Canibalismo entre tiranosáuridos

Hace unos días el mundo se hizo eco de una noticia sorprendente: El esqueleto de un Daspletosaurus juvenil presentaba marcas de haber sido atacado en vida por miembros de su misma especie, y después de muerto, presentaba evidencias de haber sido igualmente mordisqueado, hace unos 75 millones de años.

No es este el único caso de canibalismo demostrado, pero si se trata de uno de los más ensañados. El análisis mostraba hasta catorce grupos de marcas en sus huesos fósiles, incluyendo un bocado en la parte posterior de la cabeza que rompió una parte del cráneo. Las hendiduras circulares en forma de diente que se veían en el hueso indicaban la enorme presión que podían llegar a ejercer las mandíbulas de estos animales, que se sabe, gracias al estudio de sus deposiciones fosilizadas o coprolitos, que engullían músculos y huesos enteros.

La vida de los tiranosáuridos ha sido ampliamente estudiada por la paleopatología, la disciplina que analiza las enfermedades, heridas y daños en los fósiles, y se observa un patrón de vida especialmente violento. Ya en el año 2010, el investigador de la Universidad de Yale, Nick Longrich, señalaba en la prestigiosa revista PLoS ONE respecto del canibalismno en tiranosáuridos: “sorprende ver la frecuencia con la que, aparentemente, se producía el canibalismo. No estamos totalmente seguros de qué implica todo esto, pero la práctica probablemente fuese más común de lo que pensamos”.

daspletosaurus cráneo

Las evidencias de Tyranosáuridos que fueron mordiesqueados en vida varias veces por sus semejantes, que curaron sus heridas y continuaron su camino hasta ser devorados de nuevo después de muertos, indican que este tipo de dinosaurios no encontraban límite a su voracidad. Las razones del canibalismo pueden ser varias. Por un lado, el hambre, que es el más probable, sobretodo en este caso reciente, pues las dentelladas postmortem se hicieron sobre el cadáver en descomposición. Por otro lado, la ingesta como resultado de haber matado a un semejante en un combate por defender un territorio o comida, que es el caso probable del Gorgosaurus descubierto en Alberta, Canadá en 2009. En aquél entonces, el paleontólogo Phil Bell encontró alojado entre los dientes de un tiranosáurido, los dientes de otro ejemplar, que había sido mordido con una fuerza equivalente a dos toneladas, la misma del tiburón blanco. Las numerosas evidencias de ingesta de carroña de la misma especie en tiranosáuridos, indican también que es posible que estos dinosaurios hicieran vida en grupo y no en solitario, y que las peleas fuesen comunes, optando por la ingesta de los perdedores para reducir la competencia, o para complementar la dieta en tiempos de escasez. Lo que está clara es la naturaleza oportunista de esta especie. Esperemos que nuevos estudios arrojen más luz sobre los hábitos alimentarios de estos depredadores prehistóricos. Lo que verdaderamente intriga, es que se han encontrado más evidencias de que esta familia fuese caníbal, que evidencias de que cazara sobre otros dinosaurios.

Antonio Gutierrez

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