Semana de descubrimientos: una “gamba extraña”, una antiquísima esponja y una tortuga de Teruel

Esta semana se han dado a conocer varios descubrimientos que incrementan nuestro conocimiento sobre las criaturas del pasado, desde el que podría ser el fósil más antiguo de un animal multicelular hasta una nueva tortuga turolense del Cretácico.

Comenzamos el pequeño repaso con Aegirocassis benmoulae, un antepasado marino de los artrópodos de dos metros de longitud que vivió en Marruecos hace 480 millones de años. Se alimentaba filtrando agua para encontrar su comida, siendo ésta una forma extraña de conseguir alimento para un animal tan grande. Así se puede leer en el estudio “Anomalocaridid trunk limb homology revealed by a giant filter-feeder with paired flaps” publicado en Nature.

Nos vamos ahora hasta China, donde un grupo de científicos del Nanjing Institute of Geology and Paleontology han analizado una esponja de, al menos, 600 millones de años. Este pequeño fósil de Eocyathispongia qiania, de apenas un milímetro de longitud, revela que las esponjas habitaron 60 millones de años antes del Cámbrico. Todavía se necesitan nuevas investigaciones, pero podría ser el fósil más antiguo de un animal multicelular, como puede leerse en el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of the Sciences bajo el título “Sponge grade body fossil with cellular resolution dating 60 Myr before the Cambrian”.

Toremys cassiopeia. Fundación Teruel-Dinópolis

Toremys cassiopeia. Fundación Teruel-Dinópolis

Y terminamos con Teruel, concretamente en Ariño, donde paleontólogos del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED y de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han estudiado los fósiles de una nueva especie de tortuga de agua dulce: Toremys cassiopeia. Se trata de la tortuga Pleurosternidae (un clado de tortuga de agua dulce de Europa) más moderna del registro mundial, dado que procede de sedimentos del Albiense que son casi treinta millones de años más modernos que los que contenían cualquier tortuga pleurostérnida conocida hasta el momento. Así se desprende de “A new European Albian turtle that extends the known stratigraphic range of the Pleurosternidae (Paracryptodira)”, estudio publicado en Cretaceous Research.

Banyoles descubre los secretos de los océanos de hace 2.500 millones de años

Hace unos 2.500 millones de años el planeta apenas tenía oxígeno y el océano de entonces no era como el actual, sino que estaba enriquecido con altos niveles de hierro y gases de azufre. Actualmente, solo algunas zonas profundas de unos pocos lagos mantienen esas condiciones similares a las del inicio de la vida en la Tierra. Este es el caso de Banyoles y Cisó en Girona.

Un trabajo internacional que cuenta con la participación del J. Craig Venter Institute, el Instituto Catalán de Investigación del Agua y la Universitat de Girona y liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado el metabolismo de los microorganismos de estos lagos y ha publicado sus resultados en la revista The ISME Journal. El trabajo se enmarca dentro de la campaña Sorcerer, que busca descubrir los secretos de los océanos a través del muestreo, la secuenciación y el análisis del ADN de los microorganismos que viven en los ecosistemas acuáticos.

Ahora y por primera vez, se ha logrado secuenciar masivamente el ADN total (metagenoma) de las zonas profundas ricas en compuestos tóxicos de azufre, metano, anhídrido carbónico, amoniaco e hidrógeno y reconstruir el complejo entramado de conexiones existentes entre la geología, la química y la biología que se han ido tejiendo a lo largo de millones de años.

“En el mundo microbiano no disponemos de fósiles para estudiar cómo eran las formas de vida en el pasado geológico, por lo que es necesario explorar ambientes actuales que mimeticen las condiciones químicas que prevalecían en aquellas épocas” explica Emilio O. Casamayor, investigador del CSIC que lidera el estudio desde el Centro de Estudios Avanzados de Blanes “Los microorganismos actuales se comportan tal como funcionaban los microorganismos en el pasado y pueden dar pistas de cómo se establecieron las primeras relaciones ecológicas y las estrategias pioneras para obtener energía y alimento”.

Este estudio permitirá reconstruir el pasado y determinar qué especies clave engranaban e interconectaban diferentes ciclos biogeoquímicos, y cuáles eran las responsables potenciales de procesar y transformar las diferentes moléculas. Además, ayudará a predecir el comportamiento de los océanos en zonas costeras ante los futuros escenarios de cambio climático y proliferación de “zonas muertas” carentes de oxígeno.

Dearcmhara, el primer reptil marino con acento escocés

No vive en el lago Ness, pero hace 170 millones de años estuvo muy cerca. Se trata del Dearcmhara shawcrossi,  una nueva especie de reptil marino que habitó en las templadas aguas de Escocia durante el Jurásico. Los fósiles de este tipo de Ichthyosauria, encontrados en la isla de Skye, han sido analizados por un grupo de paleontólogos de la Universidad de Edimburgo y de otras instituciones escocesas.

El Dearcmhara superaba los cuatro metros desde el hocico hasta su cola y se alimentaba de otros peces (incluso tiburones) y reptiles. Eran muy abundantes en el Jurásico medio en las aguas escocesas. Los investigadores han descrito fragmentos de cráneos, dientes, vértebras y aletas en el artículo “Ichthyosaurs from the Jurassic of Skye, Scotland”, publicado en Scottish Journal of Geology.

Dearcmhara significa lagarto marino en gaélico escocés. Shawcrossi procede del nombre de su descubridor, Brian Shawcross, un coleccionista aficionado que halló los fósiles en la bahía de Bearreraig (isla de Skye) en 1959 y decidió donarlos al Hunterian Museum de Glasgow.

Es la primera especie de reptil marino propiamente escocés que ha sido descrita y el estudio dado a conocer hoy lunes es el primero sobre ictiosaurios (de distintas especies) que habitaron Escocia.

Hallan en China un nuevo reptil marino de cuello corto del Triásico

Hupehsuchia es un grupo de reptiles marinos del Triásico que ha sido encontrado, hasta ahora, únicamente en dos enclaves de la provincia china de Hubei. Estas criaturas son conocidas por tener un cuello relativamente largo, con nueve o diez vértebras cervicales. Hoy se ha dado a conocer una nueva especie de Hupehsuchia con el cuello corto, ya que sólo presenta seis vértebras cervicales. Ha sido nombrado como Eohupehsuchus brevicollis.

El ejemplar analizado tiene su extremidad anterior incompleta, ya que sus dedos están rotos. Los científicos responsables del estudio, publicado en la revista especializada PLoS ONE, creen que un depredador atacó al reptil antes de morir y le produjo estas heridas.

Miembro dañado de Eohupehsuchus. Motani

Miembro dañado de Eohupehsuchus. Motani et al.

Además del cuello corto, la forma del cráneo de Eohupehsuchus brevicollis (de frente estrecha y huesos parietales desplazados hacia atrás) es distinta a otros miembros del grupo. Estos elementos apoyan la teoría de que se trata de una nueva especie que forma un taxón hermano de Hupehsuchidae, según las conclusiones obtenidas por el investigador Xiao-hong Chen (de Wuhan Centre of China Geological Survey) y el resto de autores del estudio “A Small Short-Necked Hupehsuchian from the Lower Triassic of Hubei Province, China”.

El espécimen analizado fue encontrado en 2011 en la región china de Yuan’an, en una formación datada en el Triásico Inferior.