El extraño dinosaurio con dientes que cortaban como tijeras

En el sur de Francia, hace entre 100 y 66 millones de años, durante el Cretácico superior, existió un dinosaurio muy particular. Se trata de una especie herbívora pariente del famoso Iguanodon, pero con una extraordinaria mandíbula que ha asombrado a la comunidad científica.

La especie ha sido hallada en la formación de Velaux-La Bastide Neuve, al noroeste de Marsella. Pertenece a la familia de los rabdodóntidos, robustos dinosaurios ornitópodos descubiertos por primera vez en 2002.

La nueva especie, llamada Matheronodon provincialis, destaca por una dentadura inusual, de gran tamaño y con forma de cincel. Sus dientes, muy escasos, alcanzaban los 6 cm. de longitud y eran muy afilados. Su mecanismo de corte, muy efectivo, era similar al de unas tijeras y había evolucionado para adaptarse a fracturar los alimentos difíciles como las partes duras de plantas ricas en fibras. Probablemente, este grupo de dinosaurios cortaba las hojas de palmeras que poblaban Europa y que eran muy ricas en fibras.

“La dentadura de este grupo evolucionó en una dirección diferente a la de sus contemporáneos, los hadrosaurios que tenían los dientes más pequeños y se alimentaban de coníferas” explica Pascal Godefroit, investigador del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales y autor principal del estudio.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, puede leerse aquí.

Maxilar derecho de Matheronodon provincialis gen. et sp. nov. (MMS / VBN-02-102; holotipo) en las vistas dorsal (a), lateral (b), medial (c) y ventral (d). (e) Primer plano de la segunda y tercera corona maxilar.

Encuentran conservado el aceite de acicalamiento de un pájaro de 48 millones de años

Ha sucedido en Messel, Alemania. Un extraordinario fósil ha sido encontrado conservando un elemento blando durante 48 millones de años. Se trata de la glándula uropígea de un ave prehistórica, que conserva casi toda su composición química original.

Esta glándula, presente en las aves actuales, se encuentra en la base de la cola y produce un aceite que permite el correcto acicalamiento e impermeabilización del plumaje. El fósil revela que estos lípidos ya existían en tiempos remotos y permitirá reconstruir mejor el estilo de vida de estos animales. “La cadena larga de compuestos de hidrocarburos de los restos fosilizados de la glándula uropígea puede diferenciarse claramente del esquisto bituminoso que rodea al fósil”, expone Geral Mayr, coautor del estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B. Ahora la duda que asalta a la comunidad científica es si “los dinosaurios emplumados ya poseían estas glándulas uropígeas para arreglarse las plumas” concluye Jakob Vinther, de la Universidad de Bristol y coautor del estudio.

Las razones por las cuales este fósil ha conservado elementos blandos todavía es un misterio, siendo los factores claves los componentes antibacterianos o la exclusión de oxígeno. Esto abre la posibilidad a que se encuentren otros fósiles avianos en condiciones similares.

Domingo de documentales: El enigmático dinosaurio acuático

“The best of dinos” de National Geographic nos acerca en esta ocasión al poderoso Spinosaurus, el único dinosaurio nadador conocido, y el más enigmático. Con una cabeza similar a la de los cocodrilos y una vela dorsal espectacular, este dinosaurio era mayor que el Tyrannosaurus rex.

La inesperada causa de muerte de los antiguos reptiles marinos

Los seres humanos enfrentamos una amenaza al sumergirnos en las profundidades oceánicas con demasiada rapidez, llamada la “enfermedad de la descompresión”. Esto se produce si los gases disueltos entran en las articulaciones, piel y cerebro, formando burbujas que pueden resultar letales. Esto sucede porque nuestro organismo no está preparado para moverse bajo esas presiones, debido a que nuestra evolución se encaminó hacia la vida terrestre. Se entiende por tanto, que un animal que vive en las profundidades marinas sí debe estar adaptado. Sin embargo, un nuevo estudio ha revelado que los reptiles marinos prehistóricos padecían de esta misma enfermedad.

Bruce Rothschild, paleopatólogo de la Universidad Médica del Noreste de Ohio, ha investigado los efectos de la enfermedad en animales antiguos. Estudiando a un mosasaurio Platecarpus fallecido hace 84 millones de años, con signos de infección en sus huesos fosilizados,  descubrió una  necrosis ósea avascular, una tira de tejido muerto en un hueso sano. ¿Qué había bloqueado el flujo de sangre al tejido y matado las células? Rothschild y su equipo concluyeron que la enfermedad de descompresión era la única explicación que tenía sentido, después de descartar un envenenamiento por bismuto o un daño por radiación.

El estudio se extendió a otros reptiles del mesozoico de varios países e incluso de distintos continentes y se descubrió que los plesiosaurios  e ictiosaurios presentaban en el interior de los huesos fosilizados los mismos síntomas, siendo los mosasaurios los más afectados.

