Ésta es la ardilla voladora más antigua del mundo

Recreación de un Miopetaruista neogrivensis / Óscar Sanisidro.

Al vertedero de Can Mata, en Hostalets de Pierola, van a parar muchos de los residuos del área metropolitana de Barcelona. Hace años, se descubrió que está construido en medio de un riquísimo yacimiento paleontológico del Mioceno, uno de los más importantes del mundo en fósiles de primates de ese período, y que también ha aportado a la ciencia valiosísimos fósiles de varios grupos de animales prehistóricos, como elefantes o tortugas gigantes.

Hace unos meses, un equipo internacional de investigadores encabezado por el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP) describió el primer esqueleto fósil de una ardilla voladora de la especie Miopetaurista neogrivensis. Los restos tenían una antigüedad de 11,6 millones de años, por lo que esta ardilla voladora, se convirtió en la más antigua del mundo.

Los investigadores creyeron, por el gran tamaño de los fósiles encontrados, que se encontraban ante los restos de un primate. Sin embargo, pronto descubrieron que se trataba de una ardilla voladora gigante. Las ardillas voladoras son relativamente fáciles de identificar, pues presentan una morfología muy concreta en los huesos de la muñeca, que están modificados para sujetar y desplegar la membrana de piel que utilizan para planear. De entre los fósiles que hallaron, había varios elementos de las extremidades anteriores y posteriores, por lo que los investigadores pudieron confirmar que los restos pertenecían a una ardilla voladora, y estimaron su tamaño en casi un metro de longitud y unos 1,1 y  1,6 kg. de peso.

Esta ardilla está estrechamente emparentada con las ardillas voladoras gigantes del género petaurista. Así lo confirman los análisis filogenéticos realizados en este estudio, combinados por vez primera, con secuencias de ADN de especies actuales y con datos morfométricos de especies, tanto extintas, como vivas. El equipo pudo además, generar un modelo tridimensional del esqueleto, basado en los más de ochenta huesos encontrados, y rellenando los vacíos con los datos de las ardillas actuales de este mismo género.

Las ardillas voladoras evolucionaron a partir de formas arborícolas. Sin embargo, hasta la fecha, los estudios moleculares apuntaban a que esta evolución se produjo hace unos 23 millones de años. El hallazgo de este nuevo fósil, permite estimar la separación entre hace 31 y 25 millones de años. Con estos datos, esta ardilla voladora se convertiría en la más antigua conocida.

El estudio puede leerse en Elife.

La situación de este importantísimo yacimiento paleontológico, que convive con los desechos urbanos, debe preocuparnos a todos. No es el único yacimiento que puede estar en peligro, y necesitamos el apoyo de las autoridades para evitar que se siga perdiendo información valiosa del pasado de nuestro planeta. Desde Pangea ya hemos firmado la petición de Change.org. Os animamos a que apoyéis también esta iniciativa.

 

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