El dragón de Lingwu reescribe la Historia

No es habitual que un fósil por sí mismo cambie lo que creemos saber sobre una especie o un período. Es más común que el hallazgo continuado de fósiles vaya configurando un hilo ocnductor para contar la historia del pasado de la tierra.

Sin embargo, esta semana se ha presentado al mundo el hallazgo de Lingwulongshenqi (literalmente, el asombroso dragón de Lingwu), un fósil de dinosaurio hallado en el noroeste de China de 74 millones de años y que se ha convertido en el primer neosaurópodo conocido, en el saurópododiplocoideo más antiguo y el primero en ser encontrado en Asia oriental.

Este hallazgo, que ha consistido en ocho a diez individuos de la misma especie, implica que este grupo se extendió por el mundo millones de años antes de lo que se creía, durante el Jurasico Medio, algo antes de que Pangea se resquebrajase y el Asia oriental quedase aislada.

Lingwulong mide aproximadamente 17,5 metros de longitud, y presenta la larga cola acabada en látigo tan característica de los diplocoideos. El equipo liderado por el paleontólogo XingXu, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de Beijing (China), ha concluido que los neosaurópodos se originaron durante el Jurásico temprano, y que ya eran diversos y se habían extendido geográficamente durante el Jurásico Medio, de forma gradual y no concentrada en pocos millones de años como se creía hasta ahora.

El estudio ha sido publicado en NatureCommunications.

Este fue el primer gigante del planeta

Investigadores argentinos del Imcn y del Conicet han encontrado un nuevo especimen de dinosaurio en el yacimiento de Balde de Leyes, San Juan. Es el primer dinosaurio gigante que habitó la tierra, y lo hizo 30 millones de años antes de lo que se creía.

Este saurópodo, bautizado como Ingentia prima, o “primer gigante”, es hasta tres veces mayor que sus hermanos considerados gigantes del período Triásico. Su tamaño podía haber alcanzado los diez metros y su masa corporal las diez toneladas, que si bien queda lejos de los treinta metros y setenta toneladas que alcanzaron los grandes saurópodos posteriores, ya empieza a despuntar y a caracterizarse sobre el resto de dinosaurios de su entorno que apenas llegaban a los dos metros y las tres toneladas de peso.

El descubrimiento es de vital importancia, dado que retrocede de los 180 a los 210 millones de años la aparición del gigantismo en los dinosaurios y muestra una estrategia evolutiva desconocida hasta el momento. Así, los cortes óseos del dinosaurio han mostrado un  tipo de tejido diferente, que le permitía un crecimiento estacional y muy rápido. Gracias a unas “cavidades neumáticas” quedaba aliviado su peso y favorecido su crecimiento. Así pues, gracias al hallazgo de este juvenil que pesaría como tres elefantes africanos, podemos remontarnos al final del Triásico en lugar de al pleno Jurásico para establecer el considerable aumento de tamaño de los saurópodos.

El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

 

Jurassic World es real: Los millonarios están comprando dinosaurios

El mundo de la ciencia paleontológica está consternado con la creciente moda de las casas de subastas. El creciente comercio de fósiles de dinosaurios a través de pujas millonarias deja a la ciencia huérfana de muchos especímenes que aportarían un mayor conocimiento del mundo perdido.

En la película de Jurassic World II podemos ver cómo personas poderosas y pudientes pujan por adquirir ejemplares de dinosaurios aterradores o únicos, con fines más o menos nobles. En la actualidad, no estamos tan alejados de esa escena, que nosotros consideramos una crítica al comercio ilegal de fósiles.

Los paleontólogos creen que un fósil vendido a un comprador privado es un fósil perdido para la ciencia, y el último caso ha sido especialmente doloroso. Hace pocas semanas, en París, una casa de subastas anunció con un trabajado vídeo, más similar a una película de Hollywood que a una muestra informativa, la maravillosa criatura que tenía preparada para los bolsillos más hinchados. Un impresionante dinosaurio carnívoro desconocido hasta ahora, podía ser visitado en la Torre Eiffel antes de la subasta. El animal, que caminaba por Wyoming en el Jurásico tardío, hace unos 155 millones de años, era un adulto muy similar al Allosaurus, y medía 9 metros de longitud. Sus restos fósiles estaban en perfecto estado de conservación. Casi el 70% de su estructura ósea está conservada debido a que el dinosaurio cayó en un río y sus huesos no se comprimieron durante el proceso de fosilización. El espécimen, a tenor de su dentadura y su osamenta inusual, habría supuesto el hallazgo de una nueva especie no descubierta hasta ahora.

