este grupo. A pesar de que este dinosaurio poseía una estructura de cadera similar a la de un pájaro, un rasgo característico de este grupo, no tenía un pico similar a las aves. Esto sugiere que  el intestino evolucionó primero, y las mandíbulas evolucionaron más tarde. Este cambio de dieta, probablemente por necesidad, debió resultar más ventajoso para los dinosaurios que lo asumieron, especializándolos poco a poco hasta tener las características físicas adaptadas a su nuevo modo de vida.

“Chilesaurus es uno de los dinosaurios más desconcertantes e intrigantes jamás descubiertos. Su extraña mezcla de características lo coloca en una posición clave en la evolución de los dinosaurios y ayuda a mostrar cómo algunas de las divisiones realmente grandes entre los grupos principales podrían haber surgido”, explica el coautor de la investigación, el profesor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural.

Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Biology Letters, en la que se puede ver que este equipo asume que los ornistiquios y los terópodos evolucionaron a partir de un antepasado común, volcando así más de un siglo de teoría sobre la historia evolutiva de los dinosaurios.

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