Descubierta una extraña araña con cola que convivió con los dinosaurios

El período Cretácico se está revelando como un período verdaderamente terrorífico en lo que a creación de criaturas se refiere. Y no estamos hablando de los extraños dinosaurios que desarrollaron todo su esplendor y diversidad en aquél tiempo, sino de los extraordinarios insectos que vivieron entre ellos.

Un equipo internacional liderado por investigadores del Instituto Paleontológico y el Departamento de Geología de la Universidad de Kansas (EE.UU.) ha encontrado cuatro ejemplares de una extraña especie de arácnido que vivió hace 100 millones de años y que presenta una característica única que no conserva ninguna araña actual: una larga cola o flagelo conservado perfectamente en el ámbar de Myanmar, Birmania, y que podría tener fines sensoriales y funcionar como las antenas. Este arácnido, que mide unos 5,5 milímetros de longitud corporal, ha recibido el nombre de Chimerarachne, tomado de la Quimera, esa criatura mitológica griega compuesta de varios animales.

El estudio, publicado en  Nature Ecology & Evolution confirma que esta especie es intermedia entre las arañas primitivas que carecían de hileras de producción de seda y las posteriores que perdieron la cola y ya poseían órganos de rotación. Es poco probable que Chimerarachne produjera seda, pero ya tenía las hileras de producción  desarrolladas.

El hábitat en el que vivió esta araña era muy similar al actual en Myanmar, siendo una selva tropical, lo que hace creer a los autores del estudio que siendo una criatura tan pequeña y estando muchas regiones todavía poco estudiadas, aún puedan quedar especímenes vivos en la actualidad.

Espeluznante hormiga vampírica con un cuerno de metal

Durante el mesozoico, cuando los dinosaurios dominaban la tierra, existían muchas especies de animales con estrategias de adaptación fascinantes que les permitían sobrevivir ante los extraordinarios depredadores de su entorno. Es el caso de las hormigas del infierno, unos impresionantes formícidos con extrañas mandíbulas y estrategias de alimentación que difieren de las hormigas actuales.

La última de éstas en ser descubierta es Linguamyrmex vladi, encontrada en los depósitos de ámbar en Myanmar en Birmania por un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey. El ejemplar conservado en ámbar vivió hace 99 millones de años y presenta en su cabeza un cuerno reforzado con metales que tiene a la comunidad científica en vilo. Según  el doctor Phillip Barden, principal investigador del estudio, este refuerzo podría haber sido diseñado para evitar daños al animal cuando cerraba su poderosa mandíbula. Se sabe que los insectos pueden secuestrar metales si necesitan incrementar su fuerza o evitar el desgaste.

La inusual serie de caracteres morfológicos de esta hormiga indican un comportamiento depredador especializado y una estrategia adaptativa que ya no se encuentra entre los linajes de hormigas modernos. Los científicos han descrito los hábitos de caza de esta hormiga del infierno y la convierten en un animal de pesadilla. Cuando la hormiga alcanzaba a su presa, la agarraba con sus “guadañas” y probablemente la sujetaba en el aire con la ayuda de su cuerno metalizado. Sus mandíbulas se cerraban con extraordinaria velocidad, y entonces succionaba a la víctima hasta ahuecarla alimentándose de su hemolinfa.

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En la  imagen puede verse a la hormiga tal como se ha encontrado junto a una larva de escarabajo, una posible presa.

El estudio ha sido publicado en la revista Systematic Entomology.

Técnicas de camuflaje de insectos que convivieron con los dinosaurios

Los insectos continúan fascinándonos hoy con sus conductas complejas y su exitosa anatomía. Ahora, gracias una nueva investigación, podemos conocer mejor su gran capacidad de camuflaje, gracias a nuevas evidencias fosilizadas.

Un equipo de investigadores del Instituto Nanjing de Geología y Paleontología de la Academia de CHRYSOPIDAE2Ciencias de China ha encontrado 35 insectos pertenecientes al Cretácico conservados ámbar birmano, francés, y libanés. La gran peculiaridad de este hallazgo y el consiguiente estudio publicado en Science Advances, es que estos insectos eran portadores de desechos.

