Domingo de documentales: Dinosaurios extraordinarios

Hoy os presentamos un nuevo documental que incide en lo más extraño de la creación durante el misterioso mundo perdido del Mesozoico. Cráneos llenos de cuernos, numerosas púas en la espalda, larguísimos dedos… os dejamos con “Bizarre Dinos” que retoma el discurso desde el asombro como lo hiciera la prensa durante el S.XIX, incidiendo en la “locura de la creación” que encuentra en estos reptiles un lienzo extremo. El documental, muy actual aunque informamos de que fue realizado en el año 2009, está dirigido por  Jenny Kubo.

 

 

El extraño dinosaurio con dientes que cortaban como tijeras

En el sur de Francia, hace entre 100 y 66 millones de años, durante el Cretácico superior, existió un dinosaurio muy particular. Se trata de una especie herbívora pariente del famoso Iguanodon, pero con una extraordinaria mandíbula que ha asombrado a la comunidad científica.

La especie ha sido hallada en la formación de Velaux-La Bastide Neuve, al noroeste de Marsella. Pertenece a la familia de los rabdodóntidos, robustos dinosaurios ornitópodos descubiertos por primera vez en 2002.

La nueva especie, llamada Matheronodon provincialis, destaca por una dentadura inusual, de gran tamaño y con forma de cincel. Sus dientes, muy escasos, alcanzaban los 6 cm. de longitud y eran muy afilados. Su mecanismo de corte, muy efectivo, era similar al de unas tijeras y había evolucionado para adaptarse a fracturar los alimentos difíciles como las partes duras de plantas ricas en fibras. Probablemente, este grupo de dinosaurios cortaba las hojas de palmeras que poblaban Europa y que eran muy ricas en fibras.

“La dentadura de este grupo evolucionó en una dirección diferente a la de sus contemporáneos, los hadrosaurios que tenían los dientes más pequeños y se alimentaban de coníferas” explica Pascal Godefroit, investigador del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales y autor principal del estudio.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, puede leerse aquí.

Maxilar derecho de Matheronodon provincialis gen. et sp. nov. (MMS / VBN-02-102; holotipo) en las vistas dorsal (a), lateral (b), medial (c) y ventral (d). (e) Primer plano de la segunda y tercera corona maxilar.

Domingo de documentales: El enigmático dinosaurio acuático

“The best of dinos” de National Geographic nos acerca en esta ocasión al poderoso Spinosaurus, el único dinosaurio nadador conocido, y el más enigmático. Con una cabeza similar a la de los cocodrilos y una vela dorsal espectacular, este dinosaurio era mayor que el Tyrannosaurus rex.

Domingo de documentales: Lucha a muerte de dinosaurios

Hoy les presentamos un nuevo documental que muestra algo sorprendente en el registro fósil: una lucha a muerte de dos dinosaurios carnívoros, y ambos, tyranosáuridos. El Nanotyranus, un terópodo de 5,5 metros de longitud podría haberse enfrentado a un gigante como el  Tyrannosaurus rex. El documental, de gran calidad, fue producido por Warehouse 51 productions para National Geographic, y publicado en junio de 2015, lo que informamos a efectos de tomar en cuenta la desactualización de detalles anatómicos y hallazgos posteriores. Disfrútenlo.

¿El antepasado de los sauropodos gigantes fue un depredador?

Saturnalia era un pequeño dinosaurio que no alcanzaba los dos metros de longitud y que vivió en lo que hoy es Brasil hace unos 230 millones de años, en el Triásico Superior. Su importancia radica en ser uno de los primeros dinosaurios conocidos, y en que sus descendientes formaron el grupo de los sauropodomorfos, los gigantes herbívoros de cuello largo de la era de los dinosaurios.

Desde su descubrimiento, se clasificó a este animal como un veloz y ágil herbívoro. Sin embargo, todavía no se había estudiado el interior de su cráneo, donde se han hallado ahora pistas relevantes que podrían modificar esta clasificación.

