La ruptura de un colosal iceberg expone un ecosistema antiguo y misterioso

Una nueva plataforma de billones de toneladas de hielo se ha desprendido de la Antártida, adentrándose en el Océano Austral. A pesar de las implicaciones geoambientales que lleva consigo el desprendimiento de uno de los icebergs más grandes jamás registrado, este desprendimiento ha dejado a la vista un nuevo ecosistema al que nunca antes se había tenido acceso, pues quedaba escondido justo debajo. Ahora, mientras el témpano de hielo comienza su viaje rumbo norte, deshaciéndose lentamente, detrás de él queda un ecosistema antiguo y desconocido que reaparece de entre las sombras a condiciones marinas abiertas.

El desprendimiento del iceberg, conocido como A68, ha dejado un área expuesta de 5.818 km 2 que lleva sin ver la luz del Sol cerca de 120.000 años, según los cálculos de los biólogos del centro British Antarctic Survey (BAS). Los científicos consideran la zona un auténtico tesoro, y por ello un acuerdo internacional da protección especial a este área limítrofe de la plataforma Larsen C, designada ya como un Área Especial de Estudio Científico. Investigadores del Instituto Británico para la Investigación Polar y Marítima; del Instituto de Investigación Polar y Marino de Alemania; y del Instituto Coreano de Investigación Polar, llevarán a cabo expediciones biológicas al área expuesta. Según informa Nature News, alcanzarán la zona en 2019, cuando sea seguro navegar allí. Nos mantendremos expectantes ante los descubrimientos que nos ofrezca la fría región austral.

larsenc

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