La primera niña híbrida entre dos especies humanas

Hace más de 50.000 años, en lo que hoy es Siberia, dos grupos humanos diferentes tuvieron descendencia. El estudio, que ha generado mucha expectación, ha sido publicado en la revista Nature.

Neandertales y Denisovanos habitaron Eurasia hasta que fueron reemplazados por los humanos modernos hace alrededor de 40.000 años. Hasta ahora no había evidencia de que ambas especies se relacionaran entre sí, o procrearan entre sí. Hasta hace unas semanas.

Un pequeño fragmento de hueso descubierto en una cueva en las montañas de Altái, en Rusia, ha demostrado que existió cruce entre ambas especies. El hallazgo, acaecido en 2012, ha sido ahora analizado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania). El genoma de la muestra  ha demostrado que se trataba de un hueso de una homínida adolescente de unos 13 años de edad, que falleció hace más de 50.000 años.

Según explican Viviane Slon y Svante Pääbo, paleogenéticos que lideran el estudio, ya se habían intuido posibles cruces de estas especies, pero el grado de herencia mixta no estaba claro hasta ahora. También existen pruebas de hibridación entre neandertales y sapiens, debido a que nuestro genoma incluye un pequeño porcentaje neandertal, pero las pruebas fósiles no son tan determinantes y claras como esta.

En este caso, puede saberse que los padres de la joven tenían a su vez una herencia mixta. El padre denisovano tenía al menos un antepasado neandertal en su árbol genealógico. La madre neandertal estaba a su vez más emparentada con los neandertales que ocuparon Europa Occidental, no con los autóctonos de la zona. Esto arroja luz, a su vez, acerca de las migraciones neandertales por Eurasia.

El genoma único de la joven híbrida podría servir para detectar otras interacciones entre estos dos grupos. Aún así, tanto Neandertales como Denisovanos han permanecido genéticamente diferenciados, con lo que las interacciones en este sentido habrían sido limitadas.

¿POR QUÉ LA CLASIFICACIÓN TRADICIONAL DE LOS DINOSAURIOS PODRÍA DESAPARECER?

Olvida todo lo que has leído en los libros de paleontología o las enciclopedias. Los hallazgos demuestran que las aves proceden de dinosaurios terópodos, lo que obliga a reconfigurar todo cuanto se conocía.

Hasta hace pocos meses, los paleontólogos dividían a los dinosaurios en dos categorías: los saurisquios y los ornitisquios. Esta división se basaba en la clasificación que hizo Harry Govier Seeley en 1888,  clasificando a los dinosaurios según la estructura de su cadera.

Por un lado, un gran grupo de dinosaurios presentaba la forma de los huesos de su cadera similar a la de los lagartos. Dentro estaban dinosaurios hervíboros como los diplodocus o los brontosaurios y carnívoros como el tyrannosaurus rex o el velociraptor. Era el suborden de los Saurisquios.

Por el otro lado, el segundo gran grupo de dinosaurios presentaba una cadera con el pubis apuntando hacia atrás, como en las aves. Era un extenso grupo de dinosaurios herbívoros entre los que se encontraban los triceratops, los nodosaurios o los parasaurolopus. Era el suborden de los Ornistiquios.

Sin embargo, los numerosos hallazgos han ido demostrando que las aves surgieron del grupo de terópodos carnívoros con cadera similar a la de los lagartos y no de las aves, lo que implica un problema de contradicción. Apoyándose en numerosos estudios filogenéticos, Baron et al. crearon una clasificación nueva. Los dinosaurios se dividirían en dos categorías, pero éstas serían el grupo Saurisquios, en el que estarían sólo los sauropodomorfos, y el grupo Ornithoscelida, que incluiría a terópodos y ornitisquios. Este segundo grupo ya fue propuesto por Thomas Henry Huxley, quien defendía una clasificación alternativa, pero no logró imponerse a la tradicional de Seeley. ¿Podrá imponerse esta clasificación ahora? El debate ha quedado servido.

Baron, M.G., Norman, D.B., and Barrett, P.M. (2017). A new hypothesis of dinosaur relationships and early dinosaur evolution. Nature, 543: 501–506. doi 10.1038/nature21700

DENUNCIAS TRAS LA TRAGEDIA: “NO VA A QUEDAR NADA. SE ACABÓ”

Tras el implacable incendio que asoló hace unas horas el Museo Nacional de Río de Janeiro, han comenzado a surgir las esperadas voces de tristeza y denuncia ante la que es una de las mayores tragedias de pérdida de patrimonio vividas en el mundo.