Estudiar de manera directa los cerebros de los animales extinguidos es prácticamente imposible, dado que los cerebros no se conservan durante millones de años en el registro fósil. Para poder conseguir un acercamiento al cerebro, se está estudiando la base de la estructura de sus cámaras cerebrales, en lo que se llama paleoneurología. Tomando prestados métodos de escaneo digital de la investigación médica, biólogos e ingenieros están consiguiendo reconstruir las complejas estructuras de animales como los dinosaurios, permitiéndonos aprender acerca de su comportamiento sin tener que romper sus restos ni destruirlos.

Han sido Mario Bronzati, estudiante de posgrado de la Ludwig-Maximilians-Universität de Munich y su equipo, quienes han utilizado la tomografía computarizada para crear una imagen de alta resolución y detallada del cráneo y la cintura de Saturnalia. El resultado. publicado en Plos One,  ha mostrado que dos regiones del cerebro se encontraban sorprendentemente grandes en comparación con los sauropodomorfos cuadrúpedos: el flóculo y los lóbulos parafloculares. Esta protuberancia ampliada mostraría una posición probablemente bípeda, más propia de los dinosaurios carnívoros. Además, estas secciones son parte del cerebelo, y son responsables de mover la cabeza y el cuello, así como la estabilización de la mirada de un animal. Esto sugiere que Saturnalia era muy inteligente coordinando cabeza y cuello, tal como vemos en los depredadores modernos como el lobo. Movimientos pequeños y rápidos permitirían a este dinosaurio responder rápidamente ante una presa que se escurriese.

A partir de este estudio, es posible que dejemos de interpretar las características de los saurópodos como adaptaciones herbívoras, pues el cuello largo y la cabeza pequeña podrían haber sido útiles en la depredación. Utilizar un solo criterio para definir a un animal extinto puede llevar a error, y lo más justo parece acercarse a él desde todos los enfoques posibles.

Filogenia simplificada de Archosauriformes destacando la adquisición de caracteres en Sauropodomorpha (A). Endocasts de Saturnalia tupiniquim (MCP-3845-PV), Plateosaurus (MB.R.5586-1), y un espécimen de sauropodo referido a Cetiosaurus (OUMNH J13596) en dorsal (B, C, D) y anterolateral (E, F) , G) que muestran la morfología del lóbulo de las fosas floculares en los dinosaurios sauropodomorfos. Abreviaturas: lóbulo fósseo flocular, es decir – oído interno, 1 – Archosauriformes, 2 – Archosauria, 3 – Dinosauromorpha, 4 – Dinosauriformes, 5 – Dinosauria, 6 – Saurischia, 7 – Sauropodomorpha, 8 – Sauropoda. (Bronzati et al., 2017).

 

Encontrada fauna única en el mundo de 230 millones de años de antigüedad

Julia Brenda Desojo y María Belén von Baczko, investigadoras de la División de Paleontología de Vertebrados del Museo de la Plata, han analizado restos fósiles en estratos geológicos de más de 230 millones de años de antigüedad del Parque Nacional Talampay (La Rioja), y han identificado fauna desconocida hasta la fecha.

Entre el nuevo tipo de fauna identificada, abunda el esquivo Tarjadia ruthaeron, un cuadrúpedo acorazado que vivió antes de la llegada de los dinosaurios y que ofrece información anatómica relevante que ayuda a entender la evolución posterior de este pariente de los cocodrilos. También se han encontrado restos fósiles de dos grupos más de antecesores de los cocodrilos, y otros precursores de los mamíferos y  reptiles.

El estudio, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, es particularmente interesante porque el enclave en el que se han encontrado estos fósiles tiene dataciones precisas de sus rocas. Gracias al trabajo realizado, se ha concluido que la época antecesora del Triásico, vivió una fase de profundos y rápidos cambios en los ecosistemas.