Esto significa que ya en el Cretácico eran capaces de reconocer, recopilar y acarrear en su cuerpo materiales con el objetivo de camuflarse de posibles depredadores o acechar a sus presas sin ser vistos. Además, habían sufrido adaptaciones evolutivas para que sus características morfológias les permitieran dicha protección.

Los hallazgos que apoyan el estudio incluyen larvas crisopas (Chrysopidae), mirmeleóntidos (Myrmeleontidae) y redúvidos (Reduviidae) como chinches asesinas (Triatoma infestans). Se ha encontrado en ellos exoesqueletos de insectos, granos de arena, polvo del suelo, tricomas de hojas de helechos, fibras de madera, y otros desechos vegetales.

Los resultados del estudio arrojan luz sobre el comportamiento de los insectos que ya desde el Cretácico medio muestran esta alteración evolutiva, y les relaciona directamente con insectos y plantas de su entorno, lo que ayuda a conocer mejor la biodiversidad en la que vivían. Sinc Bo Wang, autor principal de la investigación, comenta que probablemente se produjeran una serie de incendios forestales durante el tiempo en el que se depositó el ámbar en esta zona, ya que se han encontrado sobretodo hojas de helechos y este es uno de los primeros colonizadores tras un incendio forestal.

Hallan en Canadá un fósil de avispa de la madera muy similar a las actuales

Hace 53 millones de años, avispas gigantes de siete centímetros volaban por los paisajes de Columbia Británica (Canadá), hacían sus madrigueras en los árboles y obtenían alimento de hongos cuidados por ellas mismas. Ypresiosirex orthosemos fue una de estas “avispas de la madera” del Eoceno, similar a sus parientes modernos. El fósil de esta nueva especie fue descubierta por un investigador canadiense, Bruce Archibald, al partir una roca mientras buscaba pistas de cómo fueron los bosques del pasado.

Ypresiosirex vivió entre abetos, pinos, secuoyas, cedros, hayas, nogales, fresnos… Más o menos como las modernas avispas de la madera (Siricidae). También el clima en esa zona de Canadá era parecido al actual de Vancouver, pero con inviernos más suaves, con pocos días de heladas. Aunque la Tierra vivía una época de calor tropical, el interior de Columbia Británica era un altiplano, por lo que las temperaturas eran más agradables para estos insectos.

Los investigadores responsables del estudio “Stem-group stick insects (Phasmatodea) in the early Eocene at McAbee, British Columbia, Canada, and Republic, Washington, United States of America”, publicado en The Canadian Entomologist, explican que este tipo de hallazgo contribuye a entender cómo la fauna y flora de un ecosistema cambia según el clima y cómo se adapta según las nuevas condiciones. Por ejemplo, Ypresiosirex orthosemos, que se sentía cómoda en ambientes templados, convivió hace 53 millones de años con un tipo de cucaracha que hoy sólo se encuentra en Fiyi, una zona claramente tropical.

Un verano de saurópodos, homínidos, delfines, invertebrados y antiguos virus

Llega el final del verano y desde PANGEA queremos hacer un repaso a los hallazgos de las últimas semanas en el campo de la paleontología.

-El último titanosaurio de Europa: Dos trabajos publicados por investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont describen diversos restos óseos hallados en el Berguedà (Barcelona) que incluyen un fragmento de vértebra que corresponde al fósil más moderno de titanosaurio en Europa. El animal vivió en la cuenca pirenaica entre 220.000 y 130.000 años antes de que los dinosaurios se extinguieran del planeta. El estudio de la fauna de esta zona apoya la hipótesis de que la desaparición de los dinosaurios fue un fenómeno repentino y no gradual.

-Atapuerca, “Lugar de Valor Universal Excepcional”: La Unesco ha concedido a los yacimientos de Atapuerca la catalogación de Lugar de Valor Universal Excepcional. Es el reconocimiento máximo que puede lograr un bien que ya estaba considerado Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000. Incluye a la propia fundación y a las infraestructuras que apoyan los yacimientos, incluido el Museo de la Evolución Humana.

-El primer dinosaurio de Colombia: Padillasaurus leivaensis es un saurópodo de diez toneladas que habitó hace 130 millones de años en las planicies costeras del norte de Sudamérica. Su hallazgo es importante porque se creía que los braquiosaurios se habían extinguido para aquel entonces en todas partes menos en Norteamérica.

