El Stegosaurus que “apuñaló” a un Allosaurus

¿Eran los grandes dinosaurios carnívoros depredadores activos o carroñeros oportunistas? Si aceptamos el primer supuesto, deberíamos poder encontrar en el registro fósil heridas en los carnívoros que se pudieran atribuir a los cuernos o espinas de los herbívoros con quienes convivían. Y es lo que ha sucedido con un Allosaurus adulto de la Formación Morrison del condado de Albany, Wyomin, en el Jurásico Tardío.

La investigación hecha por el equipo liderado por el paleontólogo Robert Bakker, del Museo de Ciencias Naturales de Houston (E.E.U.U.), muestra un corte en forma de cono iniciado en el pubis del Allosaurus, que causó una infección masiva que se extendió por los órganos reproductivos, los intestinos adjyacentes y los músculos del muslo. La falta de cicatrización en la herida indica que el Allosaurus murió a consecuencia del enfrentamiento.

El tamaño y la forma de la herida coinciden con las espinas de la cola de especímenes de Stegosaurus excavados en el mismo estrato. Pero ¿cómo pudo el herbívoro crear una herida así? En posición normal, las espinas finales de la cola de estos dinosaurios apuntan hacia el exterior y hacia atrás. Para dar un golpe vertical, el Stegosaurus tuvo que torcer la punta de la cola. La mayor parte de las colas de los dinosaurios se volvían más rígidas hacia el final, pero los Stegosaurus tenían grandes músculos en la base, y articulaciones en el extremo que permitían una notable flexibilidad. Estos herbívoros contaban con una sofisticada arma de ataque con un control muscular preciso que otorgaba potencia hasta el final.

A menudo los grandes herbívoros son considerados por todos como animales pacíficos e incluso algo torpes, pero también se defienden de sus atacantes utilizando su armamento, y pueden dañarles gravemente acortándoles la vida. Este ha sido el caso de un Stegosaurus que fue un luchador hábil y letal durante el Jurásico. Ahora, gracias al equipo que ha investigado la infección masiva que consumió el hueso del Allosaurus, tenemos nuevas evidencias de interacción entre dinosaurios y podemos conocer mejor su comportamiento.

Esta investigación se presentó en octubre de 2014, en el GSA Annual Meeting in Vancouver, British Columbia.

Jose Manuel González

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