430.000 años atrás: Primer asesinato documentado de la humanidad

Atapuerca, hace 430.000 años. En lo que hoy es la Sima de los Huesos se produce un asesinato. Dos grandes agujeros con distintas trayectorias habían quedado para la posteridad esculpidos en la cabeza del hombre que ahora ha sido estudiado.

Retrocedamos en el tiempo. Atapuerca era un lugar habitado por una rama de antepasados del ser humano, los Homo heidelbergensis o pre-neandertales. Vivían en grupos sociales y mostraban una creciente corpulencia física, que se traducía en una altura de unos 1,75 a 1,80 metros y cerca de 100 kg. de peso en los varones. Sus mandíbulas también poseían una gran fuerza y robustez, su apertura nasal era grande, y sus cráneos, bastante aplanados, llegaban a medir 1.350 cm³ (frente a los 1.600 actuales). Esta rama de la humanidad es la primera que parece haber presentado pensamiento simbólico.

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Un fatídico día en Atapuerca, hace unos 430.000 años, un ser humano, probablemente diestro, decidió que darle muerte a un congénere. Cogió un objeto punzante y se ensañó contra un hombre que probablemente conocía. Le golpeó con violencia en la frente, de arriba hacia abajo, con ese mismo objeto, hasta provocarle la muerte.  Después de perpetrar el asesinato, arrastró el cuerpo del hombre sin vida y lo arrojó a la Sima de los Huesos, donde ya había otros restos humanos, pues parecía haber sido usada en aquellos tiempos como fosa común.

El asesinato permaneció oculto durante milenios, hasta que el equipo de investigadores de Atapuerca encontró el llamado “cráneo 17”, que ahora ha dado la vuelta al mundo. Era el cráneo de un hombre que presenta heridas letales. Graves lesiones penetrantes en el hueso frontal, justo encima del ojo izquierdo, que le produjeron con toda probabilidad la muerte.

Esta es la conclusión a la que han llegado los científicos que trabajan en Atapuerca, uno de los yacimientos paleontológicos más prolíficos de la historia de la humanidad. Tras un concienzudo análisis, se ha tenido que reconstruir el cráneo a partir de 52 fragmentos, y según se reconstruía, se hacía más evidente para los investigadores que se encontraban ante graves lesiones que no se habrían producido de forma fortuita.

asesinatoatapuerca2Este no es el primer caso de violencia que se encuentra en Atapuerca en fechas similares, aunque sí es el más antiguo documentado. Otra muerte famosa fue la de Miguelón o “cráneo 5”, que dio la vuelta al mundo en el año 2011. En esta ocasión, el fallecido fue un varón de unos treinta años, que fue agredido con una piedra por un congénere. En este caso el golpe provocó el aplastamiento del hueso maxilar y afectó al alvéolo dentario, con rotura de una pieza dental que se infectó y derivó en septicemia. La muerte se produjo poco después, dando como resultado lo que los científicos aceptaron como un homicidio involuntario.

Otro sonado intento de asesinado prehistórico se produjo en la Cueva de Shanidar, en Irak, hace unos 80.000 años. El litigio se produjo entre Homo neanderthalensis, siendo el afectado el esqueleto conocido como “Nandy”. El intento de asesinato se produjo cuando este individuo era todavía muy joven. Recibió golpes en el lado izquierdo de la cabeza, lo que le causó la fractura de la órbita y afectó al ojo y a la región del cerebro que controlaba el lado derecho del cuerpo. Aunque no murió, quedó lisiado durante gran parte de su vida, y pudo sobrevivir gracias a los cuidados de los demás miembros de su grupo.

Otros asesinatos más recientes pueden verse en el el Esqueleto IV del conocido hombre de Minatogawa, un Homo sapiens que fue abatido con flechas que le impactaron en el cráneo y ambos brazos, para luego servir de alimento a un grupo que practicó con él el canibalismo.

Pero tal vez el caso de asesinato prehistórico más impactante fue la masacre de Schletz, en Austria. Hace unos 7.500 años, un grupo armado de Homo sapiens hizo una incursión en un poblado aprovechando que la mayoría de los hombres habrían salido, probablemente de caza. Asesinaron con el mismo tipo de objeto a 67 individuos, de los cuales, 27 eran niños, 26 ancianos y 9 mujeres mayores. Solo aparecieron muertas 4 mujeres jóvenes, lo que parece indicar que secuestraron a las jóvenes en lugar de matarlas. Cuando los hombres regresaron aquél día o en días posteriores, enterraron los cuerpos de sus amigos y familiares en una fosa común, donde fueron encontrados.

Parece que conforme la capacidad craneal del ser humano iba en aumento, también crecía la cantidad y la brutalidad de la violencia contra los suyos. Un tema inquietante para estudiar y reflexionar.

 

Antonio Gutierrez

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