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-Nuevo escarabajo atrapado en ámbar: Conservada en muy buen estado dentro de una pieza de ámbar báltico, investigadores españoles han descrito una hembra de Coptodera elektra, un tipo de escarabajo que es el primero hallado de su especie y el único de su género registrado en Europa. El fósil se remonta a unos 40 millones de antigüedad y revela que el insecto era un gran depredador diurno.

-Más cerca de conocer el color de los dinosaurios: Un equipo internacional de investigadores ha encontrado pruebas químicas directas de que los restos fosilizados de un dinosaurio con algunos rasgos propios de aves (Anchiornis) todavía contienen melanosomas (pequeños paquetes de melanina que se encuentran en plumas, piel y pelaje) y el pigmento que producían. Su estudio refuerza la idea de que recurriendo a métodos científicos avanzados es posible discernir la coloración de animales desaparecidos hace mucho tiempo.

-Antiguos métodos de reproducción: Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge ha hallado el ejemplo más antiguo de reproducción en un organismo complejo a partir de fósiles encontrados en Canadá. Los rangeomorfos, que vivieron hace 565 millones de años, se reproducían mediante dos modos: podían desprenderse de pequeñas partículas orgánicas que eran arrastradas por la corriente de agua marina y les permitían colonizar nuevas zonas; y eran capaces de producir espolones, brotes laterales similares a los de algunas plantas, para extenderse por el lecho marino.

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-El mayor dinosaurio que habitó Australia: Los expertos han denominado al nuevo espécimen como Garra fulminante (Lightning Claw) ya que los restos de este carnívoro incluyen una garra de 25 centímetros. Vivió durante el periodo Cretácico hace 110 millones de años y alcanzó los siete metros de longitud.

-Nueva especie de homínido: Un equipo internacional de científicos ha descrito una nueva especie de homínido, llamada Homo naledi, cuya morfología se sitúa entre los géneros Australopithecus y Homo. Los científicos, que todavía desconocen cuándo vivió este homínido, hallaron los restos de al menos 15 individuos de esta especie en el yacimiento Dinaledi en Sudáfrica. Los individuos no sólo pertenecieron a la misma especie, sino que eran una misma población, algo no muy frecuente en paleoantropología. Se cree que los cuerpos fueron colocados deliberadamente allí por sus congéneres.

-Un lagarto de Brasil da nuevas pistas sobre la evolución de su grupo: una nueva especie de lagarto fósil, bautizada como Gueragama sulamericana,  es la primera del grupo conocido como acrodonta (cuyos dientes se fusionan en la parte superior de sus mandíbulas) hallada en América del Sur, lo que sugiere que los dos grupos de lagartos antiguos existentes del Viejo y Nuevo Mundo se distribuyeron por todo el planeta antes de la ruptura definitiva de Pangea. Gueragama habitó en los afloramientos rocosos de un desierto del Cretácico Tardío de Brasil hace aproximadamente 80 millones de años.

-Descubren fósiles de delfín de río en Panamá: El examen de fósiles de Panamá ha llevado a científicos del Smithsonian al descubrimiento de un nuevo género y especie de delfín de río que vivió hace unos seis millones de años. Se trata del Isthminia panamensis. El espécimen completo pudo haber medido más de tres metros. Hoy en día, sólo hay cuatro especies de delfines de río y estos fósiles pueden ayudar a entender la transición de habitar en agua salada a agua dulce.

-Un antiguo escorpión marino de dos metros de longitud: Una variedad desconocida de escorpión marino, que podría haber alcanzado los dos metros de longitud, fue encontrado por paleontólogos en Iowa (Estados Unidos) y ha recibido el nombre de Pentecopterus decorahensis. Hasta ahora, es el más antiguo hallado, ya que tiene cerca de 460 millones de años de edad, por lo que es diez millones de años más antiguo que el registro anterior del grupo de los euriptéridos. Este depredador tenía las extremidades traseras están cubiertas de pelos densos.

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-Resucitan un virus prehistórico: Un virus gigante hallado en perfecto estado de conservación en territorios helados de Siberia (Rusia) ha despertado de su letargo de 30.000 años tras ser introducido en una ameba por un grupo de científicos franceses. Mollivirus sibericum mató a la ameba en pocas horas. Posee más de 500 genes y tiene una cáscara oblonga de 0,6 micras de longitud. Ya son cuatro las familias de virus gigantes identificadas desde 2003 en los suelos permanentemente helados o permafrost. Ahora preocupa el calentamiento global, que podría dejar al descubierto nuevos virus de hace miles de años.

