Encuentran cachorros de leones congelados en Siberia

No es la primera vez que se encuentran animales congelados en Siberia que vivieron en épocas remotas. El hielo ayuda a la conservación, y con ello a la ciencia paleontológica. Sin embargo, el nuevo hallazgo tiene una particularidad extraordinaria. No se trata de mamuts lanudos o de caballos, animales asociados a climas fríos, sino leones. Y además, dos cachorros, que han resultado ser los mejor conservados jamás descubiertos.

Este hallazgo presentado por El Siberian Times, reporta el descubrimiento hecho a principios de este verano en el interior de una cavidad en la que anteriormente se habían encontrado algunos cráneos y fragmentos de huesos y dientes de otros leones. En esta ocasión, el hallazgo ha sido mucho más impactante, presentando dos cachorros de león casi perfectamente momificados.

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Los ejemplares pertenecen a la especie Panthera spelaea, una de las mayores que ha existido, con una altura de hombros de 1,2 metros en la edad adulta. Esta especie vivía en el territorio de Eurasia, pero los ejemplares descubiertos se encontraban muy al norte, concretamente en Saja, Yakutia (Siberia).  La antigüedad de los restos se remonta a hace unos 10.000 años, aunque la especie despareció poco después, probablemente por una combinación del cambio climático y la caza humana.

Durante el mes de noviembre se presentarán nuevas aportaciones del hallazgo, que incluirán información sobre otras muestras excavadas en la región, en este caso de mamuts, rinocerontes lanudos y bisontes.

Hemeroteca: Visión ilustrada del pasado

Tomografías 3D, fotografías microscópicas, ilustraciones a todo color, recreaciones en vídeo… En la actualidad, cualquier noticia científica viene acompañada de un apoyo gráfico riguroso, o eso se pretende. Los medios de comunicación también se esforzaban hace un siglo para ofrecer una visión lo más exacta posible de los nuevos hallazgos. Desde PANGEA queremos recordar el encanto de las estampas de diversas publicaciones antiguas:

– En agosto de 1929, la revista cultural La Esfera se hacía eco de una exposición del Museo de Chicago sobre el “hombre de Neandethal”. Las figuras de cera a tamaño natural impresionaron al redactor del artículo.

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 – Esta misma revista, seis años antes, se interesó por unos hallazgos en la gruta francesa de Pech Merle fruto del trabajo del abad Lemozi. Hoy esta cueva sigue siendo clave en el arte paleolítico. Acompañaba a la nota un dibujo de un hombre de la época chalense.

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– Otra revista ilustrada, El Centenario, hacía en enero de 1893 una comparación de los dinosaurios encontrados en Europa y los descubiertos en América. El autor entiende que estas criaturas dominaban los mares y así llegaron a todos lados, sobre todo porque no tenían como rivales a los cetáceos, que todavía no habían surgido.

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– Seguimos con dinosaurios, esta vez con motivo de un extenso reportaje sobre “los precursores de los mamíferos” en La Esfera. Así era el aspecto de en 1926 de Ankylosaurus, Doedicurus, Iguanodon, Corythosaurus Trachodon.

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– Años antes, en junio de 1896, La Vanguardia mostró el aspecto de un paquidermo primitivo, al que llamaron “dinóceras de la América Septentrional”.

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– Terminamos con unos pequeños fósiles que formaron parte de una colección arqueológica en julio de 1913, según relata El diario de Valencia. El Padre Navarro, misionero en Perú, trajo estas piezas a España junto a otras como minerales o prendas de vestir de las tribus del país americano. Se guardaron en el colegio de los Padres Franciscanos de Onteniente.

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Nuevas evidencias de que la vida en la Tierra empezó millones de años antes

Un nuevo estudio ha revolucionado la fecha que creíamos conocer sobre el inicio de la vida en la Tierra. Hasta ahora las evidencias químicas de microfósiles y células simples que usaban una forma primitiva de fotosíntesis se extendían hasta los 3.500 millones de años, y el registro de rocas con evidencias de carbono alcanzaba apenas los 4.000 millones de años. Ahora un equipo de investigadores liderado por la Universidad de  California, Los Angeles (EEUU), han encontrado evidencias sólidas de que la química terrestre creó vida hace al menos 4.100.000.000 años, esto es 300 millones de años antes de lo que había podido establecerse.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, refleja trabajos en Australia Occidental con cristales de zircón, uno de los materiales más antiguos de la Tierra, que conserva las condiciones de su entorno al cristalizarse. Algunos de estos cristales contenían una sustancia inesperada asociada con la vida: grafito enriquecido con carbono-12, una versión ligera del carbono.

