Defaunación: la nueva extinción masiva del planeta, provocada por nosotros

Las últimas y alarmantes noticias de estos días nos han dejado a todos con cierta tristeza, aunque no nos era desconocida. No es la primera vez que los expertos nos recuerdan el impacto que está teniendo sobre la fauna la presencia del ser humano.

Los últimos datos presentados en la revista Science por un grupo de investigadores mexicanos y estadounidenses a partir de la base de datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), afirman que habrían hecho falta unos 10.000 años para acabar con la vida que ha desaparecido en un solo siglo. El investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México y principal autor del estudio, Gerardo Ceballosy, explica que hemos entrado “en la Sexta Extinción Masiva sin duda alguna”. Desde Pangea apuntamos que es posible que sea la séptima, si se atiende al nuevo hallazgo publicado hace poco y recogido en esta web. Pero este no es el único trabajo que ofrece un análisis global de la tragedia que nos rodea, pues hace varios años se viene avanzando desde distintos centros en esta dirección. Los trabajos existentes hablan de “defaunación” como el proceso de pérdida de especies que podría asemejarse al de deforestación en el mundo vegetal, que también estamos provocando. Y es que eextinciónsta sería la primera vez en la historia de la vida terrestre que una extinción masiva se ve acelerada por la conducta de una sola especie. Y es que los datos de los últimos años son abrumadores: 477 especies de vertebrados terrestres se han extinguido desde el año 1900, siendo los más afectados los anfibios y el resto han sufrido una reducción media del 25% en el número de individuos, lo que en realidad es peor que las extinciones por su efecto en los ecosistemas. El cuadro es aún más oscuro entre los invertebrados, con declives del 45% en la población de dos tercios de las especies que pueden ser examinadas. Además, según distintas estimaciones, entre el 16% y el 33% de todas las especies vivas de vertebrados están amenazadas o “en peligro” de forma global.  El problema no se limita a la extinción de especies enteras, sino que abarca también la desaparición de poblaciones locales y la reducción del número de individuos en cada población.

Quizá uno de los estudios más interesantes fue el presentado por Rodolfo Dirzo, de la Universidad de Stanford en California, y primer autor de una de las revisiones presentadas en la revista Science, titulada escuetamente ‘Defaunación en el antropoceno’. El antropoceno no es un periodo geológico convencional, pero expertos en química atmosférica como el premio Nobel Paul Crutzen lo han adoptado para denominar la época en que la actividad humana ha emrinoceronteblancopezado a generar efectos globales. Dirzo y sus colegas consideraron que el antropoceno empezó hace unos 500 años, aunque hay otras opiniones acerca de la fecha, todos coinciden en que los humanos han desencadenado una ola de extinción, amenaza y declive de las poblaciones locales de animales que puede ser comparable, tanto en velocidad como en magnitud, con las cinco previas extinciones masivas de la historia de la Tierra.

En todos está que la situación se ralentice hasta que se encuentre un modo de vida compatible con el mantenimiento de la biodiversidad. El equipo de Pangea, además de colaborar con diferentes asociaciones de recuperación de especies como FAPAS o la Fundación Oso Pardo, ha apadrinado gracias a las ventas de la última revista, a la tigresa blanca Pandora de la Fundación Santillana y os anima a todos los verdaderos amantes de la vida a tomar acciones que ayuden a revertir esta situación.

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