Identificado el “eslabón perdido” entre los dinosaurios herbívoros y carnívoros

Hasta ahora la ciencia paleontológica había identificado a los primeros dinosaurios como carnívoros bípedos de pequeño tamaño, que en algún momento habían evolucionado generando también las formas herbívoras. Sin embargo, no se habían podido identificar especímenes en transición entre los dinosaurios herbívoros y los carnívoros.

Ha sido un minucioso estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cambridge y el Museo de Historia Natural lo que ha permitido descubrir al fin este “eslabón perdido”.  Para ello, se han analizado más de 450 características anatómicas de los primeros dinosaurios y se ha concluido que chilesaurus diegosuarezi, el dinosaurio nombrado en 2015, cubre la brecha entre dos de los principales grupos de dinosaurios.

Chilesaurus era un dinosaurio peculiar, un herbívoro del Jurásico Superior que aunaba características de ambos grupos, como una cabeza similar a la de un carnívoro pero con dientes planos para moler vegetales. En un primer momento, tal como informamos en Pangea, se ubicó a este dinosaurio en el grupo theropoda, un grupo que incluye al Tyrannosaurus rex. Investigaciones posteriores sugieren que en realidad fue un miembro muy temprano del grupo ornithischia, que incluye a dinosaurios como el Triceratops. Esta nueva ubicación de Chilesaurus tiene implicaciones importantes para comprender los orígenes de este grupo. A pesar de que este dinosaurio poseía una estructura de cadera similar a la de un pájaro, un rasgo característico de este grupo, no tenía un pico similar a las aves. Esto sugiere que  el intestino evolucionó primero, y las mandíbulas evolucionaron más tarde. Este cambio de dieta, probablemente por necesidad, debió resultar más ventajoso para los dinosaurios que lo asumieron, especializándolos poco a poco hasta tener las características físicas adaptadas a su nuevo modo de vida.

“Chilesaurus es uno de los dinosaurios más desconcertantes e intrigantes jamás descubiertos. Su extraña mezcla de características lo coloca en una posición clave en la evolución de los dinosaurios y ayuda a mostrar cómo algunas de las divisiones realmente grandes entre los grupos principales podrían haber surgido”, explica el coautor de la investigación, el profesor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural.

Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Biology Letters, en la que se puede ver que este equipo asume que los ornistiquios y los terópodos evolucionaron a partir de un antepasado común, volcando así más de un siglo de teoría sobre la historia evolutiva de los dinosaurios.

Hallazgo doble: Nuevo titanosaurio aporta una rara evidencia de insectos del Cretácico

Un esfuerzo internacional sufragado por entidades como National Science Foundation (NSF) y la National Geographic Society, ha permitido conocer una nueva especie de dinosaurio saurópodo gigante que ha ayudado a completar un antiguo rompecabezas.

En el año 2002 el Proyecto Rukwa Rift Basin localizó un esqueleto fósil de gran tamaño del periodo Cretácico en la región de Songwe del Gran Valle del Rift en el suroeste de Tanzania. Después de largo tiempo se hallaron en el lugar un húmero, vértebras de un cuello, costillas, y la parte inferior de una mandíbula, que completaban el hallazgo.

Los análisis filogenéticos realizados sobre el ejemplar, confirman ahora que se trata de una nueva especie africana, y que estaba más estrechamente relacionada con los titanosaurios de América del Sur, que con cualquiera de las otras especies actualmente conocidas. Esto nos lleva a un lugar en el tiempo tectónicamente muy activo, en el que el sur de África se separó de Madagascar y la Antártida mientras aún mantenía conexión terrestre con América del Sur, de la que también se fue separando, aislándose definitivamente entre hace 95 y 105 millones de años atrás.

El dinosaurio, bautizado del swajili como “cuello ancho” y científicamente Shingopana songwensis, está ayudando a comprender las relaciones evolutivas de estos y otros titanosaurios.