El estudio se ha hecho con la máxima prudencia. “Hace veinte años, esto habría sido una herejía” afirma Mark Harrison, coautor de la investigación y profesor de geoquímica de la UCLA.

Esta investigación implica que la Tierra creó vida muy poco después de ser forjada, e inmediatamente después del Bombardeo Intenso Masivo (LHB) en el que fue golpeada sucesivamente por impactos de grandes asteroides que todavía pueden verse en los cráteres lunares. “La vida en la Tierra pudo haber comenzado de forma casi instantánea. Con los ingredientes adecuados, la vida parece formarse muy rápidamente” concluye Harrison.

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Un pequeño mamífero de Cuenca revela las primeras evidencias evolutivas de pelo

Los restos de un mamífero de hace 125 millones de años, encontrados en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), han revelado las primeras pruebas evolutivas del pelaje en mamíferos. Este hallazgo fósil, llamado Spinolestes xenarthrosus, lucía una melena de pelos largos y la espalda cubierta por espinas finas, como los actuales erizos. La investigación, que comenzó en 2011, culmina con un gran descubrimiento a nivel mundial: cómo era el pelo a nivel celular en un mamífero muy bien conservado del Cretácico.

Esta nueva especie pertenece a un grupo primitivo de mamíferos extintos, los triconodontos, que se caracterizan por ser pequeños, peludos, con largas colas, etc. El animal, de tamaño similar a una zarigüeya, se ha presentado en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca). “Se trata de la primera especie fósil que revela de modo inequívoco la estructura microscópica del pelo que recubre la piel de los actuales mamíferos”, ha afirmado Ángela D. Buscalioni, directora del proyecto I+D Las Hoyas y miembro de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Buscalioni es coautura del estudio “A Cretaceous eutriconodont and integument evolution in early mammals”, publicado en Nature“El hallazgo demuestra que, contrario a lo que se creía, la evolución del pelo, junto con otras estructuras de la piel, no ocurrió gradualmente sino que tuvo lugar simultáneamente en el origen del linaje”, detalló la investigadora según informa la UAM. Su evolución se realizó independientemente de especies con espinas como los erizos.

Pero Spinolestes (“ladrón de espinas”) nos brinda más datos de aquellos mamíferos ancestrales. Conserva los bronquiolos pulmonares y el contorno del hígado, marcando la ubicación del diafragma, lo que ​proporciona la huella más antigua del sistema respiratorio en mamíferos. Además, presenta la primera evidencia de pabellones auditivos en el registro fósil de este grupo. Así que aquellos pequeños animales, que convivían con los dinosaurios, ya presentaban características fundamentales de los mamíferos actuales. Los investigadores también creen que la criatura padecía tiña.

Spinolestes xenarthrosus vivió en lo que por entonces era uno de los primeros humedales tropicales del planeta, alimentándose posiblemente de insectos y larvas. Pesaba entre 50 y 70 gramos y se caracterizaba por tener el oído medio desarrollado, vértebras lumbares con múltiples articulaciones y molares con tres cúspides. También tenía melena en el cuello y una corta cresta que le recorría la espalda. Las manos, propias de los animales que se han adaptado a la excavación, sugieren un estilo de vida similar al de las actuales musarañas acorazadas.

Técnicas de microscopía electrónica de barrido (SEM), tomografía computarizada (TC) y análisis de composición mineral por energía dispersiva de rayos X (EDAX), han permitido obtener imágenes a nivel celular del tejido blando y el pelo de este pequeño excavador, incluyendo queratinas y cutículas.

Miden la temperatura corporal de los dinosaurios a través de sus huevos

Una vez más, vuelve a recordarse el debate sobre si los dinosaurios eran animales de sangre fría o caliente. El pasado junio, un paleontólogo de Estados Unidos afirmó que el corazón de los dinosaurios bombeó sangre caliente. Un año antes, un equipo de investigadores estadounidenses determinó que los dinosaurios no eran ni de sangre fría ni de sangre caliente, sino que había que incluirlos en un grupo intermedio con tiburones, atunes y tortugas marinas. Ahora, un nuevo estudio apunta a que la temperatura corporal variaba mucho entre especies.

