El desierto del Sáhara ofrece al mundo un nuevo dinosaurio perfectamente conservado

La evolución de los dinosaurios del final de la era de estos animales en África era, hasta ahora, un misterio, debido en parte a la frondosa vegetación de algunas zonas que dificultaba el trabajo de búsqueda de restos fósiles. Si bien se iban localizando dinosaurios que ayudaban a entender su evolución, todavía quedaban muchas incógnitas sin resolver. Ahora, con el nuevo descubrimiento del desierto egipcio, comienzan a despejarse esas lagunas.

Un equipo de científicos dirigidos por Hesham Sallam del departamento de Geología de la Universidad de Mansoura ha descubierto en el desierto del Sáhara, en Egipto, una nueva especie de dinosaurio herbívoro titanosaurio de tamaño moderado, con cuello largo y placas óseas incrustadas en su piel, al que han llamado Ansourasaurus shahinae.

La extraordinaria buena conservación del fósil le ha convertido en un ejemplar clave para abordar temas resbaladizos sobre el registro fósil y la paleobiología en África, y mostrando, como afirma Gorscak, que los últimos dinosaurios de África no estaban completamente aislados y mantenían conexiones con Europa. Esta estrecha relación de Mansourasaurus con titanosaurios coetáneos eurasiáticos indica que la dispersión terrestre de vertebrados ocurrió entre Eurasia y el norte de África después de la separación tectónica de este último de América del Sur, hace unos 100 millones de años. El estudio, publicado en la revista Nature Ecology and Evolution, contradice así la hipótesis de que las faunas de dinosaurios de la parte continental africana estaban completamente aisladas durante el Cretácico posterior al Cenomaniense.