Los neandertales tenían una capacidad pulmonar un 20% superior a la de los sapiens

La mayor musculatura y masa cerebral de los neandertales les llevó a necesitar también una mayor capacidad pulmonar que la de los humanos modernos. Así lo concluye un estudio del MNCN-CSIC recientemente publicado en Communications Biology.

Es la primera vez que un estudio se centra específicamente en el cálculo de la capacidad pulmonar de los neandertales. Y los resultados han sido sorprendentemente lógicos, avalando la teoría de que el tener una mayor musculatura y masa cerebral debería obligarles a manejar una mayor cantidad de oxígeno. Y es que este grupo de humanos extintos no deja de sorprendernos.

El estudio ha partido de una investigación exhaustiva sobre los fósiles correspondientes a elementos costales de tres individuos. Los restos tienen una datación de entre 50.000 y 120.000 años de antigüedad y pertenecen a yacimientos israelíes y españoles (Kebara 2, Tabún 2 y El Sidrón respectivamente). La investigación del MNCN-CSIC ha sido completada con técnicas de antropología virtual y morfometría geométrica 3D, empleando datos fisiológicos experimentales del Hospital Universitario de La Paz.

La media masculina actual de capacidad pulmonar alcanza los siete litros y la femenina los cinco litros. El resultado del estudio certifica volúmenes “mucho mayores” en los Neandertales, hasta una 20% más: nueve litros en los hombres y seis en las mujeres. Es otra de las diferencias anatómicas en las que salen victoriosos frente a los sapiens, al igual que su mayor cerebro (1.500 centímetros cúbicos frente a los 1.300 de los humanos modernos) y su masa muscular, entre un 10 y un 15 % mayor.

Esto demuestra que a pesar de las similitudes, existen muchas características diferenciadoras entre ambas especies, y es posible que esta mayor necesidad de oxígeno y energía influyera en la desaparición de una especie más robusta e inteligente que el Homo sapiens.

 

<p>Comparativa física entre neandertales y humanos en imagen facilitada a EFE por MNCN-CSIC</p>

Comparativa física entre neandertales y humanos modernos en imagen facilitada a EFE por MNCN-CSIC

La primera niña híbrida entre dos especies humanas

Hace más de 50.000 años, en lo que hoy es Siberia, dos grupos humanos diferentes tuvieron descendencia. El estudio, que ha generado mucha expectación, ha sido publicado en la revista Nature.

Neandertales y Denisovanos habitaron Eurasia hasta que fueron reemplazados por los humanos modernos hace alrededor de 40.000 años. Hasta ahora no había evidencia de que ambas especies se relacionaran entre sí, o procrearan entre sí. Hasta hace unas semanas.

Un pequeño fragmento de hueso descubierto en una cueva en las montañas de Altái, en Rusia, ha demostrado que existió cruce entre ambas especies. El hallazgo, acaecido en 2012, ha sido ahora analizado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania). El genoma de la muestra  ha demostrado que se trataba de un hueso de una homínida adolescente de unos 13 años de edad, que falleció hace más de 50.000 años.

Según explican Viviane Slon y Svante Pääbo, paleogenéticos que lideran el estudio, ya se habían intuido posibles cruces de estas especies, pero el grado de herencia mixta no estaba claro hasta ahora. También existen pruebas de hibridación entre neandertales y sapiens, debido a que nuestro genoma incluye un pequeño porcentaje neandertal, pero las pruebas fósiles no son tan determinantes y claras como esta.

En este caso, puede saberse que los padres de la joven tenían a su vez una herencia mixta. El padre denisovano tenía al menos un antepasado neandertal en su árbol genealógico. La madre neandertal estaba a su vez más emparentada con los neandertales que ocuparon Europa Occidental, no con los autóctonos de la zona. Esto arroja luz, a su vez, acerca de las migraciones neandertales por Eurasia.

El genoma único de la joven híbrida podría servir para detectar otras interacciones entre estos dos grupos. Aún así, tanto Neandertales como Denisovanos han permanecido genéticamente diferenciados, con lo que las interacciones en este sentido habrían sido limitadas.