Desgraciadamente, los museos y los investigadores operan con bajos presupuestos para desarrollar su trabajo, y es por ello que cuando se producen estas pujas por los restos fósiles de animales extintos, es muy poco probable que los ejemplares acaben a buen resguardo. Por el contrario, terminan siendo objeto de pujas millonarias y acaban en manos privadas, donde sus nuevos dueños hacen el uso de ellos que suelen desear: exponerlos como trofeos extravagantes para asombrar a sus invitados.

Este último caso no es único. El pasado mes de abril, una casa de subastas vendió por 1,4 millones de euros a un Allosaurus juvenil, que habría aportado a la ciencia interesante información sobre el crecimiento de los terópodos.

Las casas de subastas se frotan las manos ante el interés que despiertan los dinosaurios entre los millonarios, y no dudan en presentar sus adquisiciones con palabras sugerentes como “animal de características únicas”. Esas características únicas habrían hecho de esos fósiles importantísimos objetos de estudio que revertirían en un mayor conocimiento del mundo en el que vivimos. Sin embargo, sólo podemos leer esos anuncios y protestar internamente, sintiendo la tristeza del conocimiento que se pierde.

¡Nuevo dinosaurio descubierto en Chile!

Una expedición paleontológica organizada por científicos del Instituto Chileno Antártico (Inach) ha encontrado los restos de un dinosaurio semiarticulado en Cerro Guido, en la región chilena de Magallanes. El yacimiento se está investigando desde hace siete años, pero ha sido en esta campaña cuando el equipo ha encontrando un ejemplar fósil de dinosaurio semiarticulado, el primer hallazgo de este tipo en la región.

El ejemplar, que ha sido considerado como una nueva especie, será objeto de estudio en las próximas semanas, y podría aportar nuevos datos sobre la anatomía de estos animales extintos, dado que en parte se conserva articulado y preserva gran parte del esqueleto. Además, este dinosaurio podría otorgar más información acerca de la conexión entre la Antártica y Suramérica durante el Cretácico.

El yacimiento precisamente es clave porque sirvió como un “corredor” o “aduana temporal” entre ambos continentes, tal y como explica el paleobiólogo Marcelo Leppe, director del instituto. Por ello se están investigando con especial interés otros fósiles hallados junto a este dinosaurio, que completarían la biodiversidad de la región, siendo mamíferos, lagartos, peces y reptiles marinos, además de seis tipos diferentes de flora.  La interacción global entre especies en esta zona todavía debe entenderse mejor, pues posee una alternancia entre ambientes marinos y continentales y presenta muchas singularidades que los científicos aún están investigando.

La cría de dinosaurio carnívoro mejor conservada del mundo

Después del descubrimiento del dinosaurio adulto mejor conservado del mundo, y con las últimas noticias de nuevos descubrimientos de ejemplares herbívoros en condiciones extraordinarias de conservación, queremos recordar un llamativo descubrimiento que tuvo lugar en Alemania. Con el 98% del cuerpo conservado, esta cría de un año de edad y 72 centímetros de longitud es la más completa encontrada hasta la fecha.

El hallazgo, de por sí ya extraordinario, pues la preservación de crías es extremadamente rara, muestra además restos de piel e incluso de pelo. Oliver Rauhut, comisario de la Colección de Paleontología y Geología de Baviera y jefe del equipo científico que encontró el ejemplar, afirmó que no está clara la filiación del animal, siendo un carnívoro bípedo que vivió hace 135 millones de años.

Los trabajos del equipo de paleontólogos duraron cerca de dos años, terminando en 2011 y obtuvieron una importante recompensa: este fósil es todavía considerado como el segundo en relevancia hallado en suelo alemán después del Archaeopteryx.

El desierto del Sáhara ofrece al mundo un nuevo dinosaurio perfectamente conservado

La evolución de los dinosaurios del final de la era de estos animales en África era, hasta ahora, un misterio, debido en parte a la frondosa vegetación de algunas zonas que dificultaba el trabajo de búsqueda de restos fósiles. Si bien se iban localizando dinosaurios que ayudaban a entender su evolución, todavía quedaban muchas incógnitas sin resolver. Ahora, con el nuevo descubrimiento del desierto egipcio, comienzan a despejarse esas lagunas.