José Perez Pombal Jr., exdirector adjunto del Museo Nacional de Río de Janeiro, se ha mostrado completamente desolado por lo sucedido. “No va a quedar nada. Las colecciones, las momias… Se acabó. No sé si la institución va a seguir existiendo después de eso”.

Estas desgarradoras palabras muestran el desconsuelo ante una pérdida irreparable. Cada uno de los siniestros o ataques al patrimonio, como el sucedido con el mayor yacimiento de huevos de dinosaurio de Europa, implican una pérdida importantísima para el conocimiento. Por eso es de vital importancia que los gobiernos destinen esfuerzos y recursos no sólo en protección sino también en prevención. En este sentido se ha pronunciado el vicerrector de la institución, Luis Fernando Duarte, quien ha denunciado públicamente la “falta de apoyo y la falta de conciencia” del poder público. Duarte llevaba años luchando por conseguir recursos  para “preservar adecuadamente todo lo que ha sido destruido”.

En esta misma línea, el actual ministro de Cultura de Brasil, Sérgio Sá Leitao, ha comentado que lo sucedido es consecuencia de “años de negligencia”. Y ha pedido que esto “sirva de alerta para que tragedias como esa no se repitan en otros museos y otras instituciones”.

El Museo Nacional de Río de Janeiro era la quinta mayor institución de patrimonio del mundo. Y ha sido reducida a cenizas.

Estamos atentos al balance oficial de lo que se ha destruído.

 

 

 

Tragedia en Brasil: Arde el Museo Nacional de Río de Janeiro

Se estima que se han perdido 20 millones de piezas de gran valor, incluyendo momias egipcias, el cráneo de la conocida durante muchos años como la “primera americana” y varios fósiles de dinosaurios.

Hace sólo unas horas el museo nacional de Río de Janeiro, en Brasil ha comenzado a arder. Los bomberos nada han podido hacer para sofocarlo y evitar que se haya destruido completamente. Afortunadamente, el museo se encontraba vacío y no se ha lamentado la pérdida de vidas humanas.

¿Podría haberse evitado?

El museo había alcanzado su bicentenario de vida con varios problemas serios, tales como infiltraciones, goteras y problemas en las instalaciones eléctricas, lo que había sido denunciado con anterioridad. Ahora, el incendio ha acabado con su andadura, llevándose 20 millones de piezas, gran parte de la cultura, el trabajo, la investigación y el conocimiento de Brasil y de América, aunque tal vez podría haberse evitado si desde la administración se hubieran destinado fondos para ello.

En estos momentos se está procediendo a realizar un listado de todo cuanto ha “perecido” en el incendio. Parece que de momento ha sobrevivido el meteorito Bendegó, el mayor encontrado en latinoamérica, pues por su composición, ha resistido a las altas temperaturas.

 

 

El dragón de Lingwu reescribe la Historia

No es habitual que un fósil por sí mismo cambie lo que creemos saber sobre una especie o un período. Es más común que el hallazgo continuado de fósiles vaya configurando un hilo ocnductor para contar la historia del pasado de la tierra.

Sin embargo, esta semana se ha presentado al mundo el hallazgo de Lingwulongshenqi (literalmente, el asombroso dragón de Lingwu), un fósil de dinosaurio hallado en el noroeste de China de 74 millones de años y que se ha convertido en el primer neosaurópodo conocido, en el saurópododiplocoideo más antiguo y el primero en ser encontrado en Asia oriental.

Este hallazgo, que ha consistido en ocho a diez individuos de la misma especie, implica que este grupo se extendió por el mundo millones de años antes de lo que se creía, durante el Jurasico Medio, algo antes de que Pangea se resquebrajase y el Asia oriental quedase aislada.

Lingwulong mide aproximadamente 17,5 metros de longitud, y presenta la larga cola acabada en látigo tan característica de los diplocoideos. El equipo liderado por el paleontólogo XingXu, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de Beijing (China), ha concluido que los neosaurópodos se originaron durante el Jurásico temprano, y que ya eran diversos y se habían extendido geográficamente durante el Jurásico Medio, de forma gradual y no concentrada en pocos millones de años como se creía hasta ahora.

El estudio ha sido publicado en NatureCommunications.