10.000 años antes que Altamira: Nuevas e inquietantes pinturas rupestres en Cantabria

La particular orografía de Cantabria (España) ha engendrado miles de cavidades rocosas que habitaron los antiguos moradores de la región hace miles de años y que han situado a esta región en la cabeza del arte rupestre mundial en cuanto a arte paleolítico se refiere.  Hasta ahora, el conjunto de Altamira, que fue pintado hace 15.000-12.000 años, se ha considerado la cavidad con pintura rupestre más antigua de la zona creada por humanos modernos, pero un nuevo estudio ha dado una sorpresa mostrando al mundo la existencia de cuatro nuevas cavidades con pinturas aún más antiguas y muy diferentes.

Roberto Ontañón, responsable de Museo de Prehistoria de Cantabria, ha dirigido el equipo de investigadores que acaba de localizar las nuevas pinturas, gracias a nuevas técnicas de fotometría y de imagen, que han permitido sacar a la luz lo que hace veinte años se sospechaba: la existencia de manifestaciones artísticas prehistóricas en su interior.

Las pinturas encontradas datarían de hace 30.000-20.000 años, y están en el interior de las cuevas de El Rejo en Val de San Vicente; Los Murciélagos en Entrambasaguas; Las Graciosas I y II en Medio Cudeyo; y Solviejo en Voto.

El estilo es completamente diferente al de Altamira, siendo de la época premagdaleninse o gravetiense. Los trazos son en su mayoría hileras de puntos o puntos aislados de color rojizo y ocre. Llama la atención que en algunos casos, con el seguimiento de los puntos, se pueden formar figuras de animales, por lo que estas manifestaciones parecen más complejas de lo que a priori aparentan.

Ha sido la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Cantabria quien puso en marcha el proyecto que ha permitido este hallazgo, y a pesar de llevar un año vigente, todavía queda por delante un tiempo para continuar con las investigaciones en la región, por lo que no se descartan nuevos hallazgos.

 

 

Nuevo hallazgo sitúa el origen del ser humano en Europa en 5,7 millones de años

Desde que se descubrieran los primeros fósiles de Australopithecus en África hace 60 años, la comunidad científica empezó a perfilar el origen del linaje humano en este continente. Su antigüedad parecía ser de entre algo más de 3 millones de años, y parecía haber permanecido aislado durante más de un millón de años antes de comenzar expandirse por Europa y Asia. Descubrimientos posteriores parecieron avalar esta teoría evolutiva hasta nuestros días.

Ahora, un equipo internacional de investigadores con participación de la Universidad de Uppsala (Suecia), ha descubierto en Grecia, concretamente en la isla de Creta, unas huellas homínidas de hace aproximadamente 5,7 millones de años de antigüedad, desafiando así todo cuanto conocemos y haciéndonos ver una realidad mucho más compleja de nuestra propia evolución.

Las pisadas aparecidas parecen haber sido hechas en una costa arenosa, probablemente cerca del cauce de algún río, y muestran pies humanos y locomoción vertical, aunque de un grupo homínido temprano.

“Lo que hace que esto sea polémico es la edad y la ubicación de las huellas”, dice en un comunicado el profesor Per Ahlberg de la Universidad de Uppsala, integrante del estudio que ha sido publicado en Proceedings of the Geologists Association. “Este descubrimiento desafía la narrativa establecida de la evolución humana temprana y es probable que genere mucho debate” concluye.

Es cierto que se perfila complicado que por unanimidad toda la comunidad científica acepte como evidencia válida estas huellas fósiles. El fósil de homínido más antiguo conocido, el Sahelanthropus de Chad, es posterior a estas huellas, y anterior a ellas sólo están restos de distintos simios con pies nada parecidos a los humanos.

¿Serán estas huellas homínidas de procedencia africana? ¿Existirá un nuevo foco en Europa generador de homínidos? El debate está servido.

 

¿Qué fue antes: el melocotón o el ser humano?

