Hallada la cabeza del mayor enigma de la evolución

Durante el período Cámbrico, hace aproximadamente entre 541 y 485 millones de años, se produjo la primera gran explosión de vida en la Tierra. En aquél entonces proliferaron los organismos marinos, y entre ellos, el más maravilloso fue un ancestro de los actuales gusanos de terciopelo, llamado Hallucigenia, o “alucinación”, pues los paleontólogos no daban crédito a lo que veían.

Este pequeño fósil fue descubierto en 1909 en el yacimiento de Burgess Shale, al suroeste de Canadá. Su extraña morfología y la ausencia de la cabeza provocaron un error en su reconstrucción y hasta ahora se había mostrado al mundo del revés, con la cabeza en la dirección equivocada, las espinas hacia abajo y unas extrañas hileras dorsales en el lomo, que han resultado ahora ser las patas.

Hallucigenia

Han sido Martin Smith, de la Universidad de Cambridge, y Jean-Bernard Caron, del Museo Real de Ontario, quienes han presentado hace unos días en la revista Nature su reinterpretación del animal gracias al hallazgo de su cabeza.

Hallucigenia tenía una cabeza alargada con un par de ojos dorsales. Presentaba también elementos circumorales y dientes en la faringe, o extremo anterior de su tubo digestivo, característica que le ubica definitivamente como un lobópodo del Cámbrico, resultando estar próximo al muy buscado ancestro de todos los ecdisozoos (insectos, arácnidos, crustáceos, gusanos nematodos y otros). Con ello, la historia paleontológica de Hallucigenia está íntimamente ligada a uno de los mayores enigmas de la teoría de la evolución, como suele suceder con los fósiles del Cámbrico, que son esenciales para entender no sólo el origen de los animales, sino también su evolución inicial, su diversificación y sus asombrosas innovaciones.

Jose Manuel González

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