Hallan tres nuevas especies de crustáceos en el ámbar cretácico de Álava

El ámbar de Álava ha proporcionado nuevos datos sobre la ecología de los bosques de coníferas resiníferas que se desarrollaron en la actual Península Ibérica durante el período Cretácico (hace unos 105 millones de años). Recientemente, se ha realizado el estudio de 18 crustáceos peculiares, de pequeño tamaño, y se han descubierto tres nuevas especies. Los resultados han sido publicados en la última edición de la revista Journal of Systematic Palaeontology.

Participan en dicho estudio los investigadores Alba Sánchez-García y Xavier Delclòs, del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universitat de Barcelona; Enrique Peñalver, del Museo Geominero del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), y Ricardo Pérez de la Fuente, de la Universidad de Harvard.

El ámbar procedente de los yacimientos del Cretácico Inferior de España ha proporcionado, en los últimos años, importantes novedades en el campo de la paleobiología de artrópodos. Los nuevos fósiles estudiados procedentes del yacimiento de Peñaferrada pertenecen a crustáceos tanaidáceos (suborden Tanaidomorpha), de menos de un milímetro y medio de longitud corporal, los cuales podrían asemejarse a diminutas gambas, aunque pertenecen a otro grupo distinto de crustáceos. Se conocen unas 1.200 especies actuales, pero es un grupo extremadamente raro en el registro fósil mundial. Sólo los depósitos de Archingeay-Les Noulliers, La Buzine, La Garnache y Fortou, en Francia, muestran fósiles de este tipo preservados en ámbar cretácico.

En el artículo, titulado “A rich and diverse tanaidomorphan (Crustacea: Tanaidacea) assemblage associated with Early Cretaceous resin-producing forests in North Iberia: palaeobiological implications”, se describen dos nuevos géneros y tres nuevas especies. En opinión de los autores, estos pequeños crustáceos fueron muy abundantes y diversos en la antigua Península Ibérica, por entonces una isla. En la actualidad, estos crustáceos son típicamente marinos y sólo algunas especies viven en charcas de agua dulce o salobre cerca del mar.

Encontrar tantos fósiles considerados marinos en ámbar originado en bosques de coníferas llamó poderosamente la atención de los investigadores. El hecho de que aparezcan preservados dentro de las piezas de ámbar junto a ejemplares de artrópodos típicos del suelo de los bosques indica que vivirían en el suelo muy húmedo y que, por tanto, serían habitantes de la hojarasca, como ocurre en la actualidad con algunos crustáceos de otros grupos, según los autores. Este hallazgo aporta información relevante para los estudios evolutivos y sobre la adaptación a diferentes hábitats de los organismos a lo largo de la historia de la vida.

El yacimiento de ámbar de Álava es un referente a nivel mundial para desentrañar los misterios de la evolución de los artrópodos y conocer cómo eran los ecosistemas boscosos del Mesozoico. El estudio se enmarca dentro de las investigaciones del grupo AMBARES (Ámbares de España) y ha sido posible gracias a la colaboración del Museo de Ciencias Naturales de Álava y a la financiación por fondos gubernamentales autonómicos y españoles.

Estefanía Jiménez Solís

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