Unas pequeñas semillas pueden cambiar la forma de ver la evolución de los melocotones. No fue el humano quien domesticó este árbol frutal, la selección natural fue quien produjo especies muy similares a las actuales. Normalmente, la intervención humana da lugar a árboles con un mejor rendimiento para el cultivo o con características deseables (sabor, tamaño, color, etc). Pero hace 2,6 millones de años ya existía esta fruta, según indican los análisis realizados a ocho “huesos” fósiles.

La investigación de estas semillas, halladas en 2010 en Kunming (al suroeste de China), revela que esta fruta es mucho más antigua de lo que se suponía. De hecho, el registro fósil más antiguo hasta ahora de una semilla de melocotón tiene unos 8.000 años. Tao Su, paleoecólogo del Jardín Botánico Tropical de Xishuangbanna (China) y uno de los autores del nuevo estudio, considera que estos fósiles confirman la hipótesis de que el melocotón se originó en China y no en Persia o Asia Central (hay que recordar que el nombre científico de la especie así lo sugiere: Prunus persica). Además, Tao Su señala que los primates y primeros homínidos contribuyeron, seguramente, a la diseminación de los melocotoneros. Más tarde, el ser humano creó nuevas variedades más grandes.

El estudio ha sido publicado en Scientific Reports con el título “Peaches Preceded Humans: Fossil Evidence from SW China”. En él, se detallan las características de esta nueva especie fósil del Plioceno: Prunus kunmingensis. Su semilla es muy semejante a la actual, pero el melocotón entero sería más pequeño, como mucho cinco centímetros de diámetro. Eso sí, los investigadores aseguran que era igual de carnoso y sabroso.

Pliobates cataloniae, un nuevo primate del Mioceno con un nexo común entre gibones y humanos

Un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) ha descrito un nuevo género y especie de primate, Pliobates cataloniae, a partir de un esqueleto procedente del vertedero de Can Mata (en Cataluña). Los restos corresponden a una hembra adulta a la que los paleontólogos han llamado “Laia”. Pesaba unos 4-5 kilos, se alimentaba de frutos blandos, trepaba por las copas de los árboles y podía colgarse de las ramas. Tiene 11,6 millones de años y, en términos de parentesco, apenas precede la divergencia entre los homínidos (grandes simios antropomorfos y humanos) y los hilobátidos (gibones), por lo que tiene importantes implicaciones para reconstruir el último ancestro común de ambos grupos.

Hace 17 millones años, los hominoideos se separaron en dos ramas evolutivas. En una, los gibones; y en otra, los grandes simios: gorilas, chimpancés, orangutanes y humanos. La zona del vertedero catalán de Can Mata era hace 12 millones de años un bosque cerrado con un clima cálido y húmedo y temperaturas subtropicales, más elevadas que las actuales. Este ecosistema favoreció una gran diversidad faunística, como lo atestiguan las más de 75 especies de mamíferos encontrados en la zona y los 70.000 restos fósiles registrados de 2002 a 2014, según informan desde ICP.

Húmero, radio y cúbito de Pliobates cataloniae.ICP

Húmero, radio y cúbito de Pliobates cataloniae.ICP

Los análisis filogenéticos de los fósiles de “Laia”, entre los que destacan buena parte del cráneo y la dentición, y una parte del brazo izquierdo que incluye articulaciones del codo y la muñeca, revelan en Science (en el artículo Miocene small-bodied ape from Eurasia sheds light on hominoid evolution”) que la especie es posterior a la separación entre monos y antropomorfos, pero anterior a la separación entre gibones y homínidos.

El hallazgo cambia radicalmente el modelo aceptado hasta ahora sobre el ancestro de los hilobátidos y los homínidos, además de proporcionar pistas muy sólidas sobre el origen de los gibones actuales. “El origen de los gibones es un misterio debido a la falta de registro fósil, pero hasta ahora la mayoría de científicos pensaban que su último antepasado común con los homínidos debía ser de gran tamaño, ya que todos los hominoideos fósiles indudables encontrados hasta ahora lo eran”, explica David M. Alba, el investigador del ICP. Hasta la descripción de Pliobates, todos los simios fósiles de tamaño pequeño (entre 5 y 15 kilos) que se habían encontrado tenían una estructura corporal demasiado primitiva para tener una relación de parentesco estrecha con los hominoideos actuales. “Este hallazgo lo trastoca todo”, afirma. Así, sugiere que el último ancestro común de los hominoideos actuales podría haber sido más similar a los gibones que a los grandes antropomorfos actuales.