La razón por la que estos antiguos reptiles con claras adaptaciones a la vida submarina sucumbieron a esta afección es todavía un misterio, pero tenemos una pista gracias a Paul Jepson, veterinario de la Sociedad Zoológica de Londres, quien confirma que la enfermedad por descompresión podía estar extendida en el registro fósil, sobretodo en los reptiles marinos más antiguos, que aún no estaban completamente adaptados.

Lo llamativo es que los reptiles modernos, sobretodo las tortugas marinas, presentan también signos de enfermedad por descompresión. Daniel García Párraga, veterinario en el Oceanogràfic, acuario de Valencia, España, fue el primero en documentar los primeros casos en un estudio que confirmó que 29 de 67 tortugas capturadas accidentalmente tenían esta condición. Sin embargo, hay que señalar que apenas ningún mamífero marino padece este problema de salud, por lo que Agnete Carlsen, médico que trabaja con el Museo de Historia Natural de Dinamarca, ha sugerido que la anatomía del corazón del reptil podría predisponerlo a la enfermedad de descompresión, pues hay una conexión entre las cámaras del corazón derecha e izquierda, permitiendo que las burbujas atraviesen el circuito arterial y causen daños. Los humanos que presentan esta abertura padecen lo que se conoce como “foramen oval permeable” y son más propensas a sufrir por la enfermedad por descompresión.

El estudio, que puede leerse en hakai magazine, podría explicar la prevalencia de la enfermedad descompresiva en el registro fósil e inferir en el árbol genealógico de los reptiles.

Domingo de documentales: Lucha a muerte de dinosaurios

Hoy les presentamos un nuevo documental que muestra algo sorprendente en el registro fósil: una lucha a muerte de dos dinosaurios carnívoros, y ambos, tyranosáuridos. El Nanotyranus, un terópodo de 5,5 metros de longitud podría haberse enfrentado a un gigante como el  Tyrannosaurus rex. El documental, de gran calidad, fue producido por Warehouse 51 productions para National Geographic, y publicado en junio de 2015, lo que informamos a efectos de tomar en cuenta la desactualización de detalles anatómicos y hallazgos posteriores. Disfrútenlo.

¿El antepasado de los sauropodos gigantes fue un depredador?

Saturnalia era un pequeño dinosaurio que no alcanzaba los dos metros de longitud y que vivió en lo que hoy es Brasil hace unos 230 millones de años, en el Triásico Superior. Su importancia radica en ser uno de los primeros dinosaurios conocidos, y en que sus descendientes formaron el grupo de los sauropodomorfos, los gigantes herbívoros de cuello largo de la era de los dinosaurios.

Desde su descubrimiento, se clasificó a este animal como un veloz y ágil herbívoro. Sin embargo, todavía no se había estudiado el interior de su cráneo, donde se han hallado ahora pistas relevantes que podrían modificar esta clasificación.

Estudiar de manera directa los cerebros de los animales extinguidos es prácticamente imposible, dado que los cerebros no se conservan durante millones de años en el registro fósil. Para poder conseguir un acercamiento al cerebro, se está estudiando la base de la estructura de sus cámaras cerebrales, en lo que se llama paleoneurología. Tomando prestados métodos de escaneo digital de la investigación médica, biólogos e ingenieros están consiguiendo reconstruir las complejas estructuras de animales como los dinosaurios, permitiéndonos aprender acerca de su comportamiento sin tener que romper sus restos ni destruirlos.

Han sido Mario Bronzati, estudiante de posgrado de la Ludwig-Maximilians-Universität de Munich y su equipo, quienes han utilizado la tomografía computarizada para crear una imagen de alta resolución y detallada del cráneo y la cintura de Saturnalia. El resultado. publicado en Plos One,  ha mostrado que dos regiones del cerebro se encontraban sorprendentemente grandes en comparación con los sauropodomorfos cuadrúpedos: el flóculo y los lóbulos parafloculares. Esta protuberancia ampliada mostraría una posición probablemente bípeda, más propia de los dinosaurios carnívoros. Además, estas secciones son parte del cerebelo, y son responsables de mover la cabeza y el cuello, así como la estabilización de la mirada de un animal. Esto sugiere que Saturnalia era muy inteligente coordinando cabeza y cuello, tal como vemos en los depredadores modernos como el lobo. Movimientos pequeños y rápidos permitirían a este dinosaurio responder rápidamente ante una presa que se escurriese.

A partir de este estudio, es posible que dejemos de interpretar las características de los saurópodos como adaptaciones herbívoras, pues el cuello largo y la cabeza pequeña podrían haber sido útiles en la depredación. Utilizar un solo criterio para definir a un animal extinto puede llevar a error, y lo más justo parece acercarse a él desde todos los enfoques posibles.