Encuentran en una tumba real china una nueva especie de simio

Hace más de 2.000 años, en lo que hoy es China central, se vivía un sangriento período de luchas previo a la unificación del país. En ese período de reinos combatientes, falleció una mujer, la Dama Xia, cuya existencia sería muy importante porque su nieto, Qin Shi Huang se convertiría en el primer emperador de China.

La sepultura de Qin Shi Huang ha pasado a la historia por el ejército funerario de terracota que le custodiaba en Xi’ an. Ahora, los arqueólogos han encontrado en la tumba de la Dama Xia otro séquito funerario, esta vez un asombroso “ejército” de animales custodios que le acompañarían en la otra vida. Los expertos han identificado un oso tibetano, un lince boreal, un leopardo, grullas y animales domésticos, entre los que destaca un cráneo de gibón, que ha resultado ser un nuevo género y especie. 

El ejemplar, del que hoy no quedan representantes vivos, ha sido nombrado como Junzi imperialis descrito en Science. “Se sabe que en China los gibones se cuidaban como mascotas por lo menos desde la época de la Dinastía Zhou (1046 – 256 a.C.)”, explica Samuel Turvey, primer autor del estudio e investigador de la Sociedad Zoológica de Londres. “Aunque no podemos saberlo con seguridad, es posible que matasen a los animales para el enterramiento”.

El equipo investigador ha podido hacer un estudio detallado del cráneo y los dientes del ejemplar de gibón, a pesar de que el equipo no ha obtenido permiso de las autoridades chinas para extraer ADN de los restos. Este detallado estudio  ha permitido determinar que era muy distinto de los gibones actuales tanto en comportamiento como en ecología. “Junzi es tan distinto a los gibones actuales como los demás géneros de gibón lo son entre sí” informa Helen Chatterjee, coautora del estudio y zoóloga de University College London.

Este descubrimiento abre la posibilidad de que existan otros simios aún no descubiertos, y que probablemente se extinguieran por la caza constante que se llevó a cabo entre los siglos X y XVIII. hoy extinguidos debido a la actividad humana.

Este fue el primer gigante del planeta

Investigadores argentinos del Imcn y del Conicet han encontrado un nuevo especimen de dinosaurio en el yacimiento de Balde de Leyes, San Juan. Es el primer dinosaurio gigante que habitó la tierra, y lo hizo 30 millones de años antes de lo que se creía.

Este saurópodo, bautizado como Ingentia prima, o “primer gigante”, es hasta tres veces mayor que sus hermanos considerados gigantes del período Triásico. Su tamaño podía haber alcanzado los diez metros y su masa corporal las diez toneladas, que si bien queda lejos de los treinta metros y setenta toneladas que alcanzaron los grandes saurópodos posteriores, ya empieza a despuntar y a caracterizarse sobre el resto de dinosaurios de su entorno que apenas llegaban a los dos metros y las tres toneladas de peso.

El descubrimiento es de vital importancia, dado que retrocede de los 180 a los 210 millones de años la aparición del gigantismo en los dinosaurios y muestra una estrategia evolutiva desconocida hasta el momento. Así, los cortes óseos del dinosaurio han mostrado un  tipo de tejido diferente, que le permitía un crecimiento estacional y muy rápido. Gracias a unas “cavidades neumáticas” quedaba aliviado su peso y favorecido su crecimiento. Así pues, gracias al hallazgo de este juvenil que pesaría como tres elefantes africanos, podemos remontarnos al final del Triásico en lugar de al pleno Jurásico para establecer el considerable aumento de tamaño de los saurópodos.

El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

 

Jurassic World es real: Los millonarios están comprando dinosaurios

El mundo de la ciencia paleontológica está consternado con la creciente moda de las casas de subastas. El creciente comercio de fósiles de dinosaurios a través de pujas millonarias deja a la ciencia huérfana de muchos especímenes que aportarían un mayor conocimiento del mundo perdido.

En la película de Jurassic World II podemos ver cómo personas poderosas y pudientes pujan por adquirir ejemplares de dinosaurios aterradores o únicos, con fines más o menos nobles. En la actualidad, no estamos tan alejados de esa escena, que nosotros consideramos una crítica al comercio ilegal de fósiles.