Datan el origen de cucarachas, mantis y termitas mediante filogenia molecular

Un equipo de investigadores del Museo Nacional de Historia Natural de París (Institut de systématique, évolution, biodiversité) ha datado el origen de los diferentes grupos de Dictyoptera (cucarachas, mantis y termitas) analizando ADN y fósiles de estos insectos. Su trabajo se basa en la filogenia molecular, que consiste en establecer relaciones de parentesco entre organismos basándose en el estudio de sus ácidos nucleicos.

El origen de las termitas (con sociedades complejas), cucarachas (gregarias) y las mantis (grandes depredadores) es muy controvertido. El equipo francés ha reunido una muestra de 800 especies y 10.000 nucleótidos para redefinir mejor la evolución de los dictiópteros. Así, sus estimaciones apuntan a que el origen de las cucarachas se remonta al Pérmico (275 millones de años aproximadamente), resultado compatible con ciertos fósiles que se alejan de la hipótesis referida a un origen de la especie en el Devónico (400Ma). Mientras, las termitas actuales se diversificaron hace 150 millones de años, a la par que otro grupo de insectos sociales, las hormigas.

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Hymenopus coronatus. Gavin Svenson

El origen más antiguo lo tienen las mantis, que datan de finales del Carbonífero (300Ma), una estimación coherente con ciertos fósiles. No obstante, hubo una diversificación en el linaje de las mantis hace 185 millones de años, posiblemente para ocupar un nicho libre como depredador como consecuencia de la extinción de otros insectos carnívoros (como saltamontes o grillos).

Todas estas conclusiones aparecen en “Phylogeny of Dictyoptera: Dating the Origin of Cockroaches, Praying Mantises and Termites with Molecular Data and Controlled Fossil Evidence”, estudio publicado en PLOS ONE.  Los autores esperan que futuras investigaciones arrojen luz sobre la presencia de estos insectos durante el Triásico y Jurásico.

Un ámbar cántabro muestra cómo era la polinización en el Cretácico

Una abeja de flor en flor con granos amarillos de polen impregnados en sus patas. Esta es la imagen típica que se nos viene a la cabeza al hablar de polinización. Pero en el Cretácico, hace 105 millones de años, el panorama era distinto al actual: predominaban los bosques de gimnospermas (como pinos y abetos) y otros insectos (no abejas ni mariposas) se encargaban de la polinización. En concreto, ciertas moscas se alimentaban de néctar con su larga trompa y, de paso, polinizaban a este tipo de plantas. Así lo demuestra un ámbar encontrado en la cueva de El Soplao (Cantabria).

Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), de las universidades de Barcelona, Complutense, Harvard, Cornell y del Museo de Historia Natural de Nueva York han identificado dos especies de moscas de la familia Zhangsolvidae (Buccinatormyia magnifica Buccinatormyia soplaensis) que estaban perfectamente conservadas en ámbar. Una de las moscas presenta rastros de polen de algún tipo de Bennettitales, unas plantas que aparecieron en el Triásico y se extinguieron en el Cretácico Superior.

Tomografía de mosca zhangsólvida

Tomografía de mosca zhangsólvida

El minucioso análisis se ha publicado en Current Biology con el título “Long-Proboscid Flies as Pollinators of Cretaceous Gymnosperms”. Los investigadores, mediante tomografías computarizadas, han desvelado la estructura interna de la larga trompa de estas pequeñas moscas. Tomaban el néctar acercándose a las plantas en vuelo batido de forma similar a los actuales colibríes.

Existen pocos casos documentados de insectos atrapados en ámbar con polen impregnado en su cuerpo. En 2012, Enrique Peñalver (IGME) encabezó una investigación que sacó a la luz cuatro hembras de insectos conservadas en ámbar desde hace 110 millones de años, las cuales transportaban polen de gimnospermas de la zona de Álava. El hallazgo supuso la evidencia de polinización más antigua hasta la fecha. Enrique Peñalver también forma parte del equipo que ha estudiado este nuevo caso de polinización fósil de El Soplao.

