Descubierto un nuevo y enigmático ser de hace 500 millones de años

Nuestro conocimiento sobre los seres que habitaron la Tierra en los albores de los orígenes de la vida está cada vez haciéndose más complejo. Si hace un mes publicábamos las noticias sobre el descubrimiento de una langosta del terror y un extraño gusano con espinas que habitaron nuestro planeta hace 500 millones de años, ahora ve la luz un nuevo y enigmático fósil de otro animal marino que compartió época con ellos.

Se trata de un filtrador de alimento con forma de tulipán, que habitó lo que hoy es el Antimony Canyon, en el norte de Utah, E.E.U.U.  El animal vivía en zonas de sedimento blando y se anclaba la sedimento con su tallo, gracias al cual filtraba el agua para obtener microplancton y otros alimentos, mientras que el cáliz o parte superior los digería con un tracto digestivo bastante primitivo y extraño.

El fósil de la nueva especie, descrita como Siphusactum lloydguntheri, es el ejemplar más temprano de un filtrador de alimento aislado que se ha encontrado en América del Norte, según ha destacado Julien Kimmig, gerente de colecciones de Invertebrate Paleontology en el Biodiversity Institute e investigador de la paleoecología de Utah e Idaho que localizó el cazador de fósiles Lloyd Gunther.

La preservación de los tejidos blandos de la pizarra cambriana está permitiendo conocer el mundo de la vida temprana, y nos revela que su diversidad era muy elevada, y que casi todos los animales que habitan hoy entre nosotros tienen un antepasado que ya se había desarrollado en estos tiempos tan remotos.

El estudio ha sido publicado en Journal of Paleontology.

Espeluznante hormiga vampírica con un cuerno de metal

Durante el mesozoico, cuando los dinosaurios dominaban la tierra, existían muchas especies de animales con estrategias de adaptación fascinantes que les permitían sobrevivir ante los extraordinarios depredadores de su entorno. Es el caso de las hormigas del infierno, unos impresionantes formícidos con extrañas mandíbulas y estrategias de alimentación que difieren de las hormigas actuales.

La última de éstas en ser descubierta es Linguamyrmex vladi, encontrada en los depósitos de ámbar en Myanmar en Birmania por un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey. El ejemplar conservado en ámbar vivió hace 99 millones de años y presenta en su cabeza un cuerno reforzado con metales que tiene a la comunidad científica en vilo. Según  el doctor Phillip Barden, principal investigador del estudio, este refuerzo podría haber sido diseñado para evitar daños al animal cuando cerraba su poderosa mandíbula. Se sabe que los insectos pueden secuestrar metales si necesitan incrementar su fuerza o evitar el desgaste.

La inusual serie de caracteres morfológicos de esta hormiga indican un comportamiento depredador especializado y una estrategia adaptativa que ya no se encuentra entre los linajes de hormigas modernos. Los científicos han descrito los hábitos de caza de esta hormiga del infierno y la convierten en un animal de pesadilla. Cuando la hormiga alcanzaba a su presa, la agarraba con sus “guadañas” y probablemente la sujetaba en el aire con la ayuda de su cuerno metalizado. Sus mandíbulas se cerraban con extraordinaria velocidad, y entonces succionaba a la víctima hasta ahuecarla alimentándose de su hemolinfa.

hormiga infierno larva

En la  imagen puede verse a la hormiga tal como se ha encontrado junto a una larva de escarabajo, una posible presa.

El estudio ha sido publicado en la revista Systematic Entomology.

Extraño gusano de 500 millones de años atrapaba a sus presas con las espinas de su cabeza

Capinatator praetermissus es el nombre de esta nueva criatura prehistórica hallada por un grupo de científicos de la Universidad de Toronto y del Museo Real de Ontario de Canadá. Vivía en el fondo del océano y se ha identificado como un antecesor de algunos carnívoros marinos nadadores, los que están dentro del grupo de quetognatos o “gusanos flecha” que abundan hoy en día en los océanos formando parte del plancton.

Este ser primitivo, de 500 millones de años de antigüedad, tan solo medía unos 10 centímetros de largo, siendo esto un tamaño considerablemente grande para su grupo. Lo que lo convertía en temible depredador para criaturas de similar tamaño que él, eran sus 25 espinas desplegadas a cada lado de su cabeza. Con ellas atrapaba a sus presas mientras nadaba, aprisionándolas de un modo similar a como lo hacen hoy algunas plantas carnívoras.

