Nuevas huellas avivan el debate sobre el gregarismo de los ‘Tyrannosauridae’

El registro de icnitas o huellas de Tyrannosauridae es sorprendentemente escaso, en contraste con lo bien documentado que está su esqueleto. Además, hasta ahora sólo se conocían unas pocas icnitas aisladas atribuidas a estos dinosaurios. Por eso es tan importante el trabajo realizado por un grupo de paleontólogos en la formación Wapiti de Alberta (Canadá). Han presentado el primer conjunto fósil de huellas atribuibles a Tyrannosauridae, de forma que se refuerza la teoría de que eran animales gregarios.

“‘Terror of Tyrannosaurs’: The First Trackways of Tyrannosaurids and Evidence of Gregariousness and Pathology in Tyrannosauridae” es el nombre de su análisis, publicado en Plos One (donde se puede leer al completo de forma gratuita). Los investigadores han estudiado unos rastros datados en el Cretácico Superior (Campaniano- Mastrichtiano) y que fueron encontrados entre 2011 y 2012. Se trata de una pista de tres huellas tridáctilas y otros dos rastros cercanos con dos huellas cada uno (aunque en la imagen proporcionada no se incluye una de estas huellas).

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Las similitudes en la profundidad y conservación de los tres rastros indican que fueron producidos al mismo tiempo y siguiendo la misma dirección. Hasta ahora, las teorías sobre la locomoción de los Tyrannosauridae se basaban en el estudio de sus huesos. Este hallazgo supone el primer registro fósil de la forma de caminar de estos dinosaurios, por lo que se podrá conocer mejor cómo se desplazaban, y reabre el debate sobre su posible comportamiento gregario. ¿Estaban cazando juntos? ¿Eran familia? ¿Eran machos pretendiendo a una hembra?

No se ha determinado todavía a qué especie de Tyrannosauridae pertenecen estas grandes icnitas, que rondan los 50 centímetros. Han sido bautizadas como Bellatoripes fredlundi, como homenaje al guía local que descubrió las dos primeras.

El equipo de paleontólogos responsables de esta investigación está formado por Richard McCrea, Lisa Buckley, Martin Lockley, Philip Currie (de la Universidad de Alberta, Canadá), James Farlow (de la Universidad Indiana-Purdue, EEUU), Nefra Matthews y George Pemberton (de la Universidad de Colorado, EEUU).

Descubierto en Argentina el primer cráneo de ‘Megaraptor’

Hasta ahora, del Megaraptor sólo se conocían algunas garras, dedos, vértebras, pubis y algún que otro hueso más. Gracias a un grupo de investigadores argentinos, a esta lista hay que añadir un cráneo, el primero descubierto de esta especie. El importante hallazgo ha permitido identificar nuevas características de este dinosaurio carnívoro emparentado con el Tyrannosaurus rex. El estudio, hecho en el año 2013, sale ahora a la luz, revisado y aceptado.

Fernando Novas, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, fue quien describió al Megaraptor por primera vez en 1998. Novas es uno de los integrantes del equipo de paleontólogos que han analizado los restos fósiles hallados hace una década en la Patagonia. En 2004, se encontraron nuevos restos de Megaraptor en Lago Barreales, entre ellos una poderosa garra de 42 centímetros de longitud. Pero fue en las excavaciones realizadas en 2003 cuando se rescataron numerosas piezas del cráneo. Los estudios posteriores permitieron identificar que éste pertenecía, efectivamente, a un Megaraptor. Este material ha sido publicado recientemente en Cretaceous Research por Juan Porfiri, Fernando Novas, Jorge Calvo, Federico Agnolín Martín Ezcurra e Ignacio Cerda.

En esta publicación, se describe a un ejemplar joven de Megaraptor namunhuaiquii y se detallan las características del primer cráneo encontrado de este animal. La muestra guarda similitudes con los Coelurosauria, reforzando la teoría de que el Megaraptor pertenece a la rama de los terópodos. Además, comparte con la familia Tyrannosauroidea el disponer de varias foraminas (agujeros) en el premaxilar y dientes incisivos con una sección de corte en forma de D, entre otros aspectos.

Se han registrado indicios de Megaraptores también en Australia. El doctor Porfiri, de la Universidad Nacional del Comahue (Argentina), ha rescatado dos nuevos materiales que están bajo estudio, lo que permitirá ampliar todavía más el conocimiento de este clado de terópodos.

