El origen del “falso pulgar” de los osos panda

Los osos panda son conocidos por alimentarse de bambú. Para conseguir este alimento, estos osos (tanto el panda gigante como el rojo) presentan una estructura icónica desde el punto de vista evolutivo: un “falso pulgar”, un sexto dedo con el que agarran las ramas. Un equipo internacional de paleontólogos ha estudiado el origen de esta adaptación anatómica basándose en el estudio de los restos fósiles del Indarctos arctoides, una especie de oso del Mioceno que muestra la primera evidencia de la capacidad prensil de este grupo de mamíferos carnívoros.

El equipo concluye que el uso de esta estructura que presentan las dos especies de panda actuales se puede explicar como un fenómeno de “exaptación convergente”, cuando un carácter primitivo permitió que, de manera independiente, las dos especies se especializaran en el bambú como única fuente de alimento. Así se detalla en la investigación “Tracing the origin of the panda’s thumb”, publicada en The Science of Nature

La función locomotora del dedo se sustituyó por la de alimentación. MNCN-CSIC

La función locomotora del dedo se sustituyó por la de alimentación. MNCN-CSIC

El pulgar estaba presente en el ancestro común y la capacidad de procesar el bambú sería la nueva función. Comer hojas de bambú evitó la competencia por los recursos alimenticios con otras especies más generalistas. Los investigadores han estudiado el origen de esta estructura a partir de fósiles de Indarctos arctoides hallados en el Cerro de los Batallones (Madrid) y que tienen una antigüedad de unos 9 millones de años. El estudio concluye que este falso pulgar, ya estaba bien desarrollado en los miembros más antiguos de los ailuropodinos, grupo al que pertenece el panda gigante actual y también el Indarctos arctoides.

El pulgar no es anatómicamente un dedo sino que está constituido por un hueso llamado sesamoideo radial que, en muchos carnívoros, es sólo un pequeño componente de la muñeca. En el panda rojo y, sobre todo, en el panda gigante, este hueso es casi tan largo como los huesos metapodiales de los verdaderos dedos y pueden hacer un movimiento de pinza gracias al complejo músculo esquelético que presentan.

A medida que las especies de oso fueron aumentando de tamaño en el pasado y el dedo perdió su función locomotora, el sesamoideo se fue haciendo pequeño en todas las especies de carnívoros de vida terrestre, excepto en aquellas que lo empezaron a utilizar para alimentarse de plantas, como es el caso de los antepasados del panda gigante.

En esta investigación han participado científicos del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-­CSIC), el Instituto de Geociencias IGEO (CSIC, UCM), la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Málaga, la Universidad Estatal Península de Santa Elena (Ecuador), la Universidad de Valencia y el Museo Argentino de Ciencias Naturales.

El “falso pulgar” contra los creacionistas

El biólogo evolutivo, paleontólogo y divulgador científico Stephen Jay Gould presentaba (en una obra de 1980 llamada “El pulgar del panda”) esta estructura como un ejemplo en contra de los que defendían el creacionismo y las teorías del diseño inteligente sobre la aparición y evolución de las especies. Argumentaba que, si bien el ojo de los mamíferos es una estructura tan perfecta que puede hacer pensar algunos que hay un “diseñador” detrás, el pulgar del panda no deja de ser una muestra de una “imperfección”, donde una estructura cambia su función por otra de una forma más o menos torpe. Según Gould, el pulgar del panda era la evidencia de que no había un creador.

Estefanía Jiménez Solís

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