Pero el hallazgo aporta algo más a la ciencia. Eric Roberts, de la Universidad James Cook de Australia, estudió el contexto paleoambiental del nuevo descubrimiento, y encontró los huesos de shingopana dañados por agujeros de antiguos insectos que llegaron a la escena poco después de la muerte del animal. Tal y como él mismo explica “La presencia de perforaciones óseas proporciona una oportunidad para estudiar el esqueleto y reconstruir el momento de la muerte y el entierro y ofrece evidencia rara de insectos antiguos y complejas redes alimenticias durante la era de los dinosaurios”. Este hallazgo doble nos muestra que todavía estamos rascando la superficie de la comprensión de la diversidad de organismos, y los ambientes en los que vivieron los dinosaurios.

La investigación ha sido publicada en Journal of Vertebrate Paleontology.

Encuentran un dinosaurio acorazado en perfecto estado de conservación

Las placas características de los dinosaurios con armadura han sido encontradas en muchos fósiles, pero fragmentadas, incompletas o aisladas. Normalmente se desprendían cuando el animal comenzaba a descomponerse, de modo que las reconstrucciones científicas no tenían la completa certeza de ser exactas. Ahora, gracias al impresionante hallazgo en Canadá de este nodosaurus en perfecto estado de conservación, los científicos pueden profundizar en sus conocimientos sobre el aspecto de estos dinosaurios y su locomoción de manera precisa.

Pocas son las veces en las que un equipo de paleontólogos descubre un animal prehistórico tan bien conservado, y todas ellas han sido noticia a nivel mundial. Casi siempre, este “milagro” se produce por un fin trágico del animal, que es sepultado mientras aún vive de una forma rápida y letal, bien por hundimientos en aguas, lodo o lava; por tormentas de arena; o por congelación. En este caso, el dinosaurio herbívoro fue arrastrado por el desbordamiento de un río en el que probablemente acostumbraba a beber. Según Caleb Brown, autor principal del estudio, las aguas llevaron al nodosaurus a mar abierto y el animal, ahogado, quedó flotando hasta que comenzó a descomponerse y se hundió en el océano hace unos 110 millones de años. El animal quedó en posición horizontal, con el caparazón sobre él, lo que, al ser la parte dura, permitió, gracias a la gran cantidad de minerales del lugar, protegerle en su totalidad.

Seis años de trabajo han sido necesarios para poder mostrar al mundo a este genuino ejemplar fósil que pesa alrededor de 1,1 toneladas y que tanto va a ofrecer al avance de la ciencia paleontológica. En las imágenes inferiores de Robert Clark (National Geographic), pueden verse detalles del ejemplar, con la armadura fielmente conservada, la cuenca ocular perfectamente definida, así como la forma de su costillaje, o restos de piel, tejidos e incluso su última comida.

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Dinosaurio clave para comprender cómo soportaba su enorme peso

Acaba de descubrirse en Malargüe, en el sur de la provincia de Mendoza (Argentina), un nuevo titanosaurio del Cretácico que de nuevo sorprende al mundo por su enorme tamaño, y que, además, da claves para la comprensión de cómo su anatomía podía soportar su enorme tamaño.

Ha sido un equipo de paleontólogos argentinos liderados por Bernardo González Riga del CONICET, IANIGLA, y el laboratorio de Dinosaurios de la Universidad Nacional de Cuyo, quienes han dado nombre a la nueva especie, Notocolossus gonzalezparejasi, que se encuentra ya entre los dinosaurios más grandes conocidos por la ciencia. El artículo acaba de ser publicado en Scientific Reports.

Como es habitual en estos casos, tan sólo se han podido recuperar un número limitado de huesos, pero en esta ocasión, han sido determinantes. Este dinosaurio se ha descrito a partir de huesos fósiles pertenecientes a la espalda, cola, pata delantera, pelvis, y un pie posterior completo, que proporciona información clave sobre la anatomía de la extremidad trasera de los titanosaurios gigantes y de como soportaban su enorme peso, que en este caso concreto podía alcanzar entre las 40 y 60 toneladas.