Un equipo de científicos dirigidos por Hesham Sallam del departamento de Geología de la Universidad de Mansoura ha descubierto en el desierto del Sáhara, en Egipto, una nueva especie de dinosaurio herbívoro titanosaurio de tamaño moderado, con cuello largo y placas óseas incrustadas en su piel, al que han llamado Ansourasaurus shahinae.

La extraordinaria buena conservación del fósil le ha convertido en un ejemplar clave para abordar temas resbaladizos sobre el registro fósil y la paleobiología en África, y mostrando, como afirma Gorscak, que los últimos dinosaurios de África no estaban completamente aislados y mantenían conexiones con Europa. Esta estrecha relación de Mansourasaurus con titanosaurios coetáneos eurasiáticos indica que la dispersión terrestre de vertebrados ocurrió entre Eurasia y el norte de África después de la separación tectónica de este último de América del Sur, hace unos 100 millones de años. El estudio, publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, contradice así la hipótesis de que las faunas de dinosaurios de la parte continental africana estaban completamente aisladas durante el Cretácico posterior al Cenomaniense.

Hallan el primer dinosaurio “anfibio” del mundo

Después de que Nizar Ibrahim y Paul Sereno sorprendieran al mundo al reinterpretar el verdadero aspecto del Spinosaurus, ahora un nuevo descubrimiento demuestra que tal vez no era tan extraña la adaptación de los dinosaurios al medio acuático, que durante tantos años se creyó ajeno a sus hábitos.

El conocido comerciante de fósiles François Escuillie localizó el fósil de esta extraña criatura que había sido desentarrado y vendido en el mercado negro y lo entregó a Pascal Godefroit, paleontólogo del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, quien alertó a Andrea Cau, coautor del estudio y quien bautizó al nuevo dinosaurio como Halszkaraptor escuilliei.

El fósil se perfiló rápidamente como uno de los más extraordinarios hallado jamás, tan diferente a los demás, que en un principio se pensó que se trataba de un montaje. “Lo que es muy especial es que se ve muy extraño. No se parece a ningún otro dinosaurio que conozcamos hasta ahora”, comenta el paleontólogo Vincent Fernández, del Centro Europeo de Radiación Sincrotrón en Grenoble, Francia, coautor del estudio junto con Andrea Cau, paleontólogo de vertebrados en el Museo Geológico y Paleontológico de Bolonia, Italia.

El ejemplar, pariente cercano del velociraptor y que se clasifica en el suborden de los terópodos, pertenece a una especie nunca antes vista que vivió entre hace 75 millones y 71 millones de años en lo que ahora es Mongolia. Su aspecto es muy similar al de un cisne con patas y cola muy largas, y se cree que pudo haber nadado de manera similar a como los hacen los pingüinos actuales, ayudado por sus aletas. Del mismo modo, caminaría por tierra con las patas palmeadas, como los anseriformes actuales. Sus dientes pequeños aparecen curvados hacia atrás como los de un cocodrilo, lo que le permitía atrapar peces pequeños, y su pico lo ayudaría a navegar a través de las aguas de los ríos.

“Cuando sumamos todas las [características] muestra que se trataba de un animal anfibio: podía correr en tierra, ya que imaginamos a los dinosaurios corriendo y, además, podía entrar al agua”, explica Fernández.

Algunos científicos, sin embargo, todavía no se han convencido de su autenticidad. “Es un fósil impresionante”, ha comentado Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo “Solo tengo algunas dudas persistentes sobre si todo es un verdadero esqueleto […] Lo que despierta mi curiosidad es que el cuerpo realmente se parece a un dromaeosaurio, un dinosaurio raptor, y la cabeza realmente se ve como un alvarezsaurio, ese es otro tipo de dinosaurio pequeño”.

Descubierto el primer dinosaurio del color del arcoiris

Pocas veces se conservan sobre un fósil las pistas adecuadas que permiten averiguar el color de un animal extinto, pero cada vez tenemos más datos que nos acercan a comprender cómo eran los animales que no han llegado hasta nuestros días, como es el caso del verdadero color del Tyrannosaurus rex, recientemente resuelto.

