El rápido crecimiento de los letales caninos en los dientes de sable

El felino prehistórico Smilodon fatalis, que habitó América hasta extinguirse hace unos 10.000 años, es conocido por todos por sus característicos caninos superiores. Ahora, gracias a un nuevo estudio publicado en la revista PLoS ONE, sabemos que estos importantes dientes aparecían relativamente tarde en el crecimiento del animal si se compara con los grandes felinos modernos, pero crecían a una tasa que casi duplicaba a la de sus parientes vivos.

Los colmillos salientes superiores de estos depredadores podían llegar a medir hasta 18 cm. de largo, pero poco se conocía de las etapas claves de su crecimiento. “El tiempo de desarrollo es fundamental para muchos aspectos de la ecología de los vertebrados y de su evolución” explica el Dr. Robert Feranec del Museo del Estado de Nueva York, y coautor del estudio. “Para las especies extintas, por lo general sólo podemos determinar la secuencia relativa de eventos de desarrollo.”

Los cambios que se producen en el desarrollo de cada especie influyen significativamente en su modo de vida. Así, desarrollar “tardíamente” el arma más característica, podía tener efectos importantes en la capacidad de caza, y podía significar cambios en el crecimiento de otros aspectos del organismo que desarrollaban características adultas hasta tener el aspecto final de los dientes de sable. El tiempo que los dientedesable2Smilodon tardaban en hacer crecer sus armas era “especialmente crucial para la comprensión de los depredadores dientes de sable” añadió el coautor del estudio, el Dr. Jack Tseng del Museo Americano de Historia Natural.

Los científicos, a partir de los dientes recuperados del Rancho La Brea en Los Ángeles, han estimado que la dentición permanente de los dientes de sable se desarrollaba totalmente en un 14 a 22 meses, con la excepción de los caninos superiores, que no crecían completamente hasta los 3 años de edad. La tasa de crecimiento era sin embargo muy rápida: 6 mm por mes, el doble de la tasa de crecimiento de los dientes del león africano. “A pesar de tener caninos que eran más del doble de los del león, no requerían el doble de tiempo para desarrollarse”, dijo el primer autor del estudio Dr. Aleksander Wysocki, de la Universidad de Clemson.

Los paleontólogos sugieren que la técnica utilizada en el estudio, que combina datos de los análisis de isótopos de oxígeno, tomografías micro-computarizadas y otros datos provenientes de estudios previos, se podría aplicar a una variedad de especies extintas para entender mejor su crecimiento. Por ejemplo, sería interesante estudiar los colmillos de elefantes extintos o de mamíferos marinos.

Jose Manuel González

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