El hombre de cromañón que tenía la cara llena de nódulos

En 1868, en Les Eyzies de Tayac al suroeste de Francia, se encontró el primer esqueleto de un cromañón. Pertenecía a un varón de mediana edad, cuyos restos tenían una antigüedad de unos 28.000 años.

El ejemplar fue objeto de un reexamen en 2018, realizado por un equipo de paleoantropólogos y forenses franceses, que descubrieron algo extraordinario. El fósil mostraba ciertas anomalías compatibles con una enfermedad genética, que habría ocasionado la formación de nódulos benignos en el rostro. El cráneo presentaba una lesión al nivel de la frente que se correspondía con “la presencia de un neurofibroma”, según explicó Philippe Charlier, de la Universidad de Versailles Saint-Quentin-en-Yvelines y coautor del estudio. El conducto auditivo interno izquierdo también estaba dañado “presumiblemente, por un tumor que engordó”. Atendiendo al fósil del cráneo, había otros nódulos más pequeños en las cejas y cerca de nariz y labios. Parece que los tumores estaban “en todas partes”. El diagnóstico, según explicaba el propio Charlier, fue “una neurofibromatosis de tipo 1”. Esta enfermedad, provoca por un lado el desarrollo de tumores en los nervios periféricos superficiales y profundos, y por otro lado, la aparición de manchas en la piel.

El examen antropológico y médico se llevó a cabo gracias a la utilización de un escáner en el Museo Nacional de Historia Natural. Los datos resultantes se compararon con los de distintos registros anatómicos y patológicos hechos en Francia, para llegar al diagnóstico resultante. Gracias a todo ello, se ha realizado una reconstrucción realista del rostro del hombre, teniendo en cuenta, por primera vez, su patología.

La investigación fue publicada en la revista médica The Lancet. El fósil se conserva en el Museo del Hombre en París.

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