Desterrando la injusta reputación del Dodo. Era más listo de lo que se cree

El dodo o dronte fue un ave columbiforme no voladora de tamaño medio que vivió en Isla Muricio y que tuvo un trágico final causado por la intervención humana.

Corría el siglo XVI cuando los hombres arribaron a esta isla del Océano Índico y descubrieron este ave de caminar torpe, patas robustas y pico ganchudo, que además, no temía al hombre a quien no conocía, y se dejaba capturar dócilmente. Los Portugueses no tardaron en llamarlo “doudo”, que no es más que “bobo” o “estúpido”. Y no fueron los únicos en propinarle un nombre injusto, los neerlandeses también lo llamaron “walghvogel” esto es  “ave repugnante” o “pavo nauseabundo”. Tardó el hombre poco más de un siglo en aniquilar esta especie y llevarla a su extinción.

Ahora, un estudio publicado en la revista Zoological Journal of the Linnean Society, sugiere que el dodo, en lugar de ser un ave estúpida, contaba al menos con la misma inteligencia que los demás miembros de la familia de los Columbiformes, como la paloma. La paleontóloga Eugenia Gold de la Universidad de Stony Brook, Nueva York, nos recuerda que “las palomas fueron entrenadas como portadoras de mensajes durante las guerras mundiales” y por tanto, son aves con una inteligencia razonablemente alta.

Los científicos analizaron el cráneo de un dodo conservado en el Museo de Historia Natural de Londres y descubrieron que el tamaño de su cerebro no era inusualmente pequeño, sino que correspondía a su tamaño corporal. El estudio, además, destaca en el dodo un sentido del olfato superior al de la mayoría de las aves, con el que probablemente olfateaba la fruta madura para comer.

Entonces, ¿por qué este ave pacífica, confiada e inteligente fue convertida en símbolo de estupidez? El paleontólogo Mark Norell, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, da las claves de esta injusta reputación: “Tenía un nombre pegadizo, una apariencia ridícula, no era volador, y debido a su falta de miedo hacia los humanos, probablemente debido a su hábitat aislado, fue presa fácil: los rasgos que fácilmente podrían haber sido atribuidos a la estupidez”.

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