Hallada la cabeza del mayor enigma de la evolución

Durante el período Cámbrico, hace aproximadamente entre 541 y 485 millones de años, se produjo la primera gran explosión de vida en la Tierra. En aquél entonces proliferaron los organismos marinos, y entre ellos, el más maravilloso fue un ancestro de los actuales gusanos de terciopelo, llamado Hallucigenia, o “alucinación”, pues los paleontólogos no daban crédito a lo que veían.

Este pequeño fósil fue descubierto en 1909 en el yacimiento de Burgess Shale, al suroeste de Canadá. Su extraña morfología y la ausencia de la cabeza provocaron un error en su reconstrucción y hasta ahora se había mostrado al mundo del revés, con la cabeza en la dirección equivocada, las espinas hacia abajo y unas extrañas hileras dorsales en el lomo, que han resultado ahora ser las patas.

Hallucigenia

Han sido Martin Smith, de la Universidad de Cambridge, y Jean-Bernard Caron, del Museo Real de Ontario, quienes han presentado hace unos días en la revista Nature su reinterpretación del animal gracias al hallazgo de su cabeza.

Hallucigenia tenía una cabeza alargada con un par de ojos dorsales. Presentaba también elementos circumorales y dientes en la faringe, o extremo anterior de su tubo digestivo, característica que le ubica definitivamente como un lobópodo del Cámbrico, resultando estar próximo al muy buscado ancestro de todos los ecdisozoos (insectos, arácnidos, crustáceos, gusanos nematodos y otros). Con ello, la historia paleontológica de Hallucigenia está íntimamente ligada a uno de los mayores enigmas de la teoría de la evolución, como suele suceder con los fósiles del Cámbrico, que son esenciales para entender no sólo el origen de los animales, sino también su evolución inicial, su diversificación y sus asombrosas innovaciones.

Descubren una cucaracha extinta que cazaba como las mantis

Ninguna de las variantes depredadoras de cucaracha han llegado hasta nuestros días. Sin embargo, en el pasado, esta especie emparentada con las mantis religiosas, albergaba entre sus miembros a cazadoras letales.

Hace unos días, Peter Vršanský, del Instituto Geológico de Bratislava, en Eslovaquia, y Günter Bechly del Museo de Historia Natural de Stuttgart, en Alemania, publicaron en Geológica Carpathica los resultados de su nuevo estudio. Habían descubierto una nueva especie extinta de cucaracha depredadora del período Cretácico que parece un cruce entre una mantis y una cucaracha actuales. El ejemplar se encontró en un bloque de ámbar extraído de la cueva más profunda del mundo, donde se encuentra la mina Noije Bum, en Birmania.

La cucaracha prehistórica, que parece haber tenido hábitos nocturnos,  ha sido bautizada como Manipulator modificaputis, y entre sus características están unas patas delanteras muy largas para poder perseguir y retener a sus presas, y un cuello fino que le permitía mover la cabeza con mucha libertad, del mismo modo en que hacen las mantis religiosas.

En Noije Bum han aparecido decenas de nuevas especies, y es de esperar que Manipulator modificaputis no sea única, aunque sí ha sido la primera de una nueva familia desconocida hasta ahora.

Una madre atrapada en ámbar con huevos y crías, la evidencia más antigua de cuidado maternal en insectos

Un pequeño insecto, de la familia de las cochinillas, quedó atrapado en ámbar hace 100 millones de años con varias ninfas (bebés) a su alrededor. Hoy, representa la evidencia directa más antigua de cuidado de crías en los registros fósiles de insectos y ofrece nuevas pistas sobre la evolución de este comportamiento.

La hembra quedó excepcionalmente preservada en un ámbar procedente de Birmania durante el Cretácico Medio. En las imágenes adjuntadas en el artículo, publicado en eLIFE bajo el título “Brood care in a 100-million-year-old scale insect”, se oberva que la madre tiene 60 huevos en su ovisaco (de 0,3 milímetros) y 6 ninfas recién nacidas. También aparece un gorgojo.

El grupo de investigadores responsables (de China, Alemania, Polonia y Reino Unido) han nombrado a la especie como Wathondara kotejai. Estos insectos protegían a sus crías durante unos días en su ovisaco hasta que hubiesen desarrollado una fina cobertura de cera y decidiesen salir a buscar comida.