El dragón de Lingwu reescribe la Historia

No es habitual que un fósil por sí mismo cambie lo que creemos saber sobre una especie o un período. Es más común que el hallazgo continuado de fósiles vaya configurando un hilo ocnductor para contar la historia del pasado de la tierra.

Sin embargo, esta semana se ha presentado al mundo el hallazgo de Lingwulongshenqi (literalmente, el asombroso dragón de Lingwu), un fósil de dinosaurio hallado en el noroeste de China de 74 millones de años y que se ha convertido en el primer neosaurópodo conocido, en el saurópododiplocoideo más antiguo y el primero en ser encontrado en Asia oriental.

Este hallazgo, que ha consistido en ocho a diez individuos de la misma especie, implica que este grupo se extendió por el mundo millones de años antes de lo que se creía, durante el Jurasico Medio, algo antes de que Pangea se resquebrajase y el Asia oriental quedase aislada.

Lingwulong mide aproximadamente 17,5 metros de longitud, y presenta la larga cola acabada en látigo tan característica de los diplocoideos. El equipo liderado por el paleontólogo XingXu, del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de Beijing (China), ha concluido que los neosaurópodos se originaron durante el Jurásico temprano, y que ya eran diversos y se habían extendido geográficamente durante el Jurásico Medio, de forma gradual y no concentrada en pocos millones de años como se creía hasta ahora.

El estudio ha sido publicado en NatureCommunications.

Encuentran en una tumba real china una nueva especie de simio

Hace más de 2.000 años, en lo que hoy es China central, se vivía un sangriento período de luchas previo a la unificación del país. En ese período de reinos combatientes, falleció una mujer, la Dama Xia, cuya existencia sería muy importante porque su nieto, Qin Shi Huang se convertiría en el primer emperador de China.

La sepultura de Qin Shi Huang ha pasado a la historia por el ejército funerario de terracota que le custodiaba en Xi’ an. Ahora, los arqueólogos han encontrado en la tumba de la Dama Xia otro séquito funerario, esta vez un asombroso “ejército” de animales custodios que le acompañarían en la otra vida. Los expertos han identificado un oso tibetano, un lince boreal, un leopardo, grullas y animales domésticos, entre los que destaca un cráneo de gibón, que ha resultado ser un nuevo género y especie. 

El ejemplar, del que hoy no quedan representantes vivos, ha sido nombrado como Junzi imperialis descrito en Science. “Se sabe que en China los gibones se cuidaban como mascotas por lo menos desde la época de la Dinastía Zhou (1046 – 256 a.C.)”, explica Samuel Turvey, primer autor del estudio e investigador de la Sociedad Zoológica de Londres. “Aunque no podemos saberlo con seguridad, es posible que matasen a los animales para el enterramiento”.

El equipo investigador ha podido hacer un estudio detallado del cráneo y los dientes del ejemplar de gibón, a pesar de que el equipo no ha obtenido permiso de las autoridades chinas para extraer ADN de los restos. Este detallado estudio  ha permitido determinar que era muy distinto de los gibones actuales tanto en comportamiento como en ecología. “Junzi es tan distinto a los gibones actuales como los demás géneros de gibón lo son entre sí” informa Helen Chatterjee, coautora del estudio y zoóloga de University College London.

Este descubrimiento abre la posibilidad de que existan otros simios aún no descubiertos, y que probablemente se extinguieran por la caza constante que se llevó a cabo entre los siglos X y XVIII. hoy extinguidos debido a la actividad humana.

Este fue el primer gigante del planeta

Investigadores argentinos del Imcn y del Conicet han encontrado un nuevo especimen de dinosaurio en el yacimiento de Balde de Leyes, San Juan. Es el primer dinosaurio gigante que habitó la tierra, y lo hizo 30 millones de años antes de lo que se creía.

Este saurópodo, bautizado como Ingentia prima, o “primer gigante”, es hasta tres veces mayor que sus hermanos considerados gigantes del período Triásico. Su tamaño podía haber alcanzado los diez metros y su masa corporal las diez toneladas, que si bien queda lejos de los treinta metros y setenta toneladas que alcanzaron los grandes saurópodos posteriores, ya empieza a despuntar y a caracterizarse sobre el resto de dinosaurios de su entorno que apenas llegaban a los dos metros y las tres toneladas de peso.

El descubrimiento es de vital importancia, dado que retrocede de los 180 a los 210 millones de años la aparición del gigantismo en los dinosaurios y muestra una estrategia evolutiva desconocida hasta el momento. Así, los cortes óseos del dinosaurio han mostrado un  tipo de tejido diferente, que le permitía un crecimiento estacional y muy rápido. Gracias a unas “cavidades neumáticas” quedaba aliviado su peso y favorecido su crecimiento. Así pues, gracias al hallazgo de este juvenil que pesaría como tres elefantes africanos, podemos remontarnos al final del Triásico en lugar de al pleno Jurásico para establecer el considerable aumento de tamaño de los saurópodos.

El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.