El equipo que ha identificado esta criatura se ha basado en el estudio de restos fósiles de 50 especímenes del yacimiento paleontológico de Burgess Shale en la Columbia Británica. Para mayor información, os dejamos el link al texto publicado en la Universidad de Toronto.

gusano capinatator pangea

 

 

Técnicas de camuflaje de insectos que convivieron con los dinosaurios

Los insectos continúan fascinándonos hoy con sus conductas complejas y su exitosa anatomía. Ahora, gracias una nueva investigación, podemos conocer mejor su gran capacidad de camuflaje, gracias a nuevas evidencias fosilizadas.

Un equipo de investigadores del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología de la Academia de CHRYSOPIDAE2Ciencias de China ha encontrado 35 insectos pertenecientes al Cretácico conservados ámbar birmano, francés, y libanés. La gran peculiaridad de este hallazgo y el consiguiente estudio publicado en Science Advances, es que estos insectos eran portadores de desechos.

Esto significa que ya en el Cretácico eran capaces de reconocer, recopilar y acarrear en su cuerpo materiales con el objetivo de camuflarse de posibles depredadores o acechar a sus presas sin ser vistos. Además, habían sufrido adaptaciones evolutivas para que sus características morfológias les permitieran dicha protección.

Los hallazgos que apoyan el estudio incluyen larvas crisopas (Chrysopidae), mirmeleóntidos (Myrmeleontidae) y redúvidos (Reduviidae) como chinches asesinas (Triatoma infestans). Se ha encontrado en ellos exoesqueletos de insectos, granos de arena, polvo del suelo, tricomas de hojas de helechos, fibras de madera, y otros desechos vegetales.

Los resultados del estudio arrojan luz sobre el comportamiento de los insectos que ya desde el Cretácico medio muestran esta alteración evolutiva, y les relaciona directamente con insectos y plantas de su entorno, lo que ayuda a conocer mejor la biodiversidad en la que vivían. Sinc Bo Wang, autor principal de la investigación, comenta que probablemente se produjeran una serie de incendios forestales durante el tiempo en el que se depositó el ámbar en esta zona, ya que se han encontrado sobretodo hojas de helechos y este es uno de los primeros colonizadores tras un incendio forestal.

Fósiles del Cámbrico dan pistas sobre la evolución de la segmentación corporal

El Cámbrico fue un período lleno de vida. Más allá de los conocidos trilobites, nos han llegado fósiles de pequeños organismos que nadaron en los mares hace 535 millones de años, como el Eokinorhynchus rarus, descubierto en el sur de China. Se trata del primer fósil hallado de un quinorrinco (Kinorhyncha, con cuerpo segmentado articulado y espinas en lugar de cilios).

Eokinorhynchus rarus, de unos dos milímetros de longitud, posee cinco pares de espinas grandes situadas de forma bilateral en su tronco y más espinas distribuidas por su cuerpo y cabeza. En los quinorrincos modernos, las espinas son de menor tamaño. Además, el fósil presenta un cuerpo más segmentado (con al menos 20 placas) que el de sus descendientes (con once).

Así, este pequeño invertebrado detectado en 2o13 por primera vez puede proporcionar pistas a los investigadores sobre la evolución de la segmentación corporal en artrópodos y otros animales, tal y como afirman los autores del estudio “Armored kinorhynch-like scalidophoran animals from the early Cambrian”, publicado recientemente en Scientific Reports. Un equipo internacional de científicos han sido los responsables de analizar este antiguo animal acorazado utilizando microtomografía computarizada (micro-CT) y microscopios electrónicos, con los que incluso han estudiado el estómago del Eokinorhynchus rarus.

Ahora queda seguir investigando la relación de esta especie con la fauna coetánea y sus parientes actuales. Por ejemplo, E. rarus es un ejemplo de cómo surgió a la vez la segmentación en animales con placas tan distintos como los quinorrincos y los artrópodos.

