Cómo una gallina, unas semillas y rayos X emulan la creación de huellas de dinosaurios

Semillas de amapola, rayos X y una gallina de Guinea. Esto es todo lo necesario para recrear en vídeo cómo los dinosaurios caminaban y dejaron las huellas que ahora estudiamos. No obstante, la creación y conservación de una icnita no es algo sencillo. Implica la interacción entre un pie y un sustrato, el cual puede ser duro y plano o poroso y movedizo, como la arena, el barro, la arcilla o la nieve. Las huellas dejadas sobre estos materiales tienen más posibilidades de ser preservadas durante largos períodos, pero también son más complejas que las realizadas sobre una superficie más consistente porque a menudo implican movimientos de tracción y hundimiento. No se trata únicamente de pisar.

En un estudio publicado ayer en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una pareja de científicos han elaborado un vídeo (de rayos X, XROMM) de una gallina de Guinea (o pintada) caminando sobre semillas de amapola para crear un detallado modelo en 3D de cómo se crean las huellas. Esperan que este modelo permita a los investigadores profundizar todavía más en la información contenida en las icnitas de los dinosaurios y así entender cómo se movían estos animales.

Peter Falkingham, investigador del Royal Veterinary College in London y uno de los autores del estudio, explica que eligieron un ave porque estos animales son descendientes directos de los dinosaurios, pero el hecho de haber escogido a una gallina de Guinea fue únicamente por caber en la máquina de rayos X y tenerlas a mano. Usaron semillas de amapolas porque se comportan como arena seca, pero son menos densas y es más sencillo ver a través de ellas en los rayos X.

En el estudio “The birth of a dinosaur footprint: Subsurface 3D motion reconstruction and discrete element simulation reveal track ontogeny”,  los responsables se dieron cuenta de que en la superficie las huellas eran más complicadas de interpretar, pero la impronta del pie del animal era más clara a dos centímetros bajo la superficie. Además, la pata del ave se hundió en las semillas unos cinco centímetros..

Aunque todavía tienen que hacer más pruebas, ya han encontrado similitudes entre los rastros dejados por esta gallina y las creadas por el dinosaurio jurásico Anomoepus. 

Estefanía Jiménez Solís

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