Para ello, científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, EE.UU.) han analizado huevos de dos tipos de dinosaurios: 6 de saurópodos de cuello largo hallados en Argentina y 13 de pequeños ovirraptóridos procedentes de Mongolia. El resultado de su trabajo muestra que los “cuellilargos” tenían una temperatura corporal de unos 38ºC mientras que la otra especie tenía una temperatura más fría, de menos de 32ºC. No obstante, esta temperatura era superior a la del ambiente, por lo que Oviraptoridae podría haber sido capaz de elevar su temperatura corporal usando el calor del sol, por ejemplo, pero no podría mantenerla como hacen las aves actuales. Así, estos animales podrían haber sido más activos y enérgicos que los cocodrilos actuales durante breves períodos de tiempo. Su sangre sería intermedia (mesotérmica), ni fría ni caliente siempre. Los investigadores también señalan que otros dinosaurios eran menos activos.

El estudio, titulado “Isotopic ordering in eggshells reflects body temperatures and suggests differing thermophysiology in two Cretaceous dinosaurs”, ha sido publicado recientemente en Nature Communications. En él, se detalla el análisis químico de las cáscaras de huevos, donde era importante determinar las características de su formación, como la temperatura de la madre en el momento de la ovulación. El equipo también ha medido la temperatura de huevos de aves y reptiles para hacer la comparación pertinente, según ha informado la UCLA.

 

Un fósil español demuestra que el vuelo de las aves primitivas era similar al de las actuales

¿Las primeras aves podían volar? ¿Lo hacían de forma similar a las actuales? Poco a poco, la Paleontología va recabando datos y formando una idea más exacta de cómo eran los antepasados de los gorriones, águilas y avestruces actuales. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo de Historia Natural de los Ángeles (Estados Unidos) describe un ala fósil con detalles inéditos de piel y tejidos blandos. En la pieza se aprecian músculos, tendones y ligamentos subcutáneos que en las aves modernas controlan las principales plumas del ala, permitiendo que las aves vuelen.

La investigación, publicada en Scientific Reports bajo el nombre de “Soft-tissue and dermal arrangement in the wing of an Early Cretaceous bird: Implications for the evolution of avian flight”, detalla la morfología completa del ala de una pequeña ave enantiornita, especie representativa de las primeras etapas de la transición dinosaurios-aves, de una antigüedad de 125 millones de años. Los elementos anatómicos estudiados son prácticamente idénticos a los de las aves actuales.

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Ala del ave enantiornita. Scientific Reports

“El hallazgo refuerza la idea de que las aves primitivas podían volar de manera similar a las aves actuales, mediante un sistema de fibras musculares y tendinosas que mantiene las plumas rígidas frente a la presión del aire, permitiendo movimientos sutiles necesarios para maniobrar”, asegura Jesús Marugán Lobón, coautor y profesor de la UAM. La preservación de este tipo de tejidos es muy infrecuente, por lo que este fósil, procedente del yacimiento de Las Hoyas (que fue un humedal en el Cretácico de Cuenca) supone una gran oportunidad para analizar el vuelo de las aves primitivas.

¿Cómo ocurrió un proceso de fosilización capaz de preservar incluso detalles de tejido blando durante millones de años? En un intento por responder a esta pregunta, investigadores de la UAM y del Instituto de Mineralogía, Física de Materiales y Cosmoquímica de París han simulado los procesos que afectan a cadáveres de peces en condiciones acuáticas controladas. El experimento, publicado en Frontiers in Earth Sciences con el título “Preservation in microbial mats: mineralization by a talc-like phase of a fish embedded in a microbial sarcophagus”, describe por primera vez la participación de un silicato de magnesio en la preservación de tejidos de un vertebrado y su posterior fosilización. “Un proceso de biomineralización análogo explicaría la preservación excepcional de los tejidos de los fósiles de Las Hoyas, como el ala del ave primitiva recientemente descrita”, según Anabel López-Archilla, profesora de la UAM y una de las investigadoras responsables del estudio.

‘Hulki’, un robusto cocodrilo leridano con un excelente oído

Un equipo de investigadores del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) y la Universidad de Barcelona han descrito una nueva especie de cocodrilo del Cretácico que convivió con los últimos dinosaurios del Pirineo. Allodaposuchus hulki es el nombre que se ha dado a la nueva especie en homenaje al superhéroe de Marvel “Hulk”, ya que se trata de un animal muy robusto, con una musculatura muy desarrollada y, posiblemente, con mucha fuerza en las extremidades.

Hulki fue descubierto en 2003 cerca del pueblo de Orcau (Lleida). Los restos incluyen diversas partes del cráneo, la columna vertebral, la cintura escapular y las extremidades anteriores de un mismo individuo. Presentan una serie de características anatómicas únicas que han permitido a los investigadores describir la nueva especie de crocodiliano en un artículo publicado en la revista científica PeerJ bajo el título “A new species of Allodaposuchus (Eusuchia, Crocodylia) from the Maastrichtian (Late Cretaceous) of Spain: phylogenetic and paleobiological implications”, que puede leerse de forma gratuita al completo.