Filogenia simplificada de Archosauriformes destacando la adquisición de caracteres en Sauropodomorpha (A). Endocasts de Saturnalia tupiniquim (MCP-3845-PV), Plateosaurus (MB.R.5586-1), y un espécimen de sauropodo referido a Cetiosaurus (OUMNH J13596) en dorsal (B, C, D) y anterolateral (E, F) , G) que muestran la morfología del lóbulo de las fosas floculares en los dinosaurios sauropodomorfos. Abreviaturas: lóbulo fósseo flocular, es decir – oído interno, 1 – Archosauriformes, 2 – Archosauria, 3 – Dinosauromorpha, 4 – Dinosauriformes, 5 – Dinosauria, 6 – Saurischia, 7 – Sauropodomorpha, 8 – Sauropoda. (Bronzati et al., 2017).

 

Descubierto un nuevo y enigmático ser de hace 500 millones de años

Nuestro conocimiento sobre los seres que habitaron la Tierra en los albores de los orígenes de la vida está cada vez haciéndose más complejo. Si hace un mes publicábamos las noticias sobre el descubrimiento de una langosta del terror y un extraño gusano con espinas que habitaron nuestro planeta hace 500 millones de años, ahora ve la luz un nuevo y enigmático fósil de otro animal marino que compartió época con ellos.

Se trata de un filtrador de alimento con forma de tulipán, que habitó lo que hoy es el Antimony Canyon, en el norte de Utah, E.E.U.U.  El animal vivía en zonas de sedimento blando y se anclaba la sedimento con su tallo, gracias al cual filtraba el agua para obtener microplancton y otros alimentos, mientras que el cáliz o parte superior los digería con un tracto digestivo bastante primitivo y extraño.

El fósil de la nueva especie, descrita como Siphusactum lloydguntheri, es el ejemplar más temprano de un filtrador de alimento aislado que se ha encontrado en América del Norte, según ha destacado Julien Kimmig, gerente de colecciones de Invertebrate Paleontology en el Biodiversity Institute e investigador de la paleoecología de Utah e Idaho que localizó el cazador de fósiles Lloyd Gunther.

La preservación de los tejidos blandos de la pizarra cambriana está permitiendo conocer el mundo de la vida temprana, y nos revela que su diversidad era muy elevada, y que casi todos los animales que habitan hoy entre nosotros tienen un antepasado que ya se había desarrollado en estos tiempos tan remotos.

El estudio ha sido publicado en Journal of Paleontology.

Domingo de documentales: Estampida en el Cretácico

Hace 100 millones de años, en una remota zona de lo que hoy es Queensland, Australia, se produjo la única gran estampida de dinosaurios registrada hasta la fecha. Los científicos trabajan para reconstruir el misterio de qué depredador produjo el pánico. Desde Pangea os animamos a descubrirlo en este documental hecho para Smithsonian Channel, mientras aprendéis algo más del comportamiento de estos gigantes extintos que tanto nos apasionan.

 

La ruptura de un colosal iceberg expone un ecosistema antiguo y misterioso

Una nueva plataforma de billones de toneladas de hielo se ha desprendido de la Antártida, adentrándose en el Océano Austral. A pesar de las implicaciones geoambientales que lleva consigo el desprendimiento de uno de los icebergs más grandes jamás registrado, este desprendimiento ha dejado a la vista un nuevo ecosistema al que nunca antes se había tenido acceso, pues quedaba escondido justo debajo. Ahora, mientras el témpano de hielo comienza su viaje rumbo norte, deshaciéndose lentamente, detrás de él queda un ecosistema antiguo y desconocido que reaparece de entre las sombras a condiciones marinas abiertas.

El desprendimiento del iceberg, conocido como A68, ha dejado un área expuesta de 5.818 km 2 que lleva sin ver la luz del Sol cerca de 120.000 años, según los cálculos de los biólogos del centro British Antarctic Survey (BAS). Los científicos consideran la zona un auténtico tesoro, y por ello un acuerdo internacional da protección especial a este área limítrofe de la plataforma Larsen C, designada ya como un Área Especial de Estudio Científico. Investigadores del Instituto Británico para la Investigación Polar y Marítima; del Instituto de Investigación Polar y Marino de Alemania; y del Instituto Coreano de Investigación Polar, llevarán a cabo expediciones biológicas al área expuesta. Según informa Nature News, alcanzarán la zona en 2019, cuando sea seguro navegar allí. Nos mantendremos expectantes ante los descubrimientos que nos ofrezca la fría región austral.

larsenc

Domingo de documentales: 300 Millones de años

Hoy os presentamos este maravilloso documental alemán que recorre la vida de la Tierra a través de dos entregas que recorren yacimientos y devuelven a la vida a sus criaturas desaparecidas. La primera parte, explora el período más antiguo antes de la llegada de los humanos; la segunda parte, se introduce en los orígenes del dominio de los humanos del planeta. El documental, dirigido por Stefan Schneider, se centra en la evolución del continente europeo a lo largo de todo su proceso de creación. A pesar de estar centrado en un continente en concreto, nos ayuda a comprender una parte del mundo, y las reflexiones y explicaciones sobre los cambios y las adaptaciones de los seres vivos que en él se reflejan son universales.

https://www.youtube.com/watch?v=0S6tFsHuw-U