Ahora es el turno de un pequeño dinosaurio aviano que habitó la tierra hace unos 161 millones de años. Sus restos fósiles fueron encontrados por un campesino en la provincia de Hebei, en China, y estaban casi completos y en muy buen estado de conservación, manteniendo las impresiones de sus plumas alrededor de su cuerpo. Desde el año 2014 en que fue descubierto, los científicos han podido estudiarlo con detenimiento hasta el día de hoy, indagando en sus extraños rasgos, en su cresta ósea y su curioso plumaje iridiscente. A pesar de que los colores estaban muy apagados, el fósil aún conservaba restos suficientes de los melanosomas para reconstruirlo. Así, los científicos han podido deducir que el aspecto de este dinosaurio era multicolor en la zona de su cuello, algo similar al aspecto de los colibríes actuales.

Debido al descubrimiento de su llamativo aspecto, este pequeño dinosaurio ha sido llamado Caihong juji, lo que significa “arcoíris con gran cresta”.

“Su combinación de rasgos es inusual” explica Julia Clarke, de la Universidad de Texas en Austin y coautora del estudio “tenía aspecto de Velociraptor y un cráneo alargado con un abundante plumaje y una gran cola como un abanico. Un dinosaurio realmente fantástico… o quizá espeluznante dependiendo de la perspectiva”.

Además de estos rasgos llamativos, que podrían ser la primera vez que aparecían en un dinosaurio, el equipo de investigadores también ha destacado que este dinosaurio es el más antiguo hasta la fecha que presenta plumas asimétricas, un tipo de plumas que se encuentran en las aves modernas en los extremos de las alas y que ayudan a controlar el vuelo, aunque este dinosaurio las tenía en la cola. De nuevo estamos ante un descubrimiento que reincide en la teoría de que los primeros pájaros volaban de manera diferente de los de hoy en día, y que tal vez, como sugiere Xing Xu, de la Academia China de las Ciencias y también coautor del estudio, parece que “el control del vuelo primero debió de evolucionar con las plumas de la cola”.

La descripción científica del espécimen ha sido ya publicada en Nature Communications.

El verdadero aspecto del temido Tyrannosaurus rex

Mucho está cambiando la visión que tenemos de los dinosaurios gracias a los espectaculares descubrimientos de los últimos años, que han afectado, sobretodo, a la estética y comportamiento de los carnívoros del mesozoico. De ser reconocidos por todos como reptiles gigantes, pesados y de aspecto similar a los cocodrilos, han comenzado a vislumbrarse como predadores de muy diversos tamaños, emplumados, ágiles y de agudos sentidos, más similares a las aves.

Esta visión afecta ahora al gran tirano. Un nuevo documental de la BBC llamado “The Real T-Rex” y presentado por Chris Packham, presenta al Tyrannosaurus rex completamente renovado, gracias a un detallado estudio que analiza los huesos fosilizados, piel, dientes y musculatura. Así, se confirma que el tirano poseía plumas oscuras en el lomo, que se agrupaban en mechones negros por el cuerpo y una curiosa parte superior de la cabeza anaranjada. Así lo sugiere la profesora Julia Clarke de la Universidad de Texas, revisando las marcas alrededor de los ojos del animal extinto.

El cambio de interpretación que dan los paleontólogos entrevistados afecta también al rugido del animal. El documental defiende que el sonido que emitía este gran predador era casi inaudible, nada que ver con los ensordecedores y dramáticos bramidos del cine.

De nuevo este animal prehistórico se muestra más similar a las aves, del mismo modo en que ha sucedido con otros terópodos. El documental muestra también cómo se movía, cómo corría y cómo era su vida social. Para verlo completo (no en todos los países está habilitado) entrar aquí.

Domingo de documentales: Dinosaurios extraordinarios

Hoy os presentamos un nuevo documental que incide en lo más extraño de la creación durante el misterioso mundo perdido del Mesozoico. Cráneos llenos de cuernos, numerosas púas en la espalda, larguísimos dedos… os dejamos con “Bizarre Dinos” que retoma el discurso desde el asombro como lo hiciera la prensa durante el S.XIX, incidiendo en la “locura de la creación” que encuentra en estos reptiles un lienzo extremo. El documental, muy actual aunque informamos de que fue realizado en el año 2009, está dirigido por  Jenny Kubo.