La especie destaca, especialmente, por el desarrollo de la musculatura que permitía al animal mantener las patas extendidas y así mantener su voluminoso cuerpo separado del suelo. Su masa muscular es muy superior incluso en comparación con otras especies del género Allodaposuchus, según informan desde el ICP. Esta configuración posiblemente indicaría que el cocodrilo tenúa un andar semierguido y no reptante.

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Tomografía del cráneo de Hulki.ICP

Una de las características del género Allodaposuchus es la presencia de unas aberturas óticas (sus orejas) muy amplias, de las que se desconocía su función. En este estudio, los investigadores han obtenido imágenes radiográficas con un aparato de tomografía computarizada que ha permitido observar un complejo circuito de cavidades y senos en el interior del cráneo conectados directamente con la apertura ótica y que probablemente están relacionados con un agudo sentido del oído. Además, estas cavidades aligerarían el peso del cráneo. La combinación de un cráneo ligero, buen oído y una postura semierguida a la hora de andar parecen indicar que Allodaposuchus hulki era de hábitos preferentemente terrestres, con capacidad de realizar largas incursiones por los ambientes de ríos que dominaban el paisaje de los Pirineos hace 69 millones de años. En la zona donde se han recuperado los restos de esta nueva especie también se han hallado numerosos restos de dinosaurios y no se deben descartar posibles interacciones depredador‐presa entre los dos grupos de animales.

El género Allodaposuchus es uno de los crocodilianos (grupo que incluye los actuales gaviales, cocodrilos, caimanes y aligatores) más primitivos del mundo y se originó en la Península Ibérica. A pesar de que este género es endémico y de los más comunes en Europa hace entre 70 y 65 millones de años, la mayoría de fósiles recuperados hasta ahora correspondían exclusivamente a restos craneales.

La endogamia predominaba entre los neandertales asturianos

Los neandertales vivían en pequeños grupos, relativamente aislados, con una baja diversidad genética, según indica un nuevo análisis de restos óseos hallados en la cueva de El Sidrón (Asturias). La alta incidencia de anomalías congénitas en la primera vértebra cervical, llamada atlas, junto con la retención de caninos de leche, se interpreta como resultado de la endogamia en el grupo de neandertales que habitó en la cueva asturiana, según un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Dichas conclusiones se suman a los datos paleogenéticos previos que perfilan el comportamiento grupal de esta especie humana extinta.

El trabajo se ha publicado en la revista PLOS ONE con el título de “Possible Further Evidence of Low Genetic Diversity in the El Sidrón (Asturias, Spain) Neandertal Group: Congenital Clefts of the Atlas”. Las anomalías congénitas han sido halladas en dos de los tres atlas recuperados en el yacimiento de un grupo compuesto por un total de 13 neandertales. El atlas forma un anillo de hueso donde descansa el cráneo y los investigadores han encontrado anomalías relacionadas con el cierre de los arcos en la parte posterior (presentes en los humanos modernos con una frecuencia de 0,73% a 3,84%) y en la parte anterior (todavía más infrecuente, de 0,087% a 0,1%).

¿Cómo se explica la presencia de dos de estas anomalías congénitas de baja frecuencia en un grupo neandertal tan reducido? “Hay tres posibles explicaciones”, según señala Antonio Rosas, uno de los responsables del estudio. La primera es que ésta anomalía congénita tenga una base genética y la alta frecuencia indique que estos dos individuos neandertales son familiares. Esta interpretación casa con los estudios genéticos realizados en El Sidrón, en los que se deducen relaciones de parientes entre los individuos del grupo, según informa el CSIC.

La segunda explicación se superpone a la primera, y apunta a la endogamia. Precisamente, el escenario demográfico dibujado para los humanos del Pleistoceno consiste en grupos de pequeño tamaño y dispersos, lo que favorecería el emparejamiento dentro del mismo grupo y, a largo plazo, dentro de la misma familia. La endogamia puede generar un aumento en la frecuencia de pequeñas variantes y anomalías congénitas del esqueleto.

Una tercera explicación vincula posibles deficiencias congénitas (por ejemplo, defectos en el cierre del tubo neural) con condiciones ambientales adversas durante los periodos tempranos de gestación, como tener una alimentación deficiente de algunos nutrientes. Aunque la acumulación de datos genéticos y osteológicos señala un escenario demográfico de endogamia, la contrastación de esta hipótesis solo vendrá de nuevos estudios de restos neandertales, según concluyen los investigadores.