Hallan esqueletos complejos en animales de hace 550 millones de años

Poco a poco, vamos conociendo más sobre los organismos del período Ediacárico. Fueron animales de cuerpo blando (cuyo grado de conservación es sorprendente) que vivieron hace 635–541 millones de años. No obstante, un grupo de científicos de la Universidad de Edimburgo y la Universidad Estatal de Moscú han encontrado evidencias de esqueletos complejos en animales que habitaron hace 550 millones de años.

Hasta ahora, la evidencia más antigua de animales complejos (descendientes de formas parecidas a esponjas o corales) procedía de fósiles del período Cámbrico, el cual empezó hace unos 541 millones de años. La comunidad científica sospechaba que los animales complejos más primitivos existieron antes de esa época, pero no habían hallado pruebas.

Según informa la Universidad de Edimburgo, los investigadores han estudiado fósiles de Namacalathus hermanastes hallados en Namibia. En ellos, han detectado un esqueleto rígido hecho de carbonato cálcico (el material de las conchas de animales marinos). Así, la especie sería afín al grupo Lophotrochozoa, concretamente a Brachiopoda (animales con dos valvas, no bilaterales) y Bryozoa (coloniales, con tentáculos para atrapar su comida).

Se puede consultar el estudio al completo en Proceedings of the Royal Society B, publicado con el nombre de “Ediacaran skeletal metazoan interpreted as a lophophorate”.

La Antártida ha preservado durante 50 millones de años el esperma fósil más antiguo conocido

Encontrar fósiles de anélidos (un grupo de invertebrados que incluye a las lombrices de tierra) es poco habitual, ya que es complicado que se conserve el delicado cuerpo de estos animales. Sin embargo, sí que es frecuente hallar capullos fosilizados. Ahora, un grupo de investigadores de Suecia, Italia y Argentina han hallado esperma fosilizado de hace 50 millones de años conservado en una de estas estructuras protectoras de un clitelado (Clitellata). Estos espermatozoides de gusano son el esperma más antiguo encontrado hasta la fecha.

El hallazgo del capullo fosilizado se produjo en la Antártida, concretamente en la isla Marambio, un enclave rico en yacimientos paleontológicos. Los investigadores analizaron unas extrañas marcas superficiales del terreno y, tras consultar con especialistas de anélidos, determinaron que estaban ante espermatozoides.

En el estudio “Fossilized spermatozoa preserved in a 50-Myr-old annelid cocoon from Antarctica”, publicado recientemente en Biology Letters, los autores explican que los espermatozoides encontrados se parecen a los de los gusanos exoparásitos de los cangrejos de río (Branchiobdellida). En la actualidad, este grupo habita en el Hemisferio Norte.

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Proceso de fosilización de capullos de clitelados. Benjamin Bomfleur

Los autores afirman que ahora toca revisar otros fósiles en busca de estructuras similares. Los espermatozoides tienen una vida muy corta, por lo que el hallazgo de este esperma del Eoceno es muy singular. El registro fósil más antiguo de células espermáticas conocido hasta la publicación de este estudio tenía una antigüedad de 40 millones de años.

 

Zaragoza recibe a uno de los trilobites más antiguos del mundo… que nadó por Salamanca hace 520 M.a

Hace 520 millones de años, un pequeño trilobite habitaba en un mar que hoy ocupa el paraje salmantino de La Rinconada de la Sierra (en el Parque Natural de Las Batuecas). En la actualidad, su fósil, de unos pocos milímetros de tamaño, se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza y podría tratarse del fósil de trilobite más antiguo del mundo. Se trata del Lunagraulos tamamensis.

Eladio Liñán (Universidad de Zaragoza), José Antonio Gámez (Universidad Tecnológica Petronas) y Rodolfo Gozalo (Universidad de Valencia) publicaron un avance de las conclusiones de su análisis en Geological Magazine bajo el título “The middle lower Cambrian (Ovetian) Lunagraulos n. gen. from Spain and the oldest trilobite records”.

El hallazgo del Lunagraulos tamamensis se produjo recientemente durante una investigación sobre los límites del período Cámbrico inferior llevada a cabo por la UNESCO. En su artículo, los descubridores del nuevo fósil explican que los primeros trilobites seguramente vivieron en ambientes marinos con una energía alta, por lo que no es sencillo encontrarlos preservados.

