Cómo un Nothosaurus gigante está implicado en la recuperación del ecosistema Triásico

Hace unos 252 millones de años ocurrió una extinción masiva que borró casi por completo la vida en la Tierra. En el caso de las criaturas marinas, se estima que el 95% de las especies desaparecieron. El descubrimiento de un reptil marino gigante que perseguía a sus presas en los océanos de lo que ahora es el suroeste de China durante el Triásico Medio (hace unos 237–247 millones de años) indica que los ecosistemas marinos de aquella época eran lo suficientemente ricos como para albergar tal superdepredador. Es, por ello, una evidencia de que por aquella época la vida en el mar se había restablecido.

El fósil pertenece a una criatura llamada Nothosaurus zhangi, descrita en Scientific Reports en el estudio “A gigantic nothosaur (Reptilia: Sauropterygia) from the Middle Triassic of SW China and its implication for the Triassic biotic recovery”. Este animal posee el mayor maxilar inferior conocido entre los reptiles acuáticos del Triásico clasificados como Sauropterygia.

Hasta ahora, se habían hallado evidencias de la aparición de grandes superdepredadores en el período Triásico Medio, que indica el restablecimiento de la diversidad marina, en algunas regiones de antiguos océanos, pero no en el área del antiguo sur de China. Por lo tanto, no estaba claro si la recuperación del ecosistema marino tuvo lugar de forma sincronizada a escala global.

Distribución de grandes depredadores (244Ma). Fossilworks

Distribución de grandes depredadores (244Ma). Fossilworks

El nuevo fósil Nothosaurus zhangi, descubierto por Jun Liu (Hefei Universidad de Tecnología de China) y su equipo en una formación del Triásico Medio al suroeste del país, parece rellenar este vacío e indica que existían complejas cadenas alimentarias por todo el planeta.

El Nothosaurus zhangi tuvo una enorme mandíbula (65 centímetros de largo), colmillos, y su cuerpo llegaba a medir de 5 a 7 metros de largo. El tamaño de su cráneo y sus afilados dientes sugieren que estaba en la cima de la cadena alimentaria. Los autores del estudio señalan que esta criatura podría haber atacado a presas como grandes peces u otros reptiles marinos.

Estefanía Jiménez Solís

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