Evolución: Nuestros cerebros están disminuyendo su tamaño

Todos nosotros hemos crecido aprendiendo que el cerebro de nuestros ancestros fue menor que el nuestro, y que poco a poco, según las poblaciones de homínidos desaparecían y daban paso a otras nuevas, éste se iba agrandando y haciéndose más complejo. Sin embargo, parece que desde que el Homo sapiens tomó el relevo como el homínido con mayor capacidad craneal, el tamaño de nuestro cerebro se estancó, y ahora incluso está disminuyendo.

Desde hace 20.000 años, nuestro cerebro parece haber experimentado un retroceso paulatino en su tamaño. Los científicos han encontrado esta evidencia en los restos fósiles que estudian. Hasta la llegada del trabajo con metales, los hombres prehistóricos aumentaron sus cerebros, para después dejar de hacerlo. En CienciaXplora auguran que dentro de otros 20.000 años, si la tendencia continúa, nuestro tamaño cerebral será equiparable al del Homo erectus, que vivió hace unos 500.000 años. ¿Supone esto una pérdida de facultades?

«Nuestros cerebros llevan 20.000 años haciéndose más pequeños, pero no hay que alarmarse: no estamos perdiendo facultades. Simplemente evolucionamos para ganar eficacia». El tamaño de nuestro cerebro está más ligado a la proporción de nuestro cuerpo que al buen o mal uso que hagamos de él.

Un cerebro requiere de un gran coste de energía. Por ello, tiende a perder volumen para evitar un gasto innecesario. Esto explica que la mayoría de animales tengan tamaños muy reducidos de cerebro, y que aún así, puedan gestionar perfectamente las habilidades necesarias para la supervivencia.

El antropólogo John Hawks explica que el volumen medio del cerebro humano masculino ha perdido el tamaño de una pelota de tenis en los últimos 20.000 años. Esto se debe principalmente a que nuestro tamaño general se ha reducido. La grasa que era homo erectusnecesaria para mantener la temperatura durante la glaciación, se redujo al aumentar la temperatura. El control de cuerpos proporcionalmente más reducidos requiere un «centro de control» de menor tamaño. Es el cociente de encefalización. La reducción corporal también estrechó las caderas en las mujeres, hecho que ha forzado a los bebés a adaptar el tamaño de su cráneo al espacio que tienen. La evolución ha ido modelando sus cabezas y ello incluye también al cerebro.

Parece que la vida de los animales domésticos también ha reducido sus tamaños cerebrales respecto de sus congéneres salvajes. La necesidad de cazar, defenderse y mantenerse en constante vigilancia ha hecho que sus cerebros necesiten tamaños mayores. En nuestro caso, nos hemos adaptado a un modo de vida más seguro, lo que ha hecho que no necesitemos desarrollar ciertas facultades, pero sí otras, por ello nuestro centro nervioso encefálico es cada vez mejor. Este hecho hace que nos adaptemos mejor a los cambios, de modo que no todo se pierde en el camino que andamos.

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