Los dinosaurios del Jurásico tenían complejos instintos maternales

Durante muchos años se ha investigado el instinto maternal de los dinosaurios, y se ha hecho a partir de los restos de nidificaciones fosilizadas. Al final de la era de los dinosaurios es donde más encontramos el instinto maternal (véase el Oviraptor que cubría con sus brazos los huevos, o el Maiasaura cuidando a sus crías). Sin embargo, de etapas anteriores no había evidencias. Hasta el descubrimiento del conjunto de nidos fosilizados más antiguo, hallado en Sudáfrica.

Remontémonos al año 2012, momento en el que un grupo de investigadores descubrió que dinosaurios herbívoros de hace 190 millones de años ya presentaban complejos instintos maternales similares a los de aves o reptiles modernos. Ante los investigadores había un yacimiento asombroso: Una extensión de nidos comunitarios de Massopondylus compartidos generación tras generación, y junto a los huevos fosilizados, huellas de pies y manos que dejaron en el barro algunas de las crías antes de ser bípedas, que, según rompían la cáscara del huevo, empezaban a caminar a cuatro patas por la “guardería”. El profesor Robert Reisz, de la Universidad de Toronto, afirmó por los distintos tamaños encontrados, que los Massospondylus permanecían en el nido por lo menos hasta que duplicaban su tamaño. Esto implica un cuidado continuo de los progenitores y una atención de todo el grupo.Massospondylus

Según explicó el profesor, el comportamiento de esos primitivos dinosaurios sería muy similar al nacer al de algunas especies modernas de aves o reptiles. Sin embargo, y sorprendentemente, aunque la evidencia mostraba que los huevos estaban puestos como en las aves (en una sola capa) los Massopondylus “no se sentaban encima de los huevos, como hacen las aves”, según explicó el  propio profesor a EFE. “Por primera vez estos dos elementos están separados: poner huevos en una sola capa y sentarse encima de ellos no están relacionados, evolucionaron de forma separada”.

El yacimiento sudafricano se ha convertido en un increíble diario del proceso reproductivo de los dinosaurios gracias a la colección de huevos y embriones que contiene. Hay embriones juveniles, otros más avanzados y también alguno recién salido del huevo. Al margen del conocimiento sobre maternidad y cuidado de las crías, se ha conseguido una gran cantidad de material embrionario que ha permitido iniciar el estudio de algo nuevo: la “embriología de dinosaurios”, es decir, ver cómo los animales crecen en el interior del huevo.

El estudio,  divulgado en la revista médica “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS), recogió estas conclusiones a partir de los restos de lo que hoy es el Parque Nacional Golden Gate Highlands de Sudáfrica. Esta gran aportación a la ciencia ha permitido saber más de los esquivos dinosaurios: ver cómo se gestaban, cambiaban y se criaban, que es algo apasionante.

Jose Manuel González

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