Ahora toca comparar a Lunagraulos con otros fósiles e icnofósiles (rastros dejados) encontrados en España para poder proponer una correlación intercontinental. Hasta la fecha, se habían hallado trilobites de una antigüedad similar en Marruecos, Siberia o la frontera entre México y Estados Unidos.

Hallan un parásito fosilizado con su huésped desde hace 425 millones de años

En la imagen superior, podemos apreciar en color naranja a un parásito de hace 425 millones de años, el cual asaltó a un crustáceo antes de que los dos se quedasen fosilizados juntos en una piedra caliza de lo que hoy en día llamamos Inglaterra. Es el único parásito pentastómido conservado junto a su hospedador.

Un equipo internacional de científicos liderado por la Universidad de Leicester (Reino Unido) ha descubierto esta nueva especie, Invavita piratica, que significa ‘antiguo intruso’ (un guiño a la piratería marítima).

En “A 425-Million-Year-Old Silurian Pentastomid Parasitic on Ostracods”, estudio publicado en Current Biology, los científicos describen a esta criatura del Silúrico, que tiene el cuerpo parecido a un gusano y poseee una cabeza y dos extremidades con las que se agarra a la carcasa de un pequeño crustáceo. En la actualidad, los pentastómidos  viven en el sistema respiratorio del animal vertebrado que invanden.

Los fósiles de pentastómidos son extremadamente raros. Los investigadores que han identificado al Invavita piratica en realidad han estudiado a varios individuos adultos de esta especie que se conservan cerca de los huevos del crustáceo Nymphatelina gravida y no únicamente al parásito que quedó fosilizado junto a su huésped. Miden entre uno y cuatro milímetros.

Este descubrimiento confirma el origen de los pentastómidos como ectoparásitos (que viven fuera del organismo) de invertebrados marinos. Cuando los vertebrados se asentaron en tierra firme, estos parásitos evolucionaron para adaptarse a vivir en los conductos respiratorios de los animales.

Los fósiles han sido reconstruidos virtualmente mediante ordenador usando una aplicación de modelado en 3D.

Un antiquísmo cerebro fósil da pistas sobre cómo evolucionaron las cabezas de animales primitivos

Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha identificado uno de los cerebros fósiles más antiguos jamás descubiertos, de más de 500 millones de años de antigüedad, el cual se ha empleado para ayudar a determinar cómo evolucionaron las primeras cabezas en los animales primitivos. Los resultados identifican un punto clave en la transición evolutiva desde los cuerpos suaves a duros en los primeros antepasados de los artrópodos, el grupo que incluye a los insectos modernos, crustáceos y arañas.

Javier Ortega-Hernández, de la Universidad de Cambridge, es el autor de la investigación, que se ha publicado recientemente en Current Biology bajo el título “Homology of Head Sclerites in Burgess Shale Euarthropods”.

El estudio se centró en dos tipos de antepasados de los artrópodos procedentes de Canadá: un trilobite de cuerpo blando y una extraña criatura parecida a un submarino (Helmetia expansa y Odaraia alata, respectivamente). El autor encontró que el esclerito (una cobertura dura) y los ojos laterales estaban conectados a través de vestigios nerviosos procedentes de la parte delantera del cerebro, lo que se corresponde con cómo se controla la visión en los artrópodos modernos.

“El esclerito anterior se ha perdido en los artrópodos modernos, probablemente fusionándose con otras partes de la cabeza durante la historia evolutiva del grupo”, explica Javier Ortega-Hernández, según ha difundido la Universidad de Cambridge. “Lo que estamos viendo en estos fósiles es uno de los mayores pasos de transición entre las criaturas como los gusanos con cuerpos blandos y los artrópodos con exoesqueletos duros y extremidades articuladas. Éste es un periodo de transformación crucial”, afirma el investigador, quien considera que estos antiguos cerebros procesaban la información como ocurre en los artrópodos actuales y fueron cruciales para la interacción con el medio ambiente, la detección de los alimentos y escapar de los depredadores.

Durante la explosión cámbrica, un período de rápida innovación evolutiva hace unos 500 millones de años, comenzaron a aparecer los primeros artrópodos con exoesqueletos duros y extremidades articuladas. Antes de este período, la mayoría de la vida animal en la Tierra consistía en criaturas de cuerpo blando que se parecían a las algas o las medusas.