El Megaraptor vivió a finales del Cretácico (entre 100 y 83 millones de años atrás) y era un robusto carnívoro que podía llegar a medir diez metros de largo. Caminaba con sus patas traseras y tenía una garra enorme en forma de hoz en el primer dedo de sus patas delanteras.

Hallan en Argentina un antepasado de 52 millones de años de un árbol actual australiano

Antepasados del Kauri, un emblemático árbol de Australia y Nueva Zelanda, se extendieron hace 52 millones de años por la región argentina de la Patagonia, tal y como ha revelado el análisis de restos fosilizados de un ancestro de este tipo de árbol, perteneciente al género Aghatis. Es la primera vez que se realiza el hallazgo de esta especie, que puede llegar a medir 60 metros de altura y 5 metros de diámetro, fuera de la región de Australasia.

El descubrimiento fue realizado en los yacimientos fósiles de Laguna del Hunco y Río Pichileufú (en las provincias de Chubut y de Río Negro, respectivamente) por parte de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania de Estados Unidos y con la colaboración de especialistas argentinos.

Un kauri en Buenos Aires. Ari Iglesias

Un kauri en Buenos Aires. Ari Iglesias

Hace más de 50 millones de años, el clima en la Patagonia era lluvioso y cálido, por lo que estos árboles y otras especies adaptadas a este ambiente se extinguieron a causa de los cambios climáticos posteriores. Los antepasados del Kauri vivieron en Gondwana, un continente formado por lo que ahora es América del Sur, la Antártida y Australia. De este modo, “la separación de Tierra del Fuego con la península antártica habría producido cambios radicales como las lluvias en las alturas y desecando la Estepa Patagónica”, según ha explicado el doctor Ari Iglesias, del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), a la Agencia CyTA.

El investigador argentino espera que este hallazgo pueda explicar cómo fue la evolución temprana de estas especies de árboles y cómo se diferenciaron de sus ancestros. Además, es el registro más antiguo que se ha obtenido.

Recrean el cráneo del que podría ser el primer reptil, un lagarto que explicaría el origen de los amniotas

Un grupo de paleontólogos ha recreado un cráneo de Gephyrostegus bohemicus, un pequeño vertebrado de largas extremidades (tetrápodo) que vivió en el Carbonífero Superior, a partir de nuevas muestras encontradas en yacimientos de carbón de la República Checa. Su importancia radica en que este primitivo lagarto, que vivió hace 308 millones de años, podría ser el primer ejemplar de reptil y permitiría explicar el origen de los amniotas, es decir, de todos los vertebrados pertenecientes a reptiles, dinosaurios, aves y mamíferos.

Expertos de la Universidad Comenius de Bratislava (Eslovaquia), del Museo de la Universidad de Zoología de Cambridge, del Museo de Historia Natural de Londres y de la Universidad de Lincoln (Reino Unido) han podido estudiar muestras adicionales que no tenían en sus anteriores trabajos. Por eso, han conseguido relacionar al Gephyrostegus con otro grupo de tetrápodos llamados Seymouriamorpha, los cuales vivieron en el periódo Pérmico en lo que hoy es Europa, Asia y América del Norte. Los investigadores han encontrado este vínculo gracias a ciertas características interesantes de la estructura craneal que han reconstruido.

Marcello Ruta, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Lincoln, es uno de los autores del estudio. Según su experiencia, “Gephyrostegus siempre ha sido una bestia escurridiza. Varios investigadores han considerado durante mucho tiempo la posibilidad de que las características superficialmente reptilianas de este animal podrían decirnos algo acerca de la ascendencia amniota. Pero Gephyrostegus también muestra algunas características esqueléticas mucho más generalizadas que complican todavía más determinar su origen”.

“Mirar a los especímenes durante mucho tiempo a través de un microscopio y tratar de dar sentido a su anatomía puede ser frustrante y agotador a veces, pero siempre es inmensamente gratificante”, concluye el doctor Ruta.

ASOMBROSO HALLAZGO DE CROMOSOMAS DE 180 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

La geóloga Vivi Vajda (Universidad de Lund, Suecia) y su equipo, junto con el Museo Sueco de Historia Natural, constatan vestigios biológicos de cromosomas individuales y núcleos intactos de células en distintas etapas de la división celular, en un helecho que vivió en el período Jurásico, hace 180 M.a. Esto implica que la planta vivió junto a los dinosaurios, en Escania. Leer más