El linaje humano podría haber evolucionado de un antepasado no arbóreo

Los chimpancés y orangutanes actuales han evolucionado a partir de un antepasado adaptado al medio arbóreo y hasta ahora se pensaba que los homínidos iniciaron su andadura descendiendo de los árboles, momento en el que sus manos quedaron libres de la locomoción al adquirir la posición bípeda y comenzaron a usarse para fabricar herramientas, lo que mostraría una evolución en ellas hasta tener el aspecto que hoy presentan.  Sin embargo, esto podría no ser así, teniendo en cuenta el último estudio realizado por el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP), que ha investigado la evolución de la mano humana.

El estudio, liderado por Sergio Almécija, investigador del ICP y de la George Washington University (EEUU), ha analizado en detalle la longitud de los huesos de las manos de más de 250 primates actuales y extintos, incluyendo al Homo sapiens y especies extintas de simios y también homininos como Ardipithecus ramidus, Australopithecus sediba y neandertalensis. La conclusión es que manos comparativa ICPnuestro ancestro tenía unas manos relativamente cortas y muy parecidas a la de los humanos actuales, habiendo evolucionado muy poco en 6 millones de años, siendo una de las estructuras más primitivas de nuestro esqueleto y no viéndose afectada por el uso de herramientas. El estudio, publicado en la revista Nature Communications, concluye precisamente que la mano humana no evolucionó específicamente conforme nuestros antepasados comenzaron a usar útiles de piedra, como se creía hasta ahora. Sergio Almécija ha explicado que se debe proponer “una visión de la evolución de la mano radicalmente diferente de la que hemos tenido en los últimos 30 años”.

Los resultados tienen grandes implicaciones en el entendimiento del origen de la pinza de precisión de los humanos, que existiría antes de que se hiciera uso de ella al adquirir las capacidades cognitivas suficientes para desarrollar utensilios. Las conclusiones, además, se adentra en la posibilidad de que nuestro ancestro común no fuese arbóreo, abriendo nuevos interrogantes que deberán ser resueltos.

Descubren en Etiopía un nuevo antepasado de la especie humana del Plioceno medio

La famosa “Lucy”, un Australopithecus afarensis que vivió hace más de tres millones de años en Etiopía, compartió espacio y tiempo con un nuevo eslabón en la evolución del linaje humano descubierto recientemente. Se trata del Australopithecus deyiremeda.

Esta nueva especie de homínido descubierta en el área de Woranso-Mille (Etiopía) es la evidencia definitiva de que el Australopithecus afarensis convivió con otras especies de homínidos en el Plioceno medio, según ha difundido la Universitat de Barcelona (UB).

El descubrimiento del nuevo fósil de australopiteco, publicado por la revista especializada Nature con el título “New species from Ethiopia further expands Middle Pliocene hominin diversity”, ha sido fruto del trabajo de un equipo científico internacional que dirige el profesor Yohannes Haile-Selassie (Universidad de la Reserva Case Western y Museo de Historia Natural de Cleveland, Estados Unidos) y en el que participa el geólogo Lluís Gibert, investigador de la UB.

Su dentadura indica una dieta variada. Nature

Su dentadura indica una dieta variada. Nature

El equipo encontró los fósiles en 2011 en la región central de Afar y consisten en diversos restos como mandíbulas inferiores, superiores y dientes. Estas evidencias fósiles están datadas entre hace 3,3 y 3,5 millones de años.

Durante años, la comunidad científica ha debatido si el A. afarensis era el único homínido que vivió en la región hace entre tres y cuatro millones de años. Ahora, el hallazgo del Australopithecus deyiremeda (que significa “pariente próximo” en el idioma del pueblo afar) también plantea nuevas incógnitas sobre el uso del territorio común y los recursos disponibles para las diferentes especies de homínidos en esta zona de Etiopía.