Los paleontólogos creen que un fósil vendido a un comprador privado es un fósil perdido para la ciencia, y el último caso ha sido especialmente doloroso. Hace pocas semanas, en París, una casa de subastas anunció con un trabajado vídeo, más similar a una película de Hollywood que a una muestra informativa, la maravillosa criatura que tenía preparada para los bolsillos más hinchados. Un impresionante dinosaurio carnívoro desconocido hasta ahora, podía ser visitado en la Torre Eiffel antes de la subasta. El animal, que caminaba por Wyoming en el Jurásico tardío, hace unos 155 millones de años, era un adulto muy similar al Allosaurus, y medía 9 metros de longitud. Sus restos fósiles estaban en perfecto estado de conservación. Casi el 70% de su estructura ósea está conservada debido a que el dinosaurio cayó en un río y sus huesos no se comprimieron durante el proceso de fosilización. El espécimen, a tenor de su dentadura y su osamenta inusual, habría supuesto el hallazgo de una nueva especie no descubierta hasta ahora.

Desgraciadamente, los museos y los investigadores operan con bajos presupuestos para desarrollar su trabajo, y es por ello que cuando se producen estas pujas por los restos fósiles de animales extintos, es muy poco probable que los ejemplares acaben a buen resguardo. Por el contrario, terminan siendo objeto de pujas millonarias y acaban en manos privadas, donde sus nuevos dueños hacen el uso de ellos que suelen desear: exponerlos como trofeos extravagantes para asombrar a sus invitados.

Este último caso no es único. El pasado mes de abril, una casa de subastas vendió por 1,4 millones de euros a un Allosaurus juvenil, que habría aportado a la ciencia interesante información sobre el crecimiento de los terópodos.

Las casas de subastas se frotan las manos ante el interés que despiertan los dinosaurios entre los millonarios, y no dudan en presentar sus adquisiciones con palabras sugerentes como “animal de características únicas”. Esas características únicas habrían hecho de esos fósiles importantísimos objetos de estudio que revertirían en un mayor conocimiento del mundo en el que vivimos. Sin embargo, sólo podemos leer esos anuncios y protestar internamente, sintiendo la tristeza del conocimiento que se pierde.

¡Nuevo dinosaurio descubierto en Chile!

Una expedición paleontológica organizada por científicos del Instituto Chileno Antártico (Inach) ha encontrado los restos de un dinosaurio semiarticulado en Cerro Guido, en la región chilena de Magallanes. El yacimiento se está investigando desde hace siete años, pero ha sido en esta campaña cuando el equipo ha encontrando un ejemplar fósil de dinosaurio semiarticulado, el primer hallazgo de este tipo en la región.

El ejemplar, que ha sido considerado como una nueva especie, será objeto de estudio en las próximas semanas, y podría aportar nuevos datos sobre la anatomía de estos animales extintos, dado que en parte se conserva articulado y preserva gran parte del esqueleto. Además, este dinosaurio podría otorgar más información acerca de la conexión entre la Antártica y Suramérica durante el Cretácico.

El yacimiento precisamente es clave porque sirvió como un “corredor” o “aduana temporal” entre ambos continentes, tal y como explica el paleobiólogo Marcelo Leppe, director del instituto. Por ello se están investigando con especial interés otros fósiles hallados junto a este dinosaurio, que completarían la biodiversidad de la región, siendo mamíferos, lagartos, peces y reptiles marinos, además de seis tipos diferentes de flora.  La interacción global entre especies en esta zona todavía debe entenderse mejor, pues posee una alternancia entre ambientes marinos y continentales y presenta muchas singularidades que los científicos aún están investigando.

El pingüino enano de hace 34 millones de años que convivía con gigantes

Durante el Eoceno existieron en la Antártida gran diversidad de pingüinos, algunos de ellos gigantes de más de 2 metros de altura que, sorpresivamente, convivieron con una especie diminuta de un tamaño cinco veces menor.

Investigadores del Museo de La Plata y del Instituto Antártico Argentino hallaron en la Isla Marambio, al oeste de la Península Antártica, un pingüino de tan solo 35 centímetros de altura. Los investigadores tomaron el húmero para comprobar si el espécimen tenía alguna patología que impidiese su crecimiento y descubrieron que era un pingüino adulto sano. Comparando su estatura con húmeros de más de 400 especímenes del Museo de la Plata, pudieron comprobar que el menor de ellos tenía el doble de estatura que este fósil tan especial.  Así, se ha podido identificar una nueva especie hasta ahora desconocida que ha sido llamada Aprosdokitos mikrotero, que significa “inesperado minúsculo”.

Este singular pingüino habitaba la zona hace unos 34 millones de años, conjuntamente con otros pingüinos  que también quedaron fosilizados y han sido rescatados en el mismo yacimiento en los niveles Submeseta III.