Hallan el primer dinosaurio “anfibio” del mundo

Después de que Nizar Ibrahim y Paul Sereno sorprendieran al mundo al reinterpretar el verdadero aspecto del Spinosaurus, ahora un nuevo descubrimiento demuestra que tal vez no era tan extraña la adaptación de los dinosaurios al medio acuático, que durante tantos años se creyó ajeno a sus hábitos.

El conocido comerciante de fósiles François Escuillie localizó el fósil de esta extraña criatura que había sido desentarrado y vendido en el mercado negro y lo entregó a Pascal Godefroit, paleontólogo del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, quien alertó a Andrea Cau, coautor del estudio y quien bautizó al nuevo dinosaurio como Halszkaraptor escuilliei.

El fósil se perfiló rápidamente como uno de los más extraordinarios hallado jamás, tan diferente a los demás, que en un principio se pensó que se trataba de un montaje. “Lo que es muy especial es que se ve muy extraño. No se parece a ningún otro dinosaurio que conozcamos hasta ahora”, comenta el paleontólogo Vincent Fernández, del Centro Europeo de Radiación Sincrotrón en Grenoble, Francia, coautor del estudio junto con Andrea Cau, paleontólogo de vertebrados en el Museo Geológico y Paleontológico de Bolonia, Italia.

El ejemplar, pariente cercano del velociraptor y que se clasifica en el suborden de los terópodos, pertenece a una especie nunca antes vista que vivió entre hace 75 millones y 71 millones de años en lo que ahora es Mongolia. Su aspecto es muy similar al de un cisne con patas y cola muy largas, y se cree que pudo haber nadado de manera similar a como los hacen los pingüinos actuales, ayudado por sus aletas. Del mismo modo, caminaría por tierra con las patas palmeadas, como los anseriformes actuales. Sus dientes pequeños aparecen curvados hacia atrás como los de un cocodrilo, lo que le permitía atrapar peces pequeños, y su pico lo ayudaría a navegar a través de las aguas de los ríos.

“Cuando sumamos todas las [características] muestra que se trataba de un animal anfibio: podía correr en tierra, ya que imaginamos a los dinosaurios corriendo y, además, podía entrar al agua”, explica Fernández.

Algunos científicos, sin embargo, todavía no se han convencido de su autenticidad. “Es un fósil impresionante”, ha comentado Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo “Solo tengo algunas dudas persistentes sobre si todo es un verdadero esqueleto […] Lo que despierta mi curiosidad es que el cuerpo realmente se parece a un dromaeosaurio, un dinosaurio raptor, y la cabeza realmente se ve como un alvarezsaurio, ese es otro tipo